sábado, 5 de octubre de 2013

Capitulo 14



“Vamos por nuestras cosas entonces, a menos que quieras mirar el teorema primero?” Pedro preguntó, levantando una ceja cuando se sentó en el asiento de Erika.

“¿No podrías solo decirme la ecuación?” Respondí, poniendo mala cara.

Rió y negó con su cabeza. “Podría, pero entonces tú no aprenderías, así que cuál es el punto en esto?”

“Bien dónde está el punto en aprender qué presión hace volar una botella de soda en el aire de todos modos? Difícilmente podría usar esto en la vida real; qué maldita clase de empleo voy a tener que requiera que yo sepa esta tontería?”

Él se rió silenciosamente. “Eres demasiado graciosa cuando estás nerviosa, pero al menos no estás sonrojándote.” Él levantó una ceja y me sonrió con satisfacción – con lo que por supuesto inmediatamente me hizo sonrojar. “Oh allí está.” Él rió antes de levantarse del asiento y dirigirse a la mesa de enfrente para recoger todo el equipo que necesitábamos para hacer el experimento.

La hora pasó bastante rápido, y de hecho fue muy divertido. pedro bromeaba y en realidad hizo mucho del trabajo para mí por lo cual yo estaba agradecida. Le observé pegándolo todo junto y añadiendo el líquido, midiendo todo con exactitud, hablando de la presión dentro de la botella y cómo el aire comprimido aumentaría.

Parecía que se divertía mientras él apuntaba números y letras con una pequeña sonrisa en su cara. ¡Él se ve tan malditamente caliente ahora mismo!.

“Bien, ven y haz esta parte.” Hizo señas para que tomara la botella.

La tomé vacilante no queriendo hacer nada realmente, yo era feliz dejándole hacer todo, pero supongo que yo tenía que aportar con algo.

“Bien ahora quiero que viertas esto despacio, entonces, cuando diga, vas a colocarle rápido la tapa. Las dos sustancias comenzarán a reaccionar inmediatamente entonces tienes que ser rápida con la tapa.” Me sonrió con satisfacción mientras se paró detrás de mí.

“¿Reaccionar inmediatamente qué significa esto?” Pregunté ya que comencé a verter el polvo blanco que él mencionó que era el bicarbonato de sodio en el líquido amarillento-marrón con olor fétido que ya estaba en la botella. “Qué es lo que hay aquí de todos modos?” Pregunté, arrugando mi nariz. Esto se parecía un poco a la orina.

"Vinagre", él contestó. Asentí con la cabeza y vertí el resto del polvo de un solo golpe en vez de lentamente como él dijo. “Mejor ponle la tapa.” pedro se rió detrás de mí ya que esto comenzó a burbujear rápidamente.

“¿Oh mierda, qué está haciendo esto?” Pregunté mientras agarraba la tapa… pero no fui lo suficientemente rápida.

pedro se rió y agarró la botella colocando su mano sobre la abertura justo cuando parecía que iba a explotar. Esto rociaba espuma amarillenta apestosa por todas partes. Se parecía un poco como una botella de champán cuando la agitas. Grité mientras que se rociaba por todas partes de mi camisa y jeans. La gente estaba aullando y escondiéndose bajo sus escritorios, riéndose mientras la botella siguió rociando. Esto estaba yendo por todas partes; entró en mi boca y mojó mi cabello. Giré y enterré mi cara en el pecho de Pedro mientras eso se seguía rociando en mi espalda. Yo podía oírlo muerto de risa, y yo no pude menos que reírme también.
Cuando esto finalmente paró me salí de la seguridad de su cuerpo. Mi cabello goteaba y apestaba asqueroso. Pedro estaba empapado también. Me sonreía con suficiencia, rodando sus ojos.

“Que parte de ‘verterlo lento’ no entendió, señorita Chaves?”

Miré hacia atrás al escritorio e hice un gesto adolorido. Todo estaba empapado, las notas que yo había estado tomando mientras él trabajaba, el suelo, había espuma hasta en el techo. Me miré hacia abajo y sacudí la humedad lejos de mis manos mientras que goteaba de mis dedos. Yo parecía que acababa de salir de una fiesta de espuma de vinagre.

“Mierda. Lo siento tanto,” mascullé, mirándolo atrás disculpándome.

Dirigió una mano por su cabello, alborotándolo y sacudiendo gotas de vinagre de él.

Él se rió tímidamente. “Yo también hice esto cuando estaba aprendiendo, y cuide su lenguaje.” Me sonrió con satisfacción burlonamente haciéndome reír.

La campana sonó así que él miró hacia atrás a la clase quiénes reían y agarraban sus bolsos, dispuestos a irse. “Chicos, asegúrense de poner sus nombres en sus cohetes y colóquenlos a un costado. Trabajarán en ellos mañana de nuevo. Tal vez sería una buena idea para la gente que trabaja cerca de la señorita Chaves traer un cambio de ropa,” pedro bromeó, dándome un codazo antes de irse al pequeño cuarto fuera de su aula.

Hice rodar mis ojos por su insulto. Amy vino entonces, sacudiendo espuma de su brazo. “Me alegro tanto de haberme movido un poco así sólo alcanzó mi brazo porque diablos como apestas!” Ella rió, arrugando su nariz.

Puse mi mano en mi nariz y la olfateé estremeciéndome ya que pareció que el olor acre quemaba el interior de mi nariz. Wow ella tiene razón. Asqueroso.

“Adivino que no me llevaras en tu coche,” reflexioné, pero la miré con esperanza.

Ella hizo rodar sus ojos. “Yo no sería como que la mejor amiga si te dejara toda mojada ahora o si?”

Sonreí agradecidamente, pero Pedro entró y me lanzó un paño. “Señorita Chaves, usted puede quedarse y ayudarme a limpiar su desorden. Los encargados de limpieza de la escuela no tocarán esto.” Agitó su mano a los charcos y espuma por todas partes.

"Bien". Fruncí el ceño y di vuelta a Amy. “Caminaré, no me esperes.”

“Puedo llevarla a casa si usted quiere,” pedro ofreció mientras que pasaba el paño sobre el escritorio, mojándose con el lío que yo había hecho.

Amy sonrió abiertamente. “Genial. Tengo que hacer de niñera otra vez directamente después de la escuela así que no tengo tiempo para esperar.”
Noté con alguna medida de insatisfacción que Amy pasaba sus ojos sobre el cuerpo de pedro. Fruncí el ceño, echando un vistazo en su dirección para ver que su camiseta estaba mojada y se pegaba un poco a su pecho, mostrando sus músculos.

“Te veré mañana entonces, Paula. Adiós, Sr. Alfonso,” llamó Amy, agitando su mano sobre su hombro mientras salía veloz.

“La veo mañana, señorita Clarke,” contestó él distraído, todavía secando la espuma.

Me volví atrás a la mesa y miré a pedro disculpándome. “En verdad hiciste esto cuando estabas haciendo este experimento?” Pregunté con curiosidad.

Asintió. Una sonrisa maliciosa se estiró despacio a través de su cara.

“Sí, pero lo mío fue hecho apropósito, y apunté la botella hacia las animadoras.”

Me reí tontamente. "Pervertido". Era un típico comentario de pedro. “Sabías que esto me pasaría a mi?”

Él sonrió abiertamente y asintió. “Diablos sí, te dije viértelo despacio y ten la tapa lista. Yo sabía que no tendrías la paciencia de verterlo lento. Por qué crees que me escondí detrás de ti?” él bromeó, levantándome una ceja.

Me reí y sacudí mi cabeza. "Estúpido".

Él hizo una pequeña reverencia como si fuera un elogio y rió. “¿Tienes cinco dólares?” él preguntó de repente, cavando en su bolsillo.

Afecté a mi cabeza. No llevaba en mi nada de dinero hoy. “¿No, por qué?”.

“Debe de haber un estudiante de primer año que podríamos pagarle para hacer esto,” bromeó él.

Estallé en carcajadas y fui al fregadero en su cuarto fuera del aula y enjuague mi paño así podría continuar con la limpieza. Tomó aproximadamente veinte minutos liberarnos de toda la espuma, pero aun así el aula entera olía a vinagre.

Limpiamos en silencio; robé pequeños vistazos a su cuerpo mientras él limpiaba la mesa. Miré la manera en que sus bíceps se doblaban y tensaban, la forma en que su camiseta subía un poco, exponiendo su estómago cuando él se paró sobre el escritorio y se estiró para limpiar el lío del techo. Sentí mi aliento atrapado en mi garganta ya que imaginaba recorrer con mi lengua por todo su abdomen esculpido.

Estaba tan perdida en mi propio mundo que no me percaté que estaba de pie allí sin movimiento, contemplándolo como una completa idiota.

“Paula, tú no puedes mirarme así,” pedro murmuró, viéndose afligido mientras que brincó fuera de la mesa aterrizando elegantemente sobre las puntas de su pies.

Me sonrojé, pero no alejé mi mirada de él, yo no podía. Lo deseaba tanto.

“¿Por qué no?” Desafié, y luego inmediatamente me sentí estúpida.

Él frunció el ceño. “Porque soy tu profesor y tu eres una menor. Tenemos que olvidar lo que pasó y sólo comportarnos como profesor y estudiante.”

“Y si la estudiante está loca por su profesor?” Rebatí, mordiendo mi labio mientras que mis hormonas parecían apoderarse de mi boca. Ups, por qué diablos dije eso?

“Bien entonces la estudiante tiene que guardárselo para ella.” Él sacudió su cabeza y entró pavoneándose al pequeño cuarto al lado de su aula.

Suspiré y me senté en el borde del escritorio mientras el rechazo me inundaba otra vez. Por qué me puse en esa situación, por qué le dije eso? Realmente me gusta sentirme rechazada? Tal vez soy masoquista y me gusta el dolor de ser humillada.

Él salió un par de minutos más tarde en una camiseta limpia y seca. Me lanzó un suéter. Sonreí agradecidamente. Mordía mi labio mientras me miré hacia abajo, estaba empapada hasta los huesos, no podría sólo ponérmelo encima de mi camiseta porque arruinaría su suéter. Puse el suéter en el escritorio y agarré la orilla de mi camiseta, jalándolo sobre mi cabeza quedándome sólo con mi sujetador. Cuando alcé la vista a pedro él estaba de pie sólo allí mirándome. Una mirada de deseo estaba clara a través de su rostro haciendo mi cuerpo hormiguear por todas partes y a mi estómago sentir mariposas.

Sonreí maliciosamente. “pedro, tú no puedes mirarme así,” bromeé, usando las palabras que él me había dicho.

Asintió despacio, sin quitar sus ojos de mi cuerpo.

“Lo sé.”

Sonreí abiertamente y baje el suéter por mi cabeza, interrumpiendo su mirada lujuriosa. Me sentí un poco mejor de saber que no era sólo yo la que sentía esta atracción. No importaba si  su atracción por mí fuera sólo sexual, y no la conexión que sentía hacia él. Me agradaba que le gustara mi cuerpo, aun si eso era todo lo que le gustara de mí.

Él suspiró profundamente y miró lejos. “Venga entonces te llevaré a casa.” Se dio vuelta y caminó hacia la puerta. Agarré mi bolso y mis notas arruinadas y lo seguí detrás. Cuando me puse a su lado él miró abajo a mis notas y sonrió. “Podrás leerlo?”

Me encogí de hombros. “No sé, con suerte se secarán bien, y puedo sólo copiarlos en papel de mejor olor.” Arrugué mi nariz al fuerte olor de vinagre que nos seguía a ambos por el vestíbulo.

Él se encogió de hombros. “Si no puedes leerlos entonces yo podría ayudarte a escribir algo más.”

“¿En la biblioteca a la hora del almuerzo, verdad?” Bromeé, riéndome tontamente.

“Sí creo que eso es una idea buena.” Él sonrió abiertamente con timidez.

Le seguí afuera a su coche y miré dentro con una sonrisa en mi cara. Era un desorden otra vez. Parecía que la cosa de mantener limpio el coche sólo duró mientras estábamos saliendo, y ahora regresó a sus viejos hábitos.

“Buen trabajo con el coche, cerdo.”

Él rió. “Quieres caminar a casa, o terminaste de insultar mis habilidades de limpieza?” Me sonrió con satisfacción retadoramente.

“Terminé con los insultos; no quiero caminar a casa. Quieres que yo me quite mis jeans así no arruino tu asiento?” Ofrecí, mirando hacia mis jeans todavía húmedos.

Él negó con su cabeza rápidamente. “No, definitivamente déjate los jeans puestos. Está bien, sólo entra.”

Caminó hacia su lado mientras yo agarré el par de latas de soda de mi asiento y los puse en el suelo junto con los papeles y envolturas de caramelo. Lancé mi bolso a la parte de atrás y me senté mirando el desastre en el suelo, riéndome con incredulidad.

“pedro, como diablos puedes comer toda esta chatarra y todavía mantenerte en forma?” Pregunté, haciendo señas al suelo. Había allí fácilmente diez diferentes envolturas de caramelo vacío desechadas desordenadamente.

Él se encogió de hombros despreocupadamente. “Tengo mucho tiempo en mis manos así que ejercito mucho. Todavía doy las clases en la pista de esquí así que eso también es como una forma de ejercicio.”

Sonreí por ello. “Has comenzado alguna pelea de bolas de nieve últimamente?” Pregunté. Sonreí abiertamente ya que recordé nuestra primera cita apropiada. Todavía una de las mejores noches de mi vida.

Él se rió. “No, no hay chicas rebeldes allí que les guste ser golpeadas con nieve. Además, tengo que echar a la gente que comienza luchas de nieve, está contra reglas de la compañía.”

“Así que si yo fuera allí una noche mientras estas trabajando, y comienzo una guerra de nieve, sería echada fuera?” Puse en duda, sonriendo con satisfacción en él.

Él sonrió abiertamente. “No, pero podrías perder por una paliza.”
Me reí ante el desafío de su voz. Si mi memoria no me falla, pedro disfrutó de aquella noche casi tanto como yo. Bien, yo pensaba en ese entonces que lo hizo de todos modos.

“Tal vez si.” Le meneé mis cejas.

Estábamos casi en mi casa ahora, y yo estaba un poco decepcionada. Esta era la primera vez que él había estado así conmigo desde que él rompió. No quería que se terminara. Había tenido una semana sin él, y yo no quería otra. Aunque no dependía de mí, él fue el que rompió conmigo, y no al revés, entonces yo no tenía ninguna opción en el asunto, mucha para mí desilusión.

Él se detuvo fuera de mi casa y paró el motor, dándose vuelta para estar enfrente de mí. Tenía el rostro ligeramente afligido otra vez. Él tampoco quiere que este momento se termine? ¿O son sólo ilusiones de mi parte?

Él se inclinó por el hueco entre los asientos, hurgando atrás por mi bolso. Cuando él se enderezó estaba mucho más cerca de mí por como él estaba inclinado. Sus ojos se engancharon con los míos haciendo a mi cuerpo entero arder de la excitación. De repente sentí como si alguien hubiera soltado cien mariposas en mi estómago. Su aliento soplaba a través de mi rostro haciendo mis labios hormiguear con la necesidad de tenerlo presionado a mí.

Él no se alejó, sólo se quedó allí mirándome, como yo lo miraba a él. Oh, pedro, por favor bésame. No me importaba que él fuera un profesor, o que yo fuera una menor. Cuando algo es lo correcto tu sólo lo sientes, y definitivamente lo sentía, mi cuerpo entero lo sentía. Él era el único para mí. El único que me enloquecería y me haría reír aun cuando yo estuviera triste. Él era el único que quisiera que me abrazara cuando llorara, el único al que quisiera llamar cuando tuviera noticias felices. Él era justo el único.

Apenas podía respirar. Quise lanzar mis brazos alrededor de su cuello y aplastar mis labios contra los suyos. Quería que me abrazara y me dijera que buscaríamos alguna manera, que él lo resolvería porque él me quería tanto como yo lo hacía.

Me miraba dulce, tiernamente, justo como él solía mirarme. Podía sentir que mi corazón se estrellaba en mi pecho mientras que sus ojos miraron veloz a mis labios una fracción de segundo antes de volver a los míos. Sus cautivantes ojos mieles me atraparon en su intensa mirada mientras que comenzó despacio a aproximar poco a poco su rostro más cerca del mío. Sonreí y avance también.

Justo cuando nuestros labios estaban a una pulgada mi teléfono sonó. pedro brincó hacia atrás rápidamente en su propio asiento, que casi se apretó contra la puerta en un intento de estar más lejos de mí. Fruncí el ceño mientras que mi corazón se hundió hasta mis dedos del pie. Tan cerca sin embargo tan lejos. Su rostro se endureció de nuevo y yo sabía que el momento había terminado. Yo no conseguiría otra posibilidad porque él no me quería. Eso fue sólo la tensión sexual que chispeó. Eso era todo lo que yo era para él, algo de diversión con lo que podría entretenerse y darse un gusto.

“Deberías ir adentro y contestar eso.” Él volteó al parabrisas y arrancó el coche antes de agarrar el volante tan fuertemente que sus nudillos estaban blancos.

Suspiré y asentí. Yo no dejaría que esto me molestara de nuevo. Tenía que aferrarme a la comprensión que había tenido durante el fin de semana, cosas peores pasan a la gente todo el tiempo y ellos se las apañan. Nuestro rompimiento no era una tragedia, era sólo algo desafortunado, pero era parte de la vida. El desamor era algo que superarías con el tiempo. Sólo recé por poderlo olvidar pronto porque este dolor era casi insoportable.

“Gracias por traerme.” Agarré mi bolso y salí trepando del coche sin mirar su estúpido guapo rostro otra vez cuando me dirigí hacia dentro. No me molesté en contestar mi celular, yo  llamaría a quien quiera que fuera. No quería hablar con la persona que arruinó mi beso con pedro. Técnicamente no era su culpa, pero yo no podía menos que estar un poco enojada con quien quiera que fuera.

Mis padres no estaban en casa entonces me fui directamente arriba y me dirigí a la ducha para lavarme y quitarme el olor a vinagre. Cuando estuve de pie bajo el agua de la ducha reviví el momento en el coche. Me hubiera besado si mi teléfono celular no hubiera sonado? Si él me hubiera besado eso significaría que podríamos estar juntos, o él sólo le habría restado importancia justo después como si fuera un desliz? Tal vez él me habría besado y comprendido que yo era la única que él quería también, y me hubiera pedido otra oportunidad. Estuve de pie bajo el agua durante una buena media hora sólo representando ‘lo que podría haber sido’ en mi cabeza.

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Hola! aquí les dejo el capitulo 14 más temprano de lo normal creo!jaja ya que no se si lo iba a poder subir más tarde! 

Espero que les guste!!!

Gracias por sus comentarios!!


viernes, 4 de octubre de 2013

Capitulo 13



Por la mañana decidí que necesitaba dejar de estar tan afectada por Pedro, después de todo, nosotros no nos habíamos ni siquiera comprometido para algo. Me sentía estúpida por estar tan afectada por algo tan trivial después de ver a Nico llorar por su madre. Eso era verdadero dolor, era algo que afectaba, no una relación que apenas había comenzado. No había nada que yo pudiese hacer sobre Pedro ahora, claro que me encantaría verlo otra vez y tenerlo besándome y abrazándome.

Estaría mintiendo si dijese que no quisiera que él me diga que estaba equivocado y que podemos estar juntos. Antes de que todo esto sucediese yo estaba loca por él, y podía verme enamorándome perdidamente de él. Si las cosas hubieran continuado como iban , yo podría decir que el habría sido el amor de mi vida, pero ahora había terminado y necesitaba dejar de estar tan obsesionada con ello.
Sería difícil viéndolo cada día, pero yo necesitaba intentarlo y distanciarme de él un poco y comenzar a verlo sólo como mi profesor.


Cuando Amy metió su coche en la plaza de aparcamiento el lunes por la mañana, yo me sentía mucho más positiva que lo que lo había hecho la pasada semana. La pausa del almuerzo había terminado, así que era justo su clase yo debería superarla, pero aún así decidí centrarme en el trabajo en vez de derretirme por él. El aniversario de la muerte de la madre de Nico dio a la situación un nuevo punto de vista para mi e hizo que de algún modo, mis problemas pareciesen menores.

Seguí a Amy al vestíbulo y paramos delante de nuestras taquillas, agarrando los libros de la mañana. De la nada alguien me agarró desde atrás. Mi corazón se tambaleó y chillé del susto saltando en el aire. Me giré y vi a Nico riendo.

“¡Qué gracioso!”, murmuré, golpeándole en el estómago con mi cuaderno.

El sonrió y echó su brazo sobre mi hombro.

“ Lo siento, no he podido resistirme”.

Eché una ojeada a sus pies para ver si llevaba sus nuevas zapatillas que elegimos ayer.

“¿Te quedan bien?”, pregunté señalándolas.

Ayer había sido divertido. Era fácil (natural) tener a Nico alrededor, y aunque desperté tendida junto a él por la mañana, eso ,de todos modos, no nos había hecho sentirnos nada incómodos. Deseé calladamente poder sentir algo más por él, pero no lo hacía. No había ninguna chispa. Yo quería de verdad a Nico, pero no de ese modo, no como una novia debería. No estaba segura de haberlo echo. Pensé que lo amaba así en aquel entonces, pero después de estar con Will y saber qué se siente al estar en ese tipo de relación, hacía que lo que Nico y yo tuvimos pareciese algo inmaduro y sólo un poco de diversión.

El asintió. “Sí, “ - confirmó. “Tengo un par de entrenamientos después de clase esta semana, pero puedo encajar las clases el Miércoles y el Jueves.” Ladeó su cabeza.

- “Formidable “- sonreí.

El timbre sonó y el se apartó de mi. – “Chicas las veo en la comida, “ dijo mientras se dirigía en la dirección opuesta a donde era la primera clase mía y de Amy.

Cuando él escapó levanté la mirada vi a Pedro mirándome. Un ceño arrugaba su frente. tomé mi último libro y caminé con Amy hacia el gimnasio. Cuando nos cruzamos con Pedro, sonreí intentando ser educada.

“ Buenos días, Sr. Alfonso“ saludé intentando sonar segura de mi misma aunque mi estómago tenía mariposas.

El se movió incómodamente sobre sus pies. “Buenos días, chicas. ¿Han tenido un buen fin de semana?” El sonrió, pero me parecía forzada, no como las fáciles sonrisas que normalmente adornaban su cara.

Amy se paró junto a él, lo cual quería decir que yo tenía también que parar. El estaba increíblemente atractivo con sus jeans y su jersey azul claro. Su colonia llenó mis pulmones haciendo que el ritmo de mi corazón subiese. ¡Santo Dios, el huele como para comérselo! ¡Vaya! Fingir que estoy bien es más duro de lo que pensé.

“Estuvo bien, nada de especial,” respondió Amy, encogiéndose de hombros.

Pedro volvió su atención hacia mi. “ ¿Y usted, Señorita Chaves? ¿cómo fue la cita del viernes a la noche con el ex hermano?”- Sus inquisitivos ojos mieles taladrando los míos.

“ No fue una cita’’ aclaré. “ Pero fue bien, gracias.’’ - Intenté no enfadarme otra vez. La última vez que lo había visto fue en el aparcamiento el viernes por la noche y él había lanzado una mirada de odio y enfado a Jaxon.

“¿Cómo sabe que era con su ex hermano?’’ Amy preguntó bruscamente.

pedro le sonrió con suficiencia. “Si recuerdo bien dijiste algo sobre recuperar a su ex, pasando por encima de su hermano.”

Ella sonrió avergonzadamente. “No es el estilo de Paula.’’Me dio un codazo de broma en las costillas. “aunque él estuviese caliente como el infierno,” añadió, guiñándome un ojo.

Fruncí el ceño y apreté la mano de Amy intentando tirar de ella. “Basta de hablar de mi inexistente vida sexual. Vamos a clase antes de que lleguemos tarde. “

“Señorita Chaves, cree que podríamos tener unas palabras en la hora de la comida? Después de que haya comido mejor.’’ Pedro chilló cuando nos marchábamos.

Susurré asintiendo “Claro.’’ Genial, otro sermón sobre no quedar con su hermano. Justo lo que me faltaba.

La mañana pasó rápidamente. Incluso me las arreglé para pasar toda la clase de gimnasia sin lesionarme. Cuando sonó el timbre de la comida me dirigí a la cafetería agarrando un sándwich de atún y mirando entre las bebidas intentando encontrar un zumo de naranja, pero no había ninguno. Fruncí el ceño y en su lugar cogí un zumo de manzana haciendo pucheros mientras iba a la caja a pagar.

Después de pagar di la vuelta, solo para darme de frente con pedro. Miró mi bandeja ceñudo “Pensaba que te gustaba el zumo de naranja’’ murmuró.

Encogí los hombros “Así es pero se han agotado.’’

El sonrió y puso sus ojos en blanco. “ Toma, Monada.’’-Puso su botella de zumo de naranja en mi bandeja y a cambio agarro mi zumo de manzana. Sonrió y se volvió para marcharse sin decir nada más, dejándome asombrada viéndolo marchar.

¿Monada? ¿A qué demonios viene eso? ¿Por qué me ha llamado así?¡ Toda la semana ha estado llamándome rotundamente Señorita Chaves! Caray, ese chico es jodidamente complicado a veces. Quizás debería preguntárselo cuando vaya a hablar con él. Suspiré cuando me dejé caer en la mesa con mis amigos. Intenté con fuerza escuchar sobre que estaban hablando, pero mi condenada mente mantenía mis pensamientos concentrados en Pedro, aunque yo no quería.

Apenas comí nada, sólo destrocé mi sándwich y piqué un poco. Puse mala cara.
Supongo que no lo puedo aplazar más. Hora de recibir otro sermón sobre Jaxon.

Suspiré y puse mi destrozado sándwich en mi bandeja. “Chicos, yo mejor voy a ver que quiere el señor Alfonso.”

Amy meneó sus cejas. – “ Quizás quiere encerrarte en su pequeño despacho y aprovecharse de ti’’ bromeó. Me reí con incredulidad. Las posibilidades de que eso sucediese eran bien escasas. “Nunca se sabe’’ bromeé, poniendo mis ojos en blanco.

Tiré mi comida a la basura y me dirigí a su aula. En realidad me sentía un poco nerviosa. No quería discutir con él otra vez, pero sabía que iba a sacar el tema de Jaxon y lo que sucedió el viernes después de clase.

Estaba sentado a la mesa, escribiendo, cuando llegué. Golpeé en la puerta y su cabeza se alzó para mirarme. – “¡Hola!”- Sonrió, una buena sonrisa además, una de esas que solía recibir de él. ¿ Por qué está haciéndome esto? Esta mañana he decidido hacer un verdadero esfuerzo para dejarlo ir y entonces ¿él empieza a sonreírme y a llamarme Monada otra vez? La vida no es justa.

“¡Hola!, ¿querías verme?” – miré alrededor incómoda.

El asintió. – “¡Si!, cierra la puerta.” Frunció el ceño y se recostó en su silla.

Suspiré.¡Sabía que esto iba a ser algún tipo de sermón!.Cerré la puerta y caminé cuidadosamente hasta su mesa, esperando que me gritara o me ordenase alejarme de Jaxon.

Fruncía el ceño, pareciendo mirar a cualquier parte menos a mi cuando el dijo: “ Sólo quería disculparme por lo que dije el viernes con Jaxon. Yo no debería haberlo hecho y estoy realmente arrepentido.”

Espera, ¿se está disculpando por ello? Qué dulce. - “ ¿Por qué lo hiciste, entonces?” pregunté confusa. Eso me había estado fastidiando todo el fin de semana. Si pedro era realmente tan buen chico yo no podía comprender porqué había comenzado de repente a actuar todo el tiempo como un estúpido.
Suspiró y agitó su cabeza. – “Sin motivo. Sólo enloquecí un poco porque se como es Jaxon. Creo que una chica como tu, no debería mezclarse con alguien como él.’’

Me senté en la esquina de su mesa y miré al techo. ‘‘¿ Una chica como yo?’’.

“Sí, inocente, dulce, adorable. Tu eres demasiado buena para los gustos de Jaxon. Usa a las chicas. No quiero que eso te ocurra a ti’’– dijo en voz baja. Su pierna tocó accidentalmente la mía, y sentí dentro burbujear la excitación, como él esta de cerca.

“No soy inocente.’’ – sonreí coquetamente.

El rió. “Oh lo se.’’– Me sonrió a sabiendas. Sonreí y me sonrojé cuando pensamientos de cuanto sabía él, bombardearon mi cerebro.“Sonrojada otra vez, eso es muy lindo.” Agitó su cabeza, su cara dulce y tierna cuando me miraba.

No sabía que decir así que no dije nada. Sentada allí mirándolo. Sus hermosos ojos mieles abrasando los míos; tenía tantas ganas de besarlo que a duras penas pude quedarme aún sentada.

El suspiró y apartó la mirada. “Entonces, ¿cómo van las clases?’’ – preguntó, obviamente quería cambiar el tema de nuestros hábitos sexuales.

Me encogí de hombros. “Sí, bien en realidad, creo que irá bien. Nico va a darme clases particulares dos días a la semana.”

“Está bien. Si necesitas más ayuda o algo entonces puedo repasar algunas cosas, pero tendremos que hacerlo en la biblioteca en las comidas o algo así.” – El fruncía el ceño pareciendo un poco irritado por algo.

“¿Por qué en la biblioteca?”

“ Porque no me gusta estar a solas contigo” –Se levantó, recogiendo sus papeles bruscamente.

A él ¿ no le gusta estar a solas conmigo? “¿Por qué no?” pregunté.

Suspiró y me miró como si yo fuese tonta. “ ¿Tienes que preguntar?” – espetó sarcásticamente.

Los pelos de mi nuca se pusieron de punta por su tono. “Obviamente, si no, ¡no lo hubiera hecho!” – contesté.

Suspiró dramáticamente. “Olvídalo. Ve a disfrutar del resto de tu tiempo libre antes de que suene el timbre. Tengo que preparar y poner este escrito en la pizarra de todas formas.” – Se encogió de hombros y fue hacia la pizarra electrónica detrás de su mesa, agarrando un rotulador y comenzando a escribir algún tipo de ecuación que se parecía ligeramente a algo sobre lo que habíamos estado trabajando Nico y yo.

Pero me negué a dejarlo así. Esta era la primera vez que habíamos hablado como era debido. Estaba harta preguntándome que pasaba por su estúpida cabeza.

“ ¿Por qué no te gusta estar a solas conmigo?” – pregunté, agarrando su brazo y tirando suavemente, intentando que me mirase otra vez.

Se giró tan rápido que me hizo saltar. Su brazo rodeando mi cintura mientras me movía tanto que mi espalda fue apretada contra la pizarra. Apretó su cuerpo contra el mío; su cara tan cerca de la mía que gemí. Su respiración entraba a través de mis labios haciendo mi boca agua. Apenas podía respirar.

Su mano rozó ahuecada el lateral de mi cara mientras movía lentamente su cara hacia la mía.¡Oh Dios mío, va a besarme!.La excitación burbujeó haciendo palpitar mi estómago.

“Este es el porque,” – balbuceó.

Su boca estaba tan cerca que sus labios rozaron los míos cuando habló. Me quedé sin aliento y cerré los ojos, tan emocionada que pensé que me rompería. De pronto la presión y la calidez de su cuerpo estaban ausentes. Obligué a mis ojos a abrirse, confundida con lo que había sucedido. Pedro estaba a un paso de mi con sus manos agarrando su pelo. Tenía una dolorida y enfadada mirada en su rostro.

“Tienes que irte.”

“¿Por qué?” – susurré un poco herida. No quería irme. El estaba tan cerca, y lo necesitaba.

“Porque necesito que te vayas. Tengo cosas que hacer.” – Su tono era firme y definitivo mientras caminaba hacia la puerta de la clase y tiró de ella para abrirla. No me miró mientras esperaba silenciosamente a que me marchase.

Sentí mis ojos escocer por las lágrimas otra vez entonces salí atropelladamente de la clase. Estúpido imbécil excitarme para decepcionarme así. Realmente necesito dejarlo ir y dejar de pensar así en él. No es el más ardiente, el chico más serio con quien me he encontrado alguna vez. Ummm, quizás si me lo digo a menudo, empezaré a creérmelo.

Pensativa el resto de todas las clases de la tarde pude pensar acerca de lo que Pedro era. ‘Este es el porqué’ – dijo. ¿Quiso decir que era porque quería besarme o porqué él sabía que sentía por el y no quería animarme? No podía sacarme de la cabeza lo cerca que él estuvo y cómo sus suaves labios habían rozado los míos muy ligeramente. Mi mente volaba a los besos que compartiríamos y a su sabor. Suspiré y sacudí mi cabeza, intentando concentrarme en lo que estaba diciendo la profesora de ingles y en la tarea en la que suponía que se estaba trabajado justo entonces, pero fue inútil. Mi tonto traidor cerebro se negaba a centrarse en otra cosa que no sea  en Pedro.

Cuando el timbre señaló el final de clase gemí. No con todo el mundo alrededor al menos, me encantaría hablar con él sobre nosotros y hacerle decirme que demonios quería decir tratándome así. ¿Aún querría estar conmigo aunque yo sea una estudiante? ¿Era eso lo que quiso decir?

“Paula, ¿ vienes o no?” Amy rió golpeando mi codo que estaba sujetando mi cabeza. Mi cabeza cayó rápidamente. Me las arreglé para sujetarme antes de que mi barbilla golpease la mesa. Rió enloquecida y agito su cabeza. “ Enferma de amor paula es tan divertido.”

Exasperada puse los ojos en blanco. “Vamos entonces, vamos a probar y ver si las habilidades de Nico con las clases particulares son peores que yo cocinando para él.” Enlace mi brazo con los suyos y fuimos tranquilamente a clase.

“Entonces ¿no hay nada entre ustedes dos? ¿Sólo amigos?” – aclaró, mirándome con curiosidad.

“Sólo amigos” – confirmé.

Suspiró, mirándome con tristeza.“ Es una pena porque el siempre era tan dulce contigo.”

“Se que lo era, pero no podía funcionar y no podía dejarlo seguir adelante sabiéndolo” admití. Amy y yo habíamos hablado mucho sobre ello antes de que yo rompiese con él. Ella pensaba que debería haber continuado con él que el amor a veces crece. Ella pensaba que debería haber seguido viéndolo y que me enamoraría con él tiempo. Sin embargo no habría sido capaz de hacer eso. Nico ya estaba loco por mi y quedarme con él por la posibilidad de enamorarme no habría sido justo para él de ningún modo. Merecía algo mejor que eso.

“Y tu,¿qué cuentas? ¿Hablaste con Ryan ya?” pregunté, sabiendo que si traía a colación su largo encaprichamiento cambiaría para hablar de él y cambiaría el tema de mi vida amorosa.

Suspiró soñadoramente. “No, no todavía. ¿Lo has visto esta mañana? ¡Guau!, el está tan bien de azul. Creo que el azul es su color.” Movió su cabeza, riendo.

Reí y puse los ojos en blanco. “Pensaba que dijiste que le favorecía más el negro.”

Sonrió abiertamente. “Lo hice, ayer. Debo admitir que el chico está bien con cualquier color. Cualquier color que lleve es mi color favorito del día.”

Amy estaba loca por Ryan desde primer curso, pero nunca le había hablado ni una vez. Para empeorarlo, cuando fuese que él estaba cerca ella parecía derretirse en un tembloroso charco a sus pies y la hacía parecer de algún modo una idiota.

“A nadie le quedan bien todos los colores, estás siendo parcial,” – dije, entornando los ojos. Bueno en realidad, pensando en ello, todavía no he visto a Pedro con un color que no le vaya.

La empuje dentro de la clase y eché una ojeada dentro. Llegamos más tarde de lo normal, pero pedro todavía no estaba allí. “Vamos, agarremos sitio.” – Miré entorno y vi dos sitios juntos, pero otra vez estaban delante. ¡Maldita sea, no quiero sentarme delante siempre en sus clases!¿Por qué el departamento de ingles tiene que estar en el otro lado de la escuela y así todos los sitios buenos están completos para cuando llego?

“Hay dos sitios,” cantó Amy, yéndonos a la primera fila.

Me senté y saqué los libros, rezando para que esta hora pasase sin problemas. Estaba esperando que de verdad todo el tiempo que Nico y yo pasamos juntos el sábado valiese la pena, y al menos yo pudiese entender vagamente de que iba hoy.

pedro entró un par de minutos más tarde. Inmediatamente sentí arder mi cara mientras recordaba lo cerca que él había llegado a estar de mi a la hora de la comida. Dejó su portátil en la mesa y miró a la clase. Cuando sus ojos encontraron los míos. Lo vi sonreír con satisfacción. Probablemente divertido con que estoy sonrojada ya otra vez, no hay duda.

“Bien entonces, clase, quiero que todos ustedes hoy se junten por parejas con la persona a de su lado y vamos a hacer un proyecto de presión y cómo las matemáticas pueden ser usadas para predecir con exactitud los resultados de ciertas situaciones, incluso algunas científicas. Las matemáticas, no es sólo números, puede ser usada como la base de un montón de cosas en la vida,” dijo, sonriendo de oreja a oreja. Obviamente le divertían este tipo de cosas.

Gemí suavemente, cuando él empezó a hablar de hacer un cohete a partir de una botella de soda vacía y globos y eso. Repasó cómo obtener la formula exacta para la cantidad de presión por pulgada cuadrada que haría elevarse la botella en el aire y aterrizar en el objetivo. Cada pareja debería darle ciertas variaciones, como una mayor o menos distancia a la que la botella tenía que viajar, así cada formula sería diferente.

Por lo visto, si hacíamos bien esto contaría también como parte del proyecto de ciencias. Me senté en silencio, sintiendo hundirse mi corazón. No tenía ningún sentido, y tenía la sensación de que estaría llamando a Nico sobre ello un montón la semana siguiente.

Miré a Amy con una expresión de impotencia, pero ella movió la cabeza indicando que ella tampoco lo tenía. No nos sería útil asociarnos, porque sería como un ciego llevando a otro ciego. Mire a mi otro lado y avergonzada. Erika la friki Dennison. Guau! ¿Podía la vida hundirme aún más que en este momento?

“Tienen un par de clases para trabajar sobre ello. Al final de la semana quiero que presenten sus resultados a la clase y cómo llegaron a la ecuación. Hasta haremos demostraciones prácticas en el exterior,” – dijo Pedro entusiasmado, frotando sus manos alegremente. Bien, mi estúpida pregunta de si la vida podía empeorar ha sido respondida, y la respuesta es que demonios que si puede alucinar.

“Tu y yo entonces, princesa de hielo,” – dijo Erika, mofándose de mi con desprecio cuando Amy formó pareja con Johana a su otro lado. Era una buena pareja para ella. Johanna estaba un poco chiflada, así que ellas al menos se divertirían intentando sacar esto adelante.

“¡Genial! No puedo esperar,” mentí fingiendo simpatía. Con suerte si lo intento de verdad, de verdad intentar ser agradable con ella, ella será amable conmigo.

“ No me des la lata hablándome, se que te la sopla así que yo haré el trabajo y tu puedes ponerte conmigo en la presentación y estar guapa. ¡Espera!, olvidaba que no serás capaz de hacerlo, en realidad tendrías que ser buena para el trabajo. Um, me temo que tendré que hacer también esa parte,” se mofó, mirándome por encima y levantando su nariz.

Mi mano instintivamente se cerró en un puño. Estaba a punto de chocarlo contra su cara cuando Pedro se cruzó. “Erika, necesito que ayudes a Martín.” – Señaló con la cabeza hacia el fondo de la clase donde Martín estaba sentado. ¡Guau! Pobre Martín. Inmediatamente, Erika se puso en pie y agarro sus libros moviéndose hacia él. Ella parecía más que aliviada al no tener que trabajar conmigo.

Busqué alrededor a alguien más, pero ya estaban todos emparejados. – “Espera, pero entonces no tendré un compañero,” noté, entrando en pánico porque no tenía la menor idea de cómo empezar con este trabajo.

“La ayudaré yo, Señorita Chaves.” Pedro sonrió bondadosamente. ¿Qué demonios? ¿Qué era todo eso de, ‘no me gusta estar a solas contigo’? mierda entonces? Quita mi compañera, así ¿puedo emparejarme con él? - “patricia Marshall está ausente hoy, cuando vuelva puedes tenerla como compañera; sólo te ayudaré hoy,” – añadió pedro encogiéndose de hombros como si no fuese un gran trato.

Asentí sin respiración. Estaba agradecida por no tener que trabajar con Erika, pero al mismo tiempo, preferiría trabajar con ella que con él. El hacía malditamente difícil estar cerca de él a veces con su buena arrogancia y su divertida personalidad. Guau, va a ser una hora divertida... ¡no!

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Capitulo 13 Presente!! Espero que les guste!!
Gracias Por Leer!! ♥


jueves, 3 de octubre de 2013

Capitulo 12




Un líquido frío cayó en mi mejilla. Cerré mis ojos más fuertes, limpiando mi rostro.

Otra gota aterrizó en mi frente, luego otra en mi nariz. Suspiré, pensando de pronto que el techo tenía goteras o algo así. Me senté tan rápido que mi cabeza comenzó a dar vueltas. La risa histérica que me llegó desde la izquierda me hizo saltar y chillar por el shock. Giré para ver a Nico sentado en el borde de mi cama, un vaso de agua en su mano.

“Buenos días, bella durmiente” el canturreó alegremente.

Yo hice un sonido gutural mientras lentamente procesaba todo. “¿me tiraste agua?” lo acusé, limpiando mi cara de nuevo.

Él se rió “No comiences con el drama, fueron cinco gotas de agua.”

Rodé mis ojos “¿Qué estás haciendo aquí de todos modos? Y ¿cómo entraste aquí?” Pregunté, sofocando un bostezo.

“Dijimos a las diez y tu madre me dejó subir” explicó él, asintiendo hacia mi reloj-alarma. Yo pestañeé un par de veces y miré hacia los rojos números brillantes mientras los enfocaba. 10:06

“Oh! Mierda. Lo siento” me disculpé, rápidamente saliendo de la cama y dirigiéndome hacia mis gavetas por algo de ropa para el día.

Ojeé hacia atrás a Nico para ver que él estaba observando a cualquier lado menos a mí y estaba incómodamente sentado en mi cama. Yo fruncí el entrecejo, preguntándome de qué se trataba eso, luego me di cuenta que estaba vistiendo sólo una de las camisetas que él había dejado en mi casa antes de que rompiéramos. Muy a menudo dormía con ella, pero supuse que apenas cubría mi trasero.

“Nico, no es nada que no hayas visto antes” dije sacudiendo mi cabeza y riendo.

“Sí, bueno es un poco distinto ahora. Me refiero a que no se supone que te mire ahora” contestó ruborizándose levemente.

Rodé mis ojos y continué sacando algo de ropa. “¿Tengo tiempo para una ducha?” pregunté, suavizándolo con una cara de cachorrito completándola con el labio fruncido.

Él respiró dramáticamente “Si, lo que quieras debiera haber llegado a las 10:30. Estaba pensando que habrías cambiado y estarías lista a tiempo, para variar.” Él bromeó. Su mirada estaba firmemente fija en sus uñas, como si fueran la cosa más importante que hubiese visto en su vida.

“Nuca se sabe, siempre hay una primera vez para todo” levanté los hombros y me dirigí hacia mi baño para la ducha más rápida de todos los tiempos.

Quince minutos después estaba vestida y lista. Levanté mi cabello mojado en un moño desordenado y salimos. Charlamos fácilmente mientras él conducía. Nico siempre tenía algo que decir, ésa era una de las cosas que me encantaban de él. Él se detuvo el auto en un estacionamiento del supermercado y me sonrió abiertamente.

Miré a todos lados, confundida. “¿Qué estamos haciendo aquí?” Pensé que iríamos a estudiar.

“Nosotros estudiaremos, pero tú vas a cocinar. Quiero algo bueno, entonces puedes venir y decirme qué comprar.” Se deslizó fuera del auto y se dirigió hacia mi lado, abriendo la puerta para mí.

Lo seguí hacia el supermercado y tomé un carrito de compras. “Entonces, ¿qué quieres comer?” pregunté.

“No lo sé, ¿qué tal algo de Chili o cualquier cosa?” él sugirió exaltado. Sonreí y asentí. Él siempre elegía eso, debí haberlo sabido.

Lo seguí arriba y abajo por los pasillos mientras él elegía cosas al azar de los estantes: shampoo, desodorante, cosas para el día a día. Estaba totalmente aburrida. La próxima vez que él se detuvo hice una mueca y balanceé mi pierna hacia el lado del carro, escalando rápidamente sobre él. Él solía hacer esto conmigo, empujándome en el carro, haciendo carreras por los pasillos, bueno, hasta que fue atrapado por el grupo de seguridad del supermercado.

“Eres tan infantil” me reprimió riéndose.

Yo asentí, sonriendo ampliamente sin vergüenza. Él sonrió maliciosamente y empujó el carrito hacia adelante haciéndonos correr por el pasillo. Nico saltó tras de mí, ambos riéndonos histéricamente. Mientras llegábamos al final él se bajó y detuvo el carro bastante antes del fin del pasillo en caso de que alguien viniera dando la vuelta.
Conseguimos el resto de las compras. Nico nombró lo que quería de cada pasillo y yo trataba de tomarlos mientras pasábamos. Aunque la mayor parte del tiempo con el resultado de golpear las cosas. Todo el tiempo estuve riendo como loca.

“Hey, deténganse!” gritó alguien airadamente.

Nico inmediatamente tiró el carro para detenerlo.

“Ooops!, bueno esa diversión no duró tanto” murmuró, riendo callado y sacudiendo su cabeza.

Yo sonreí y me puse de pie en el carro mientras un guardia de seguridad venía caminando por el pasillo, mirándonos fijamente. “¿Qué diablos están haciendo ustedes dos? Les he advertido sobre esto anteriormente” acusó sacudiendo su cabeza.

Nico asintió mirándolo con arrepentimiento mientras ponía uno de sus brazos en la parte superior de mis piernas y el otro en mi espalda, levantándome fuera del carro y poniéndome en mis pies luego.

“Lo siento, señor. No pasará nuevamente,” dijo él, luciendo extremadamente reprimido.

El rostro del hombre se suavizó. Nico tenía ese tipo de cara con la que simplemente no podías mantenerte enojado. Cuando él quería podía parecer un pequeño niño perdido y tú sentías tu enojo derritiéndose literalmente. Sería como golpear a un cachorrito enfermo o algo así. Lo había sacado de algunas discusiones conmigo en el pasado. Él era endemoniadamente buen actor.
“Ok, bueno, que no los vea haciendo esto nuevamente.” El tipo nos reprendió sacudiendo su cabeza de forma desaprobadora.

“Absolutamente, no nos verá, señor” prometió Nico manteniendo su cara de cachorrito.

Mordí mi labio tratando de copiar su expresión. Obviamente no logré hacerlo, porque la cara del hombre se endureció mientras me miraba. “Y usted señorita, no debe treparse a los carros. Es peligroso entre otras cosas, puede herirse a sí misma o a alguien más,” reprendió.

Whoa! ¿Por qué me estoy llevando todo el castigo? Realmente necesito aprender la expresión de Nicolas! “Sí, señor, lo siento” me disculpé. Él asintió y se fue caminando, mirándonos extremadamente agradado consigo mismo de que había solucionado un problema.

Tan pronto como volteó la esquina Nico estalló en risas. “Cada maldita vez que venimos a la tienda tu terminas metiéndonos en problemas” me acusó, enterrando su dedo en mis costillas.

Me reí tontamente y lo empujé. “Necesitas enseñarme esa cara, juro que es la mejor expresión del mundo.” Sacudí mi cabeza, mirándolo asombrada.

Se rió maliciosamente. “O no, esa es mi marca registrada ‘rostro que saca de problemas’. Me tomó un largo tiempo desarrollarla.” Deslizó sus brazos sobre mis hombros, guiándonos por la tienda para que pudiéramos completar las compras.

Media hora después finalmente llegamos a su casa. Mientras caminábamos vi a su padre sentado en una esquina tomando su desayuno. Su rostro se levantó cuando me miró.

“Hola, Paula, largo tiempo sin verte, dulzura.” Sonrió feliz abiertamente.

Lo abracé como saludo “Hola Trevor!” Me encantaba el padre de Nico, era realmente un buen tipo. No compartíamos mucho tiempo de todos modos, realmente sólo los fines de semana. Él trabajaba mucho ya que era el único sostenedor de la familia.

“Paula cocinará esta noche” anunció Nico emocionado.

Una sonrisa dividió la cara de Trevor. “Siempre has sido una buena chica.” Él palmeó mi cabeza mientras tomaba una lata de soda y se dirigía hacia el recibidor.

Rodé mis ojos y salté sobre el mostrador mientras miraba a Nico vaciar las bolsas de compras. Él lanzó un paquete de azúcar. “Vacía eso en el bote de azúcar.”

“¿Qué, soy tu esclava o algo?” bromeé con él, fingiendo molestia mientras lo ponía abajo en el mostrador y cruzaba mis brazos teatralmente.

Vi una sonrisa tirando del borde de sus labios. “¿Quieres que te ayude o no?” me chantajeó, levantando una ceja arrogantemente hacia mí.

Levanté una ceja de vuelta. “¿Quieres Chili o no?” contra ataqué.

Él se rió “Paula, puedo comprar Chili por el camino si tú te rehúsas a hacerlo. Si yo me rehúso a enseñarte tendrías que ir arrastrándote hacia Erika” Sonrió altaneramente, confiado.

¡Demonios, tiene razón! Supongo que ganó esta ronda.

“Bien, pero sólo para que sepas: voy a escupir en tu comida” yo bromeé con él.

Él se rió y encogió los hombros “Increíble, siempre sabe mejor cuando haces eso.”

Reí y puse el azúcar en el bote mientras él ordenaba todo lo demás. Tomó dos vasos y una caja de jugo y sintió hacia el pasillo. Tomé dos manzanas de la bolsa que él recién había traído y salté del mostrador.

Mientras caminaba hacia su cuarto comencé a sentirme nerviosa. Estaba bien estar de vuelta en su casa, pero estar en su dormitorio sería un poco extraño para mí. Pasábamos mucho tiempo ahí porque su padre casi nunca estaba. Su cuarto guardaba un montón de recuerdos para ambos.

Pretendí que no me importaba mientras entraba en el dormitorio. El calor subió a mi rostro cuando miré su cama de dos plazas. Maldición Paula deja de sonrojarte!

“¿Quieres hacerlo en la cama o en el escritorio?” preguntó, sonriendo malicioso.

Reí como tonta. “Cualquiera de los dos está bien para mí, según recuerdo” bromeé. Inmediatamente me arrepentí.

Estalló en risas y sacudió su cabeza.

“Eso es sucio Paula y estoy avergonzado de admitir que salí contigo” levantó su nariz, haciéndome reír incluso más. “Vamos acomodémonos en la cama, así no me entumezco mientras te hago la tutoría.”

Sonreí y me dirigí hacia la cama, sentándome con las piernas cruzadas y mordisqueando mi manzana, en tanto él sacaba sus libros, papeles y lápices. Él se acomodó sobre su estómago, hojeando sus libros.

“Entonces ¿con qué tienes problemas exactamente?” preguntó, sonriendo altanero mirando las páginas.

Encogí mis hombros “matemáticas”.

Él arrugó su nariz “Eso ya lo sé, obviamente, pero con qué parte”

“Nico, solo con toda la estúpida materia, sólo no la entiendo.” Lo miré desesperanzada. Me observó y tomó mi mano tirándome abajo, junto a él; tomó mi manzana de mi mano y la lanzó al basurero. “¡Ey, No había terminado con eso! Lloriqueé haciendo pucheros.

"Paula, si necesitamos repasar toda la materia entonces debemos empezar ya; de otro modo estaremos aquí toda la noche" explicó, empujando un lápiz y un lote de papeles en mi dirección.

3:30 horas después y con mi frente presionaba entre mis brazos "no puedo más! Me duelen los ojos, me duelen las manos y me duele el cerebro" lloriqueé.

"Vamos, lo estás haciendo increíbles sólo quedan dos" Nico indicó, enterrándome su codo en mis costillas por décima vez.

"¿Por favor?" Supliqué, girando mi cabeza y mirándolo con mi cara de cachorrito.

"¿Realmente has tenido suficiente?" Me miró luciendo un poco derrotado.

"O demonios sí, no puedo mirar otra ecuación sin gritar" confirme asintiendo entusiasta.

El frunció el entrecejo pero se empujó hasta quedar sentado. "Bien entonces, dejemos los últimos dos. Puedes hacerlos luego de la cena. Todavía necesitamos repasar la tarea; apenas hemos cubierto lo que ha estado sucediendo en clases durante toda esta semana." Me miró con una advertencia por lo que solté un gran gemido de frustración.

"O hombre, ¿en serio? Pensé que estábamos casi listos" quería llorar realmente tenía sentido la forma en que estaba explicando, pero yo simplemente no podía lidiar con algo más. Esto era demasiado para tomarlo todo de una sola vez.


Sonrió disculpándose. "Nada acerca de terminar. Nos quedan un par de horas fácilmente"

Yo lo miré "muchas gracias por hacer todo esto para mí. Ha gastado todo el sábado ayudándome y yo realmente lo aprecio" lo abracé fuerte. Él era realmente adorable.

Tenía suerte de tenerlo como amigo, estaba tan feliz que al parecer habíamos vuelto a la zona de amistad luego de haber salido juntos, de otra manera no hubiese extrañado.

"De nada, de todos modos ¿qué te parece si me pagas ahora? Muero de hambre."

Saltó sobre sus pies y tomando mi mano me levantó también.
Reí y lo seguía la cocina, ambos estirando nuestros músculos mientras caminábamos. Trevor sonrió travieso hacia nosotros mientras pasábamos por el living.

"¿Estudiaron mucho?" Preguntó.

"Si, montones en realidad. No estamos muy cerca de terminar en todo caso" Nico contestó, ignorando la desacreditación obvia de su padre; claramente no creía que habíamos estado estudiando ahí.

"Ok, está bien" Trevor respondió, tomando otro sorbo de su debida. "Ey, Paula, tu blusa está el revés" dijo justo cuando yo entraba por la puerta de la cocina.

Me aclare la garganta y mire hacia abajo, mortificada de haber estado en público con mi ropa por el lado equivocado. Pude oír a Trevor riéndose hasta las lágrimas mientras yo me daba cuenta que mi blusa estaba bien. "Estudiando… claro" él hizo una mueca sarcástica, sacudiendo su cabeza y haciendo rodar sus ojos. Lo miré con los ojos agrandados, sonriendo avergonzada mientras mi cara parecía haber estallado en llamas.

Nico sacudió su cabeza y tomó mi mano, tirando de mi hacía  la cocina.

"Ignoralo"

Me sonrojé incluso más. "¿Ignorarlo? Nico él piensa que estuvimos allí teniendo sexo" siseé, tratando de esconderme en la esquina para qué Trevor no pudiera verme.

El encogió sus hombros "hace unos meses lo habríamos estado haciendo, se está basando en eso. ¿Por qué diablos te sonrojas tanto? No parecía preocuparte que él pensara eso cuando realmente estamos teniendo sexo" dijo él sonriendo calladamente.

"Si, pero no sabía que lo hacíamos entonces" conteste.

"O él sabía, confía en mí. Me daba un sermón sobre sexo seguro casi cada noche." Asintió lentamente, mirándome mientras digería esta información.

No podía creer que todo el tiempo que le decíamos a su padre que habíamos estado escuchando música, mirando televisión o haciendo tareas mientras salíamos él supiera lo que realmente estamos haciendo, y saber si hay algo ¡O Dios¡¿cómo lo miraría a los ojos de ahora en adelante?.

“Cálmate Paula, estás siendo estúpida, estábamos realmente estudiando ahora. No tienes razón para estar avergonzada.” Rodó sus ojos y se dirigió al refrigerador, sacando la carne molida y lanzándola en mi dirección. Volví a la realidad justo para tomar el paquete antes que cayera al suelo. ‘‘Buena atrapada, ahora ¡vamos¡ mantén tu parte del trato y hazme algo de comer. ¡podría comerme un caballo!” él acarició su estómago como si estuviera herido.

Yo reí, él es tan tontito algunas veces. “Correcto, supongo. Solo asegúrate de decirle que no estábamos haciendo nada, ¿ok?”

Él asintió “Cualquier cosa que te haga feliz”

Luego de la cena volvimos directamente estudiar. Estaba tan aburrida que podría llorar. ¿Cómo en toda la tierra Pedro podría haber estudiado esto en la Universidad? Ni siquiera me dio la impresión de un chico de matemáticas, él es tan… divertido. Para el tiempo que logramos hacer la tarea eran casi medianoche y mis ojos ardían del esfuerzo.

“¿Te quieres quedar aquí esta noche?” ofreció Nico, encogiendo sus hombros mientras recogía los libros que habíamos estado usando.

Sonreí “Claro, si está bien con tu padre.” Nos habíamos puesto de acuerdo para salir en la mañana de todos modos, ya que él quería un nuevo par de zapatillas, por esto parecía tonto que me fuera a casa sólo para que me recogiera en unas cuantas horas más.

"Iré a preguntar. Aunque no le importará, tú sabes eso" levantó un hombro mientras se dirigía fuera de la habitación. Yo sabía que él estaba en lo correcto, a su padre no le importaría para nada.

Trevor era fácil de llevar y adoraba a Nico. Confiaba en él completamente. Mientras salíamos me quedé a pasar la noche algunas veces aunque mis padres pensaban que yo dormía en la habitación de invitados, por supuesto.

Saqué mi celular y llamé a mamá para decirle que me quedaría. Sabía que aún estaba despierta, esperándome que llegara a casa. Mis padres eran aves nocturnas los fines de semana se quedaban despiertos hasta tarde. Nico volvió mientras aún estaba al teléfono con mi madre y asintió con la cabeza señalando que su padre había dicho que si. Sacó una camiseta y la tiró en el regazo para qué me la pusiera. Sonreí agradecida y termine la conversación con mi madre.

Una vez que ella asintió y que le aseguré que éramos sólo amigos, desconecte la llamada. Sonreí a Nicolas. "Gracias, tú sabes que me quedaré con esta, ¿cierto?" Pregunté, sacudiendo la camiseta frente a él. Me encantaba vestir camisetas para dormir y el par que había dejado en mi casa estaban un poco gastadas ahora. El miró y tomó la camiseta de mis manos, sacando una diferente y entregándomela en vez de la anterior.

"¿Qué tiene de malo la anterior?" Pregunté riéndome.

"Es la camiseta de la suerte. No puedo darte ésa, me ayuda con las chicas" sonrió irónico hacia mí.

Reí y observé como la doblaba y la metía dentro de la gaveta. "A ¿no es esa camiseta cuando me invitaste a salir?" Pregunté curiosamente. El estaba vistiendo definitivamente una azul cielo, lo recuerdo específicamente porque fue la primera vez que lo vi como algo más que un amigo. Estaba como grabado en mi memoria.

El sonrió abiertamente "si, camiseta de la suerte" confirmó.

Sacudí mi cabeza y caminé hacia el baño para cambiarme. Cuando volvía a su cuarto estaba haciendo una cama en el piso con un par de sábanas extra y almohadas. Sonreí culpable por que el planeaba dormir en el piso en su propia casa. Sabía que no me dejaría a mí dormir en el piso , ése no era su estilo.

"Puede dormir en la cama conmigo si quieres, confío en ti" ofrecí, riendo mientras subía a la cama fría.

El frunció el cejo incómodo "Mmm... ¿eso no sería un poco raro?"

Encogí mis hombros. "Sólo si nosotros lo hacemos raro. No es como si algo fuera pasar, solo estaremos compartiendo una cama después de todo. Comparto la cama con Amy todo el tiempo" dije casualmente. Sabía que era diferente pero no quería que él durmiera en el suelo. Estaba completamente bien con eso; era sólo dormir después de todo.

"Es un poco diferente con dos chicas compartiendo la cama" murmuró, tomando su almohada del suelo luciendo aún un poco indeciso.

"No me importa. Si piensas que es raro entonces dormire en el piso."

Me miró y tiró su almohada hacia mí. Yo reí tontamente mientras me daba en la cara. "Ok, bueno, pero no me arrincones en la noche" bromeó, mirándome de manera admonitoria.

Sonreí "trataré duramente de no hacerlo."

Se rio y fue apagar las luces; era como de la cama, abrazándome contra la fría noche. Sentí la cama hundirse y supe que él estaba en ella, pero él se mantenía en el otro lado, sin hacer ningún movimiento para acercarse, justo como yo sabía que no haría. Siempre ha sido adorable, no como la mayoría de los hormonales chicos de 17 serían con una chica en su cama.

Estaba temblando suavemente, entonces me acerqué a él, presionando contra su lado y usando su calor corporal para mantenerme caliente.

El se rió "pensé que habíamos acordado no arrinconarnos" dijo juguetona mente.

Yo reí y apreté mi fría nariz contra su hombro "¿tienes frío?”, Volviéndose y levantando sus brazos para ello pudiera acurrucarme más cerca de él.

"Si" murmuré.

El envolvió sus brazos alrededor mío y me abrazó más cerca de su cuerpo.

"¿Paula?" Susurró luego un par de minutos.

"¿Si?"

"La próxima semana es el aniversario de la muerte de mi madre…" anunció, con su voz temblando de tristeza.

Lo abracé fuerte. Ya lo sabía pero no quería mencionarlo a menos de que él lo hiciera. No quería molestarlo. Su cuerpo entero estaba tenso y apretado "si lo sé" dije tranquilamente.

"¿Me estaba preguntando si, cuando vaya al cementerio, podrías venir conmigo?" Preguntó esperanzado.

Sonreí con tristeza. Nico odiaba ir al cementerio. Realmente se sentía alterado ahí, entonces sólo iba en el aniversario de su muerte o en su cumpleaños. Cada vez yo iba con él y lo sostenía mientras él lloraba. "Por supuesto iré" susurre.

Sentí una lágrima caer por mi mejilla. Me alteraba pensar en el alterado, era descorazonador ver este adorable chico con un dolor como ese, pero lo haría porque él lo necesitaba. Yo era la única persona a la que él se había abierto con lo de su madre. El actuaba como si todo estuviera bien con todos los demás, como si no lo afectara, incluso con su padre.

"Gracias" murmuró.

"No necesitas agradecerme. Estoy aquí para ti, tú sabes eso" lo abracé más fuerte y traté desesperadamente de no llorar mientras oía como se alteraba. Su cuerpo temblaba suavemente mientras él lloraba en silencio mis brazos. "Shh, está todo bien" lo conforte, sin saber qué más decir.

Habían pasado tres años desde que ella murió, pero él aún la extrañaba como un loco. Siempre deseé haberla conocido antes que muriera. Juzgando por la forma en que Nico y su padre hablaban de ella, era una mujer asombrosa. Él se quedó dormido luego de unos momentos y yo cerré mis ojos necesitando dormir también.


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miércoles, 2 de octubre de 2013

Capitulo 11




El resto de la semana paso casi lo mismo. Trate de evitar a Pedro siempre que era posible. 
 Los castigos a la hora del almuerzo estuvieron bien, no me dejo fuera de ellos así que solo me senté hasta atrás del salón escuchando la música y leyendo. Lo ignore completamente, como lo hizo conmigo.

No me compro el almuerzo otra vez; a propósito me hice un sándwich así que podía regresárselo si lo hiciera.

Sus clases eran horribles. No tenia ni idea de lo que estaba haciendo. Apenas entendí algo y me senté al borde todo el tiempo mientras las chicas babeaban y coqueteaban con el como locas. No me dejo fuera, pero tampoco me ignoro, solo me trato como cualquier otro estudiante en su clase. Excepto quizás que obtuve alguna sonrisas. De hecho, si lo pienso, no obtuve ninguna sonrisa del todo, pero fue probablemente porque tampoco le di ninguna. Nico y yo estaríamos reuniéndonos el sábado así él podía ayudarme a estudiar.

Hoy es viernes, y tenia previsto reunirme con Jaxon en cualquier momento. Mientras la campana sonaba señalando el final del día, recogí mis libros y me quede esperando que Amy recogiera su cabello en una cola de caballo.

“Así que esta noche es la gran cita,” dijo con efusivamente con entusiasmo agitando las cejas.

Prácticamente podría sentir la aburrida mirada de Pedro en un lado de mi cabeza. Por el rabillo del ojo podía verlo parado ahí observándome. Todo su cuerpo parecía tenso.

“No es una cita.” Conteste rotundamente, mis manos empezaban a sudar porque pedro estaba mirándome fijamente.

“Vas a al cine con un chico, es una cita.” Amy contesto, agitando su mano con desdé. Negué con la cabeza y abrí mi boca para protestar, pero ella hablo otra vez interrumpiéndome. “Debería de ser una cita de todos modos, porque maldición, jodería con ese chico sin sentido, y tu deberías hacerlo también. Te ayudara a sobreponerte del Sr. Perfecto si tú saltaras sobre su hermano. Te detendrá de hacer tantos pucheros,” ella bromeo.

Jadee. “Amy!” susurre, agarrándola del brazo y arrastrándola mas cerca de mi para decirle que se callara la maldita boca.

Demasiado tarde. Escuche un estruendo en la dirección de Pedro y mire para ver que había caminado hacia el escritorio, golpeando las sillas y tirando el montón de libros que estaba cargando. Su mandíbula apretada, se miraba furiosamente enojado.

“Esta usted bien, Sr. Alfonso? Necesita una mano?” Amy ofreció, sonriendo seductoramente.

“Eh… esta… no esta bien. Gracias por ofrecerse Srita. Clarke,” rechazo educadamente.

Decidí que necesitaba irme antes que el pudiera jalarme a un lado. “Me tengo que ir,” murmure mirando solo a Amy. “Te llamo y nos reunimos el domingo.” La abracé rápidamente, antes de pasar por la puerta dejándola para que terminara de recoger sus libros.

“Paula, espera!” llamo Pedro.

Me detuve en seco. Esa era la primer vez que el me llamaba Paula desde que descubrimos que él era mi maestro. El sonido hizo que mi estomago revoloteara a pesar de que estaba enojada conmigo misma por seguir dejándolo tener ese poder sobre mi. Me volví a mirarlo, no queriendo ver realmente su cara enojada otra vez.

‘‘De hecho yo podría utilizar algo de ayuda, quizás tu pudieras darme una mano?’’ Pidió, aunque sus ojos decían algo totalmente diferente.

“Yo le ayudare, Sr. Alfonso,” Amy interrumpió. “Paula tiene una cita caliente.” Ella me empujo hacia la puerta con una sonrisa picara y un guiño. No había duda de que ella estaba emocionada por unos cuantos minutos a solas con Pedro.

pedro frunció el seño. “Pero yo… yo… correcto, esta bien si, gracias, Srita. Clarke.”

Me despedí con la mano de Amy y me encamine hacia la puerta. Me sentí culpable por no quedarme y aclararle a Pedro que esto no era una cita y que no iba a ‘saltar sobre su hermano’ como Amy lo había hecho parecer. Pero una vez mas, el deberá saber que yo nunca dormiría con su hermano de todas maneras. El debería saber eso porque primeramente, yo no soy del tipo de chica que se acuesta con alguien en la primera cita, y segundo, nosotros acabamos de terminar, por lo tanto no lo haría de todas maneras, especialmente no con su hermano.

Me dirigí hacia mi casillero rápidamente agarrando el resto de libros que necesitaría así podría hacer mi tarea durante el fin de semana. Me quede cerca de mi casillero, perdiendo tiempo. Cuando no pude retrasarlo por más tiempo, camine fuera de la puerta delantera, silenciosamente deseando no haber acordado esto. Solo quería irme a casa y cámbiame a unos pantalones de chándal y relajarme. Esperando que Jaxon ni siquiera aparezca…

Mi esperanza se desvaneció tan pronto como levante la vista y vi un jeep negro estacionado justo a la orilla del camino. Mi corazón se hundió cuando lo vi encaramado detrás de la llanta. Sonrió cuando me vio y encendió el coche; puse una sonrisa falsa y abrí la puerta.

“Hola,” lo salude con una forzada felicidad, deslizando mi bolsa en el asiento trasero.

“Hola, Paula, buen día? Uh –oh, hermano mayor a la vista.” Él dijo, mirando sobre mi hombro justo cuando estaba a punto de subirme. Me volví para ver a Pedro saliendo del edificio. Podía ver que apenas contenía la furia construyéndose con cada paso que daba hacia nosotros.

Se detuvo justo detrás de mí. “Paula, me gustaría tener unas palabras con mi hermano, por favor,” gruño, ni siquiera me miraba. Él estaba viendo a Jaxon con tanta ira que me sorprendí que no hubiera muerto por tanto veneno.

Agarre su brazo fuertemente haciéndolo que me mirara. Sus ojos encontraron los míos. Me estremecí un poco por la dureza en ellos. “Déjalo. Ignora a Amy, esto no es una cita,” le asegure. Mire alrededor viendo que la mayoría de la gente ya se había ido así que afortunadamente casi no había nadie alrededor.

El no contesto; sino que agarro mi brazo y me arrastro detrás de su cuerpo, poniéndose entre el carro y yo mientras se inclinaba para hablarle a su hermano.

“No te atrevas. Te estoy advirtiendo Jaxon. Es necesario que te vayas ahora mismo,” el espeto enojado; todo su cuerpo tenso y en alerta.

Jaxon solo se rio. “Relájate, no quiero tus momentos sensibles.” Rodó los ojos.

“Jaxon,” pedro dijo su nombre como una advertencia, sus manos apretándose en puños.

Maldita sea, Pedro va a golpear a su hermano? Agarre su muñeca rápidamente, jalándolo del carro. “Detente! Nosotros vamos a salir solo como amigos. De todas maneras esto no es de tu maldita incumbencia, pero no tengo ningún interés en tu hermano. Te estas comportando como un niño malcriado, discutiendo por un juguete con el que ni siquiera quieres jugar mas!” Reprendí. Podía sentí la picazón en mis ojos y sabia que iba a llorar otra vez. Necesitaba irme.

Su rostro se suavizó mientras me miraba suplicante. “Paula,” susurro. Su ojos se clavaron en los míos haciendo que mi corazón latiera mas rápido.

Negué con la cabeza. “Voy a salir con un amigo; que tenga un buen fin de semana, Sr. Alfonso,” dije ácidamente mientras me subía al carro.

Justo cuando iba a cerrar la puerta y hacer una dramática salida el la agarro, jalándola y mirando a Jaxon con advertencia. “Recuerda que ella es una menor, Jaxon,” el advirtió.

Jaxon rio. “Como lo hiciste tu, quieres decir?” bromeo. pedro abrió la boca, probablemente para una contestación furiosa basada por la mirada en su cara, así que levante una mano y lo corte.

“Por el amor de Dios, ustedes necesitan calmarse, o me voy a casa. No estoy de humor para esto en este momento. Solo crezcan ustedes dos,” reprendí, cruzando mis brazos sobre mi pecho, mirando por el parabrisas.

“Bien,” Pedro resoplo. “Que se divierta , Srita. Chaves. Hablaremos después, Jaxon.” Pedro cerro la puerta con tanta fuerza que hizo que todo el coche temblara.

“Wow, alguien esta celoso,” Jaxon murmuro, riéndose mientras saludaba burlonamente a Pedro.

“No esta celoso; a él solo no le gusta la idea de alguien tocando algo que el tenia. Que idiota! Que diablos vi en él de todos modos? Él no me quiere, pero no puedo ir y divertirme? Maldita sea él es tan… tan… ugh!; ni siquiera tengo la palabra correcta! Molesto tendrá que ser por ahora hasta que pueda pensar en alguna mas fuerte,” vocifere. Jaxon se rio de mientras arrancaba del estacionamiento, dirigiéndose en dirección del cine.

No podía dejar de pensar en el durante todo el camino. La reacción de Pedro fue tan molesta. De donde diablos saca el que puede decirme con quien puedo salir? Y ese pequeño comentario que le hizo a Jaxon acerca de que recordara que yo era menor, Dios, de verdad el piensa que voy a dormir con alguien? Que tipo de persona cree que soy? El realmente no me conoce. El último pensamiento fue el que me hirió mas que nada.

“Tierra llamando a Paula,” bromeo Jaxon, riéndose y agitando una mano frente a mi cara.

Irrumpí de nuevo a la realidad. Oops, había estado hablándome? “Lo siento, Jaxon, que?” pregunte, sonriendo disculpándome.

Suspiro y movió la cabeza en exasperación. “Dije; estas planeando bajarte del coche o necesito encontrar un autocine o algo así?’’

Mire alrededor para ver que estábamos estacionados fuera del cine. Me eche a reír avergonzada porque estaba tan perdida en mis pensamientos que ya había conducido todo el camino. Rodé mis ojos, agarrando la manija de la puerta y saliendo del coche.

Jaxon camino a mi lado y echo su brazo alrededor de mis hombros. “Vamos entonces, vamos a conseguirte un poco de animo. No te he visto una verdadera sonrisa desde que ustedes dos rompieron,” sugirió, mirándose un poco triste por el asunto.

A medida que entrábamos al vestíbulo, se detuvo y maldijo por lo bajo. Una rubia desteñida en una apretada y muy corta falda, miraba enojada mientras caminaba hacia nosotros, mirándolo a él. Hmm, de que se trata todo esto?

“Jaxon Alfonso! Se suponía que tenías que llamarme hace tres semanas. Que ha pasado? Estabas demasiado ocupado con una nueva zorra?” espeto furiosa. Su voz era un poco chillona que me hizo hacer una mueca de lo alto que hablaba. Su mirada de odio se volvió hacia mi así que di un paso alejándome de el rápidamente haciendo que su brazo cayera de mis hombros.

Jaxon se encogió de hombros. “Perdí tu numero.”

“Perdiste mi numero? Lo guarde en tu celular! Replico ella, sus fosas nasales se dilataban mientras que su voz de alguna manera se hacia mas aguda.

“Oh, bueno en ese caso perdí mi celular,” Jaxon contesto, riéndose en voz baja.

Dios, de verdad que es un idiota!

Ella le frunció el seño. “No tenias ninguna intención de llamarme cierto?”

Jaxon se encogió de hombros, pareciendo indiferente. “Te dije de antemano que no estaba interesado en nada. Tu fuiste la que dijiste que llamara, no al revés.”

Ella dio un paso adelante rápidamente y antes que me diera cuenta de lo que estaba pasando, la palma de su mano conecto con el lado de su cara. Un sonoro chasquido atrajo la atención de cada persona en el vestíbulo. Jadee.

Nunca había visto a nadie hacer eso en la vida real, solo en las películas. Era de hecho bastante divertido y mucho más fuerte de lo que pensé que seria. Ella se volvió hacia mí y levanto la mano otra vez, iba a golpearme también. Oh infiernos no!

“Si me tocas voy a arrancar tus extensiones baratas con mis propias manos,” le advertí.

Ella me frunció el seño de nuevo y prácticamente podía ver su cerebro trabajando. Obviamente estaba sopesando sus opciones en cuanto si quería correr el riesgo o no.

“Lo que sea, él te lastimara mas de lo que yo puedo de todas maneras,” espeto, burlándose de Jaxon otra vez antes de salir corriendo por la puerta delantera, moviendo su cabello sobre su hombro melodramáticamente. Un par de chicas corrieron rápidamente tras ella, ya diciéndole lo estúpida que yo era y la perdida de tiempo que Jaxon era.

Mire a Jaxon con mi boca abierta en sorpresa. Levanto una mano y se froto la cara ligeramente, y yo me eche a reír. Me reí tan fuerte que tenia lagrimas en los ojos. Él también estaba riendo mientras continuaba frotando su rostro en una mueca de dolor.

“Sabes que? Casi valió la pena obtener una bofetada. Te animo al final, eh?” él dijo agitando las cejas cuando finalmente me calme.

Jaxon tomo mi mano, y me llevo hacia la taquilla, comprando dos boletos para la siguiente película que se mostraba. Estaba en lo correcto. Eso definitivamente tenía que animarme… y lo hizo el tono rojizo en un lado de su cara.

“Estas bien, Jaxon?” pregunte, tratando de no reírme otra vez.

El asintió y rodó los ojos. “Gracias por preocuparte, aunque eso tenia que haber venido antes de tu risa histérica para que realmente significara algo.”

Contuve otra carcajada. “Si tal vez tengas razón. Quien diablos era esa chica de todos modos? En serio, ese es el tipo de chicas que levantas?” levante la nariz. No era exactamente una mujer de categoría o algo así. Su piel tenía un tinte naranja desagradable y su pelo estaba desteñido al punto de parecer que se partiría con un viento fuerte.

Él se encogió de hombros. “Es alguien que conocí en una fiesta,” contesto. “ Y no, ese no es usualmente mi tipo, pero había poca variedad esa noche. No me quería ir a casa solo, eso no es divertido.” Me dio un guiño juguetonamente, sonriendo.

“Tu realmente eres una mujerzuela,” reprendí. “Espero que uses protección porque en serio, ella era… puaj!”

“Celosa?” pregunto, sonriéndome.

Asentí y dio un paso mas cerca de él, poniendo mi mano en el lado opuesto de su cara de la marca de la bofetada. “ Absolutamente estoy celosa. Mi mano se ajusta muy bien aquí; dejaría una bonita marca. Apuesto que yo abofeteo más fuerte que ella’’

Me supero otro ataque de risa mientras recordaba el sonido y la expresión de sorpresa en el rostro de Jaxon cuando la mano conectaba con su mejilla.

Él se echo a reír, y nos fuimos a conseguir un poco de palomitas y unas bebidas antes de dirigirnos a la sala de cine. La película no estuvo muy buena, pero aun así la disfrute. Jaxon y yo nos tiramos palomitas uno al otro comportándonos como niños, ganándonos las miradas de la gente que nos rodeaba. Definitivamente estaba agradecida que me hiciera venir con el.

Después que termino, fuimos por una pizza antes de que me dejara en mi casa. Fue agradable. Relajado y de hecho un poco divertido. No hablamos de Pedro para nada por lo cual estuve agradecida. Hablamos de otras cosas como la universidad y su familia, solo cosas fáciles.

“Entonces, quizás la próxima semana nos podemos reunir otra vez? Sugirió cuando se orillaba afuera de mi casa.

Le sonreí. “Claro, si quieres.” Jaxon era de hecho un chico excepcional, y yo definitivamente nos veía siendo grandes amigos.

“Esta bien, bueno quizás la próxima vez podríamos hacer algo un poco menos publico, hay menos oportunidades de conseguir ser abofeteado otra vez,” él dijo, sonriendo con maldad y haciéndome reír otra vez.

“Tal vez si tu dejaras de dormir por ahí y no llamar a las chicas entonces no conseguirías ser abofeteado,” replique mientras saltaba del coche.

“No, una bofetada ahora y otra vez, totalmente valen la pena.” Movió las cejas.

“Como sea, zorra, llámame luego, esta bien?” me reí. El asintió en acuerdo así que cerré la puerta, girándome para entrar en la casa.

El bajo la ventana. “Sabes, esta es la primera vez que he acordado en llamar a una chica y de hecho lo digo,” murmuro, riendo mientras caminaba por el camino hacia la puerta.

Me gire a mirarlo y sonreí. “Bueno, entonces me siento honrada,” conteste sarcásticamente. Me despedí con la mano y entre. Mis padres estaban sentados en el sofá viendo la televisión; me deje caer junto a mi mama.

“Hola, cariño, pasaste un buen rato?” ella pregunto, sonriendo.

Me encogí de hombros. “Si estuvo bien.”

Su sonrisa se hizo más amplia. “Eso esta bien, Paula. Es agradable verte sonreír otra vez. Has estado tan decaída toda la semana.”

“Si, supongo,” murmure incómodamente. No quería hablar acerca de pedro, y ella iba a sacar el tema, lo podía decir. Me levante rápidamente. “Estoy un poco cansada. Me voy a la cama, buenas noches. Oh, Nico viene a recogerme en la mañana y voy a ir a su casa a estudiar durante el día,” les dije, cambiando el tema antes de que ella mencionara a Pedro.

“Muy bien, cariño, hasta mañana entonces.”

Bese a mis padres en la mejilla antes de dirigirme a las escalaras. Me puse mi camisa de dormir y me metí en la cama. Encendiendo mi iPod en sonido bajo, decidí ignorar el mensaje de texto de Amy ese que había estaba zumbando en mi teléfono celular toda la noche preguntando como me estaba yendo con el ‘hermano caliente’. Ya hablaría con ella mañana. No podía tratar con ella esta noche. Parecía desesperada porque me enganchara con alguien. Esa era su respuesta para todo, cuando terminabas con alguien, te vas con alguien más para quitarte el dolor, pero no funcionaba así para mí. Quisiera que lo hiciera, eso seria mucho mejor.

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martes, 1 de octubre de 2013

Capitulo 10





Casi dos horas después nosotros habíamos terminado con las compras y fuimos a tomar un aperitivo del café en medio del centro comercial. Sinceramente, trate de no pensar en Pedro mientras miraba por las tiendas, pero el seguía volviendo a mi mente. Cada vez que veía una bonita camisa pensaba en comprarla para el, o cuando un chico pasaba caminando con cabello claro, yo me aseguraba que no fuera el. Realmente estaba obsesionada.

Justo cuando terminábamos con nuestro pastel alguien me toco en el hombro. Mis ojos se posaron en Amy quien miraba detrás de mí con una sonrisa coqueta. Voltee sobre mi asiento, mirando detrás de mí, viendo que Jaxon, el hermano de Pedro, estaba parado ahí sonriéndome.

“Hola, Paula.”

“Oh… um hola, Jaxon,” lo salude con incomodad. Mis ojos se posaron en Amy nuevamente mientras trataba de ocultar mi preocupación. Sabrá Jaxon que pedro y yo terminamos? Que si accidentalmente dice algo acerca de que él es un maestro frente a Amy?

“Como has estado? Tanto tiempo sin verte.” Sonrió con ese descaro que hacia que todas las chicas se derritieran. Me recordaba tanto a la sonrisa de Pedro que hacia que mi estomago doliera.

“He estado bien.” Mentí. “Eh, Jaxon, esta es Amy. Vamos a la escuela juntas,” la presente, poniendo pleno énfasis en la palabra escuela, secretamente tratando de decirle que no mencionara nada frente a ella. “Amy, este es Jaxon, el hermano de pedro.” Agite una mano entre los dos.

“Hola, encantada de conocerte,” dijo Amy, sonriendo coquetamente.

Jaxon activo su encanto asesino, sus ojos parecían brillar mientras la veía apenas con interés contenido. “Y es sin duda un placer conocerte,” respondió el guiñándole el ojo. “Y, vas a dejarme parado aquí todo el día, o vas pedirme que me siente?

Aspire con el aliento entrecortado, deseando que esta reunión terminara. “Claro, siéntate,” ofreció Amy, palmeando el asiento junto a ella.

Él le sonrió y fue a sentarse allí antes de girarse conmigo. “Así que tu y pedro terminaron, eh?” reflexiono ladeando la cabeza, y mirándome curiosamente.

Trague saliva. “Si,” confirme, encogiéndome de hombros.

El frunció el seño. “Es una vergüenza, ustedes dos se veían lindos juntos.”

“Podemos no hablar de eso?” espete. Inmediatamente me arrepentí. Ahí estoy desquitándome con otros otra vez! “Lo siento, estoy siendo maliciosa y gruñona el día de hoy; no dormí muy bien anoche así que me estoy desquitando con todos.”


“No lo hiciste? Necesitas alguien de voluntario para ponerte a dormir? Porque definidamente yo me apunto para eso.” Bromeo, sonriendo y meneando las cejas sugestivamente.

Me eche a reír a pesar de la incomodidad de la situación. “Cállate, coqueto, y solo termine con tu hermano. No creo que sea tan rápida para tomar otro engreído, presumido y pervertido.” Le saque la lengua. Él se rio en voz baja.

Amy se inclino, recogiendo del suelo su bolso y las bolsas de las compras a sus pies. “paula, es mejor que nos vayamos, necesito llegar a casa, haré de niñera de mi hermano esta noche,” interrumpió, disparándome una mirada de arrepentimiento.

Asentí con la cabeza y me levante tomando mi bolso también. “Encantada de verte otra vez Jaxon.”

El asintió con la cabeza. “Si, escucha, quieres salir en algún momento? Como amigos? Ver una película o algo?” él pregunto, sonriendo simpáticamente.

Mire a Amy buscando ayuda, pero no fue de mucha ayuda porque ella estaba asintiendo vigorosamente, diciéndome que aceptara. Reflexione en ello unos cuantos segundos. Jaxon era un chico agradable, me encontré con el y pedro unas cuantas veces y nos llevamos bien. No haría mucha diferencia siendo amigos con el. Al menos tendría a alguien con quien hablar acerca del hecho de que Pedro es mi maestro. De hecho Jaxon era el único con quien podría hablar del asunto.

“Um, si esta bien. Como amigos entonces, no estoy interesada en algo mas.” Le aclare.

El resoplo y rodó los ojos. “Que te hace pensar que estoy interesado en algo? Por dios, tienes los piojos de pedro sobre ti. Asqueroso,” se burlo, mirándome con una mueca de disgusto mientras fingía un estremecimiento.

Me eche a reír. El me recordaba tanto a Pedro ellos tenia el mismo humor. Jaxon sonrió y saco su teléfono celular, pasándomelo. Anote mi número y se lo regrese.

“Vamos entonces, Amy. Te veo después, Jaxon.”

Mientras caminábamos, Amy me miro con ojos muy abiertos. “Wow, él es tan caliente! Delicioso en verdad,” exagero. Yo asentí con la cabeza y me encogí de hombros. Jaxon era realmente guapo, hasta yo podía ver eso, aun así yo nunca lo vi de esa manera. “él se parece a Pedro?” pregunto ella secamente mientras pasábamos a la gente y nos dirigíamos a las maquinas de pago del estacionamiento.

Tome una respiración profunda y sople con fuerza. “Si un poco, aunque Pedro es mucho mas guapo, molesta tener que admitirlo.” Me encogí de hombros. Mi teléfono celular sonó en mi bolso. Lo saque para ver que tenía un texto de un número desconocido:

‘Solo para dejarte saber que puedes hablar conmigo acerca de pedro si lo necesitas. Te llamo después durante la semana y nos ponemos de acuerdo para una película. Jaxon’

Sonreí y le regrese el mensaje con un gracias. Amy estaba observando curiosamente. “Mi mama pregunta a que horas estaré en casa.” Mentí, deslizando mi teléfono en mi bolsillo.

Esa noche me deje caer en mi cama haciendo la tarea. Deliberadamente deje matemáticas hasta el final así podía tomarme mi tiempo con el capitulo que debíamos leer y poder hundirme en el. Leí todo eso tres veces, pero seguía sin tener mucho sentido para mi. Me quede dormida con el libro sobre mi pecho.
Al día siguiente no vi a Pedro en toda la mañana por lo cual estaba agradecida, pero todavía tenia que pasar el castigo de la hora del almuerzo. Esperemos, igual que ayer, que el me ignore, eso lo haría mas fácil. Yo había traído un libro para leer el día de hoy así que al menos no tendría que estar viendo el reloj. Cuando la campana sonó al final de la mañana, me despedí de mis amigos y camine de mala gana a su salón de clases. Él no estaba allí otra vez, así que me dirigí a la parte trasera y saque mi iPod y el libro.
Un poco después vi un movimiento delante de mí y levante la vista justo cuando Pedro estaba girando la silla de la mesa frente a la mía. Se acomodó en la silla y me miro expectante.

De mala gana apague mi iPod. “Creí que habías dicho que podía escuchar música,” murmure, frunciendo el seño.

“Si, se puede, yo solo quería hablar contigo acerca de la asignación que hiciste en la clase ayer.” Se encogió de hombros, sus ojos no dejaron mi cara.

Gruñí. “Estaba dormida; no hice ninguno así que escribí cualquier cosas para tener algo que entregar,” lo dije defensivamente. “Adivino que están todos mal.”

El negó con la cabeza, sus ojos brillaban. “De hecho no, cada uno de ellos estaba correcto, y quería hablar contigo acerca de unirte al equipo Mathlete.”

“De verdad?” exclame, sorprendida.

“No, todos estaban incorrectos,” el declaro, riéndose. “Eres tan ingenua.”

Me reí y me sonroje por mi estupidez. “No es gracioso.”

“Hablando en serio, el semestre pasado tu tuviste de compañero a alguien. Tienes algún problema con matemáticas?” pregunto, chasqueando su cabeza de maestro hacia atrás.

Gemí. “Si, sinceramente no puedo hacerlo. Solo podrías reprobarme ahora y ambos nos ahorraríamos el esfuerzo,” sugerí esperanzada. Entonces no tendría que venir a su clase!

El negó con la cabeza con firmeza. “Que tal si tienes un tutor? Me ofrecería a hacerlo, pero no creo que eso sea lo apropiado.” Frunció el seño, como si pensara.

“Viendo el trabajo de ayer encontré una chica que se llama Erika Dennison y que es muy buena en eso.” El movió la cabeza para quitar el cabello de sus ojos. Me mordí el labio para no hacer ningún sonido. Amaba cuando hacia eso, eso era sexi como el infierno.

De repente me di cuenta de lo que había dicho. Erika Dennison dándome clases particulares? La odiaba. Ella nos había molestado a Amy y a mi cuando recién empezamos la escuela. Ella era una perra a quien le gustaba hacer que la gente viva un infierno. No podía tenerla a ella haciéndolo y sabiendo que yo era mala en algo; ella seguramente se aseguraría que todos supieran lo terrible que estaba en eso. Ella me avergonzaría a propósito.

“No, ella no, por favor,” le suplique.

El soltó un gran respiro. “Bueno el único otro que yo recomendaría de tu clase seria a Oliver Hawk, pero no creo que esa sea una buena idea tampoco.” El frunció el seño, viéndose un poco molesto por algo.

Porque esa no es una buena idea? “Definitivamente prefiero a Oliver, aunque el trato de explicármelo todo ayer, y aun así no lo entendí.” Una ola de humillación me golpeo. Dios, soy tan estúpida! Por qué mi peor materia tiene que ser la que él enseña? Apuesto que se esta preguntando que es lo que vio en mi en primer lugar… pero por otra parte el no tenia ningún sentimiento por mi así que probablemente lo que vio en mi fue un fácil revolcón.

‘‘Bueno, viendo que ya tenemos una semana de detenciones yo te puedo ayudar por esta semana, y luego podemos ver como te va, esta bien?” el ofreció, sonriendo amablemente.

“De hecho, prefiero simplemente suspender.” Negué con la cabeza en rechazo. No podría estar tan de cerca de él, era demasiado doloroso.

“Que significa eso?”

Suspire. “Yo solo necesito que te mantengas alejado de mi; no puedo estar hablando contigo todo el tiempo. Déjame seguir adelante con esto y atravesare esto de alguna manera. No necesito tu ayuda.” Conteste, poniéndome los audífonos nuevamente.

Se veía un poco dolido cuando encendí la música a lo más alto. Sin tratar de hablarme otra vez, se levanto y coloco una pequeña bolsa de papel marrón en mi escritorio, antes de irrumpir en su escritorio sin mirarme.

Vacilante, mire dentro de la pequeña bolsa. Dentro había un envoltorio con ensalada de pollo, chips de tortilla, y un bote de salsa de crema agria que tenia el nombre de ‘Old Giuseppe’ a un lado. Ese era el nombre del restaurante mexicano donde me llevo en nuestra primera cita real. Maldición, él es tan malditamente adorable! Trajo esto para mi? Tal vez este sea su almuerzo. Levante la mirada para verlo comiendo de una envoltura con el suyo así que obviamente este no era de él. Por qué esta siendo el así? El no compraría el almuerzo para otro estudiante, así que porque lo estaba haciendo conmigo?

Suspire y quite la envoltura, deseando que las cosas fueran diferentes, y que también yo fuera mayor, o el fuera mas joven. Cualquier cosa. Lo que sea que hiciera que esta situación dolorosa mejorara. La única cosa que no deseaba era que nunca lo hubiera conocido. Nunca desearía eso, yo tuve el verano perfecto con el, y estaba agradecida por cada segundo que paso.

Mi bolsillo vibró así que saque mi teléfono celular y vi que un número desconocido estaba parpadeando en la pantalla. Le di una mirada a pedro preguntándome que haría si contestaba mi teléfono. Joder, que mas podía el hacer?

Conteste rápidamente. “Hola?” susurre, hundiéndome hacia abajo en mi asiento tratando de pasar desapercibida.

“Hola,paula. Soy Jaxon.”

“Oh, hola, um, este no es un buen momento,” susurre, cerrando mis ojos.

“En serio? Creí que seria tu hora del almuerzo,” contesto, sonando un poco asombrado.

“Lo es, pero tengo castigo.”

Él se rio. “Oh sabia que eras una chica mala,” el bromeo. “Pero espera, quien demonios da un castigo en el almuerzo en la primera semana de escuela? Eso es cruel.”

Correcto, es cruel! “Tu hermano lo hace. Tengo uno cada día de la semana.”

El soltó una carcajada. “Estas ahí dentro con el ahora mismo? Eso es demasiado divertido. Wow, hablo para importunar.”

Un seño se alineo en mi frente. “Que te jodan, no hay nada ni remotamente gracioso acerca de esta situación,” conteste enojada.

“Whoa, paula, cálmate! Lo siento, solo estaba bromeando. Escucha, solo llamaba para arreglar lo de la película.” Su voz era de disculpa por lo que sentía que mi molestia desaparecía.
“Si vas a seguir haciendo estas observaciones de lame culo, entonces no estoy tan segura de querer salir contigo nunca mas.” Replique, haciendo un mohín aun cuando sabia que él no podía verme.

“Bueno, eso esta muy mal. Te recojo de la escuela el viernes. Terminas a las tres en punto, correcto?” pregunto.

Viernes? Aun no estoy lista para salir. Prefiero enroscarme en la cama y comer chocolate todo el fin de semana.

“Que? No, no quiero ir el viernes.”

El rio enigmáticamente. “Bueno tiene que ser el viernes porque echare un polvo el sábado.”

“Eres un mujeriego,” bromee.

“Si, pero ser un mujeriego es mucho mas divertido. Bien entonces, ahí estaré a las tres en punto el viernes.”

“Jaxon, no,” dije entre dientes mientras la línea se desconecto.

“Maldita sea!” gemí y deje caer más o menos el teléfono en la mesa, deseando que la tierra se abriera y me tragara, sacándome de mi miseria.

“Era esa una llamada de emergencia?” pregunto Pedro, con voz áspera.

“No, era una llamada de consuelo sexual,” bromee, esperando que el riera. No lo hizo. En su lugar, se levanto de su escritorio y camino hacia mí, agarrando mi teléfono celular de la mesa y deslizándolo en su bolsillo.

“Las llamadas personales no se permiten en la escuela a menos que sea una emergencia,” replico, encogiéndose de hombros y caminando de nuevo a su escritorio. “Lo puedes tener de vuelta al final del día.”

“Me estas tomando el pelo? Disfrutas molestándome? Porque estas haciendo esto, pedro? En serio, te has convertido en un maldito idiota!” exclame, saltando de mi asiento y tirando enojada mis cosas en mi bolsa, saque diez dólares de mi bolsillo, camine hacia su escritorio y los deje caer de golpe. “Eso es por lo del almuerzo.”

El me miro. “Aun tienes media hora de castigo.”

“Pues ve y repórtame maldita sea,” espete, mirándolo nuevamente. El no dijo nada mas así que me di la vuelta y salí, dirigiéndome a la cafetería, encontrando a mis amigos sentados aun conversando en el almuerzo.

Amy me miro confundida mientras caminaba hacia ellos. “Que estas haciendo aquí? No deberías estar castigada?”

“Me siento mal, me voy a casa,” mentí, encogiéndome de hombros. De ninguna manera iba a ver a ese estúpido otra vez el día de hoy, si lo hiciera probablemente lo abofetearía, eso o lo besaría. No podría hacer exactamente ninguna de esas cosas en una clase llena de estudiantes.

“Te sientes mal? No estas embarazada verdad?” Amy bromeo, mirándome con una mueca de horror en su cara.

“Si, como diablos lo adivinaste? Estoy solo de tres meses, no debería ya de estarse notando” bromee, tocando y sobando mi estomago. Vi a Nico sacudirse en su asiento, su cuerpo entero se tenso mientras me miraba con los ojos muy abierto.

Me eche a reír. “Relájate, estaba bromeando.” Le guiñe un ojo juguetonamente.

El soltó la respiración y masajeo la parte trasera de su cuello. “Cristo eso me asusto.”

“Lo siento, Nico.” Me reí. “Amy, puedes obtener cualquier cosa que necesite de esta tarde? No tengo mi teléfono celular, ha sido confiscado así que no te molestes en mandarme un mensaje de texto u otra cosa.” Me encogí de hombros y cambien mi pesada bolsa a mi otro hombro.

“Quien te lo confisco?” Emily pregunto, frunciendo el seño y agarrando su celular para salvar su vida. Emily era una de esas personas que creía que estabas indefenso sin un teléfono. Probablemente ella tendría un leve ataque al corazón si no lo tuviera con ella todo el tiempo.

“El chico nuevo,” murmure sin querer decir su nombre.

Toda la gente en la mesa rio. Emily me miro con los ojos entrecerrados. “Que pasa contigo? Ese chico es impresionante, divertido, inteligente, y es justo también, pero ustedes parecen que se rozan por el lado equivocado. Todos los demás lo adoran; él es la mejor cosa que le ha pasado a esta escuela desde que se deshicieron del pastel de carne de los jueves,” reflexiono ella, moviendo la cabeza, y mirándose un poco desconcertada.

Y ahí iba ella defendiéndolo otra vez. “En serio? Wow, tu deberías decírselo, estoy segura que te ganarías una de esas oh tan sexis sonrisas,” conteste sarcásticamente, rodando los ojos. Como puede el venir aquí y tener a todos comiendo de la palma de su mano tan rápido? Esto era totalmente molesto. “Los veo mañana , les dije sobre mi hombro mientras me volteaba y salía.

Justo cuando llegue a la puerta de la entrada alguien agarro mi mano, haciendo que me dolieran un poco por los arañazos de ayer. Me volví furiosa, esperando ver a pedro ahí diciéndome que tendría que regresar a detención o algo. No era el, era Nico.

“Como vas a llegar a casa?” el pregunto, mirándome preocupado.

Me encogí de hombros en respuesta. “Me voy caminando.”

El suspiro y puso su brazo alrededor de mi hombro. “Yo te llevo a casa. No puedes irte caminando a tu casa si estas enferma.” El me llevo hacia su carro. Sonreí, no queriendo admitir que estaba fingiendo. No quería caminar a casa. Sabia que era egoísta pero me gustaba su compañía, el me quitaba de la mente a pedro por un rato, por que él no hablaba acerca de que tan caliente era el todo el tiempo como lo hacia Amy.

El me llevo a casa en silencio. Cuando se detuvo, me miro curiosamente.

“Tu de verdad no estas embarazada, cierto? El pregunto, haciendo una mueca.

Le sonríe y rodé los ojos. “Nico, no estoy embarazada, eso era una broma, no una particularmente graciosa pero una broma no obstante. Deja de estresarte,” le asegure, sonriendo disculpándome. “Quieres entrar y hacerme compañía?” le pregunte esperanzada. De otra manera tendría que entrar y encontrar alguna otra manera de distraerme yo sola.

“Mientras prometas no vomitar en mi como la otra vez.” Volvió su nariz hacia arriba en disgusto.

Me eche a reír. En nuestra tercera cita no me estaba sintiendo particularmente bien pero no quería cancelar así que aun así fui, y termine vomitando en sus pies en medio de un cine lleno.

“Oh, Nico, estoy sorprendida de que aun me hables” dije aun riéndome.

“Yo también algunas veces.” Rodó los ojos y salió del carro, esperándome y que llegara a su lado antes de deslizar su brazo nuevamente alrededor de mis hombros y llevándome al interior.
Mi mama aun no estaba en casa. Ella trabajaba hasta las cuatro en punto así que teníamos la casa para nosotros solos. Nico me llevo hacia el sofá e hizo que me sentara.

“Iré a hacer te o alguna otra cosa, y luego podemos ver una película,” él dijo, sonriendo y caminando hacia la cocina como si fuera el dueño del lugar.

Apoye la cabeza hacia atrás en el sofá, en silencio contando solo con detener mi mente de preguntarme por Pedro otra vez. Después de un par de minutos Nico regreso y coloco una tostada y una taza de te de menta delante de mi antes de dirigirse hacia el reproductor de DVD.

“Gracias.” Le sonreí.

Se dejo caer en el sofá junto a mí mientras yo mordía la tostada, no queriéndolo realmente, pero no quería ofenderlo después de que se tomo la molestia de hacerlo para mí. Cuando la película empezó sonreí. Era ‘Love Actually’, mi favorita. Me acurruqué a su lado y suspire. Porque no podía solo enamorarme con alguien como Nico? Un dulce y adorable chico quien estaba loco por mí, y lo más importante, de mi edad.

Después de la película hablamos con facilidad un poco. Cuando volvimos hablar acerca de mis clases mi corazón se hundió, sabiendo que el pronto mencionaría a pedro.

“Y como estas llevando matemáticas este semestre? Crees que serás patrocinada otra vez?” el pregunto. El sabia cuanto lo había odiado la ultima vez; había vociferado sobre eso lo suficiente para el.

“No lo creo; el chico nuevo dijo que yo debería agarrar un tutor. Sugirió a Erika, puedes creer eso? A ella de todas las personas.” Me queje, molesta ante la idea de ella otra vez.

“Si necesitas un tutor yo puedo ayudarte. Digo, no soy un completo genio o algo parecido, pero me las arreglo lo suficientemente bien,” el ofreció, encogiéndose de hombros casualmente.

“Me estas tomando el pelo! Tu harías eso por mi?” pregunte, mirándolo esperanzada.

El sonrió, levantando un dedo. “Con una condición.”

Detuve mi respiración, rezando para que el no fuera a preguntarme salir de nuevo o algo así. Realmente me gustaba que fuéramos amigos y no quería que las cosas se pusieran delicadas.

“Esta bien, que es?” pregunte nerviosamente.

El me sonrió confiadamente. “Nosotros lo haremos en mi casa, y como paga tu puedes cocinar para mi en esas noches. Al menos dos veces a la semana.”

Sonreí y lancé mis brazos alrededor de su cuello, abrazándolo fuertemente; cocinaría para el si me lo pidiera aun sin que me diera clases particulares.

“Definitivamente es un trato,” acorde felizmente. El me devolvió el abrazo y de repente alguien toco la puerta. Eche un vistazo al reloj para ver que era después de las tres. Quien diablos es ese? No estoy esperando a nadie.

Salte, pero Nico instantáneamente me jalo de nuevo al sofá, haciéndome cosquillas a los costados. Grite y me reí mientras trataba de luchar con el para soltarme. El rio y finalmente se detuvo.

‘‘Tu supuestamente estas enferma, recuerdas? Sabia que estabas fingiendo,” él dijo, entrecerrado los ojos juguetonamente.

Me reí mientras él se levantaba e iba hacia la puerta. Descanse mi cabeza hacia atrás y escuche para ver quien era y que es lo que querían.

“Oh hola, señor, um… que esta usted haciendo aquí?” Nico pregunto, sonando confuso.

Señor? Que es todo eso? Me levante y camine hacia la puerta. Justo cuando llegaba a la esquina, escuche su voz.

“Bueno, tengo el teléfono celular de la señorita chaves. Dije que ella podría recuperarlo al final del día, pero sus amigas dijeron que se fue a casa, enferma. Se lo importante que es un celular para una chica,” pedro contesto. Su voz sonaba extremadamente incomoda y un poco molesta.

Oh que día, el vino a mi casa? Que diablos esta haciendo? Doble la esquina para ver a Nico ahí parado medio bloqueando la puerta, su brazo en el marco mientras veía a pedro. El lenguaje de su cuerpo no era de bienvenida. Parecían estarse viendo el uno al otro extrañamente. pedro estaba definitivamente enojado; lo podía decir por la manera como apretaba la mandíbula.

“Ella esta enferma; se lo daré,” Nico dijo, tendiendo la mano por el teléfono.

“Me gustaría comprobar que ella esta bien. Se puso un poco rara en detención,” pedro contesto con severidad, utilizando un tono de voz de maestro que ni siquiera sabia que tenia.

Respire profundo y me acerque por detrás de Nico, levantado su brazo y dando un paso delante de él. La cara de pedro se suavizo cuando me vio. Nico dio un paso mas cerca y presiono su pecho contra mi espalda, sus manos descansando en mis hombros. La postura de Pedro pareció cambiar instantáneamente, sus hombros apretándose nuevamente. El aire estaba cargado de incomodidad mientras nos miramos el uno al otro, sin hablar.

Nico quebró el silencio. “El Sr. Alfonso estaba trayendo tu teléfono celular de regreso.”

Asentí con la cabeza y tendí la mano. “Eso es muy amable de su parte, señor, pero pudo haberlo guardado hasta mañana.” Trate de mantener mi voz suave y amistosa en frente de Nico.

pedro coloco el teléfono en mi mano, ladeando su cabeza a un lado, mirándome fijamente. “También quería comprobar que usted estaba bien después de la hora del almuerzo.”

“Estoy bien.” Me gire hacia Nico. “Um, crees que podrías hacer un poco de te? Tengo mucha sed,” pregunte incómodamente. El frunció e seño y asintió, alejándose.

Volví a mirar a pedro para ver una sonrisa en su cara mientras el observaba como Nico se retiraba.

“Que es lo que realmente quieres?” pregunte suavemente, jalando la puerta detrás de mi para que pudiera silenciar la conversación de Nico.

“Como dije, solo quería darte tu teléfono y comprobar que estabas bien. Te veías bastante molesta cuando saliste corriendo.” Dijo en voz baja, ladeando su cabeza a un lado y mirándome con avidez.

“Estoy bien.” Me encogí de hombros con indiferencia. “Como puedes ver, tengo compañía, así que gracias por regresarme mi teléfono, Sr. Alfonso, y lo veré mañana en la hora del castigo,” dije en mi mas desagradable voz.

Resoplo, entrecerrando los ojos. “Si note que tenias compañía. Remplazándome ya?” el pregunto, levantando una ceja desafiándome.

Jadee. Hombre, esta empezando a cabrearme mas y mas!.

“¿Eso es algún tipo de broma?” espete, apretando los puños e ignorando el escozor de los pequeños arañazos en mis palmas mientras la piel se estiraba, probablemente empezarían a sangrar nuevamente.

“Es solo una observación.”

“Nico y yo somos amigos, y eso no es de tu importancia de todos modos.” Mire de nuevo hacia el pasillo, asegurándome que Nico no estuviera ahí escuchando algo de esto.

“Si? Eso no fue lo que yo escuche, escuche que ustedes dos solían salir pero que terminaron al empezar el verano,” pedro replico. Apretando su mandíbula mientras sus penetrantes ojos mieles se endurecían acusadoramente.

Porque diablos esta el mirándome así? Esto no es de su maldita incumbencia aun si empezara a salir con Nico otra vez! Él fue el que rompió conmigo, no al revés.

“Eso no tiene nada que ver con nada; nosotros éramos amigos antes que estuviéramos juntos. De donde sacas esa mierda de todos modos?” pregunte molesta.

Encogió los hombros, relajando su mandíbula ahora. “Oí cosas. Tu no estabas en clase así que la gente empezó a especular cosas porque fuiste vista dejando la escuela con tu ex-novio.”

“Bueno como dije, esto no es de tu incumbencia de todos modos. Gracias por el teléfono.” Di un paso atrás, empezando a cerrar la puerta en su cara.

Antes siquiera que fuera a medio camino el metió el pie, manteniendo la puerta abierta.

“Lo siento te estoy lastimando,” él dijo en voz baja, mirando sus manos.

Me burle de eso. “No lo sientes del todo. Deja de mentir. Tú probablemente estés enojado por que tendrás que trabajar un poco mas duro por sexo de ahora en adelante. Ya no estará mas a la mano cuando tu lo quisieras. Oh, por cierto, ya arregle mis asuntos del tutor; Nico me ofreció su ayuda.” Patee su pie haciéndolo que se hiciera hacia atrás. Le tire la puerta en la cara, ignorado su expresión de sorpresa.

Me incline contra ella apenas capaz de respirar. Siseo una mala palabra al otro lado de la puerta, y unos segundos después la puerta del carro golpeo. Me empuje fuera de la puerta y me encamine a la cocina. Nico estaba recargado contra el mostrador esperando que la tetera hirviera. Su espalda estaba hacia mí así que fue y presione mi cara entre los hombros, luchando con la necesidad de llorar otra vez.

“Estas bien?” el pregunto, girando torpemente y envolviéndome en un abrazo.

Asentí con la cabeza, esperando que mi voz trabajara. “Si, estoy bien. Te quieres quedar a cenar esta noche?” pregunte esperanzada.

Sonrió. “Claro que si, la comida de tu mama es mucho mejor que la tuya, sin ofender.” Contesto, tirándome hacia atrás y sonriéndome. Golpee su brazo, fingiéndome dolida. “Ouch, tranquila con el gancho derecho, Rocky Balboa,” bromeo.


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