jueves, 7 de noviembre de 2013

Capitulo 44: segunda parte




Vi a Pedro caminando por el pasillo, hablando con un novato sobre algún teorema matemático que yo no quería ni tratar de entender. El sonrió discretamente hacia mí y no pude esperar a devolverle la sonrisa; era como una respuesta automática en la que mi cuerpo le respondía sin que ningún pensamiento consciente estuviera involucrado.

“Necesito que vengas a mi casa el miércoles a las seis y me lleves a la cita con el quiropráctico y luego me traigas a casa otra vez”. Me estaba aturdiendo y sacudí la cabeza tratando de concentrarme en lo que me estaba diciendo , en lugar de  reproducir los recuerdos de Pedro conmigo las noches del sábado y el domingo.

“Hum… Erika, no puedo llevarte, no tengo coche.” Admití.

Me miró como si fuera estúpida. “¿No tienes coche? ¿Como puedes no tener coche? Eso es estúpido.”

Me encogí de hombros. Mis padres no podían permitirse el lujo de comprarme un coche, pero no estaba preocupada porque Amy y yo estábamos juntas normalmente y ella tenía un coche, lo que significaba que yo no necesitaba uno.

Ella resopló y puso los ojos en blanco. “Está bien, conseguiré que alguien me lleve.”

Giró sobre sus talones, agitando la melena sobre el hombro, por lo que me golpeó en la cara.¿Lo hizo a propósito? Zorra estúpida.

La vi caminar por el pasillo y pararse a hablar con sus amigas. Cambiaba incómodamente de pies. Me reí maliciosamente. Volví con Amy y Nico, abrazando la cintura de Nico mientras el colocaba su brazo sobre mis hombros.

“¿Tu compañera? Vaya mierda.’’ Se quejo mirando a Erika con disgusto. Me encantó que Nico viera mas allá de la obvia belleza que era lo que veían los demás chicos de la escuela.

“Lo se, pero está casi terminado, el proyecto acabará en un par de días” Mentí esperando que mi voz no me traicionara. Estaba bastante segura de que en un par de días Erika descubriría que no estaba jugando a su juego. Cuando eso ocurriera, nunca más tendría nada que ver con ella.

Asintió aceptando mi historia y empezó a hablar con Ryan sobre donde iba a ir con Amy cuando las clases terminaran. Me relajé. Sólo un par de días más y luego podría dejar de ser su “zorra personal”. Por un momento estuve a punto de estropear todo lo que me había pedido ella que hiciera. Curiosamente, estaba buscando la manera de seguir adelante.

El siguiente  días pasaron increíblemente rápidos. De acuerdo con mis planes, estropee un poco todo lo que me pedía. Si tenía que llevarle un café le preguntaba si quería leche entera, si tenía que llevarle la comida se me caía accidentalmente un poco de pimienta o cualquier cosa por encima. Si tenía que dar un mensaje a sus amigos, se me olvidaban un par de detalles; estaba funcionando realmente bien porque terminó abandonando a una de sus amigas en el instituto cuando se suponía que la llevaría a casa.

Mis discusiones en el pasillo los días siguientes fueron entretenidas por decir algo.
Su pelo estaba perdiendo su rubio brillante aunque sólo un poco, pero nosotras podíamos notar la diferencia. Durante dos noches, dejé que Pedro hiciera modificaciones y cambios en sus tareas.

Era obvio que todavía no había tenido ninguna reacción sobre ellas porque no había dicho nada. Para ella era su perfecta pequeña esclava. Hacía todo lo que me pedía y nunca le contestaba. Pero, tres días después fue cuando la realidad se abrió como un abanico.

La oí antes de verla. Estaba caminando por el pasillo cuando oí un grito frustrado viniendo hacia mi. Amy y yo nos volvimos, como todo el mundo en el pasillo, pero solo vimos a Erika retorciendo un trozo de papel con cara de rabia y gruñendo de frustración. La gente se arremolinaba a su alrededor tratando de calmarla pero sin conseguirlo.

Levanté la vista y sus ojos se encontraron con los míos. Realmente me estremecí por la ira que vi  allí. Ella se burló y se dirigió hacia mi, con mas confianza y determinación a cada paso, mirándome a la cara. “Tu, pequeña zorra” espetó venenosamente.

Tragué saliva. ¿Me pegaría? Parecía que quería arrancarme la cabeza o algo así. La forma en que me miraba me envió un escalofrío por la espalda. Me preguntaba que era lo que había descubierto, tenía que ser algo sobre los trabajos que había estado haciendo para ella, no había otra cosa que la hiciera enojarse.

‘’¿Qué?’’ Pregunté, mi voz era un susurro. Esta era la parte que no había previsto, la parte que mas temía. Estaba bien hacer todas esas cosas y jugar con ella cuando no lo sabía pero la forma en que me miraba hacía que sintiera nauseas.
Quería ajustarme al plan original y haber hecho sus malditas tareas correctamente.

‘’¿Qué?’’ Repitió con sarcasmo.’’¿Qué?’’ Se burló de mí otra vez.’’ ¿Hablas en serio? ¿El trabajo de ingles que hiciste por mi el lunes me hizo tener dos días de castigo. Ahora no podré practicar con el equipo y nuestra actuación en el partido del viernes se arruinará. ¿De verdad tienes la audacia de preguntarme qué?’’ Despotricaba.

Me encogí de hombros. “Supongo que aceptarás mi renuncia al cargo de tu zorra personal” ofrecí levantando una ceja y tratando de parecer mas segura de lo que me sentía.

Se acercó a mi “¿A qué demonios estas jugando? Sabes que te tengo a ti y al Sr. Alfonso en mis manos. ¿ Como se sentirá él cuando tenga que dejar su trabajo por una zorra barata como tú? ‘’ Me preguntó tranquilamente. Yo esperaba que nadie la hubiera oído.

La miré a los ojos y fingí estar confundida. “No estoy segura de lo que está pasando Erika. ¿Qué tiene que ver el Sr. Alfonso conmigo?” pregunté fingiendo inocencia.

Frunció el ceño “¿De verdad quieres ir por ahí? Su voz era amenazadora y fría.

“No tengo ni idea de que estás hablando Erika” mentí, tratando de parecer indiferente y mantenerme al margen. No estaba muy segura de si lo estaba consiguiendo. Amy miraba a Erika como si quisiera matarla delante de todos.

Erika rió, puso su peso sobre el hombro con un gesto dramático y me sonrió dulcemente.

“Di adiós a tu educación en esta escuela Paula. Tu y el Profesor Caliente estarán fuera” dijo suavemente como si estuviéramos hablando del tiempo.

Giró sobre sus talones y caminó pasillo abajo. Miré a Amy tratando de no llorar.¿ Y si decía algo?Se sentiría obligada a decirle algo a alguien. Conocía a ese tipo de personas y sabía que lo haría.

Me abrazó acercándome a ella cuando todo el mundo empezó a murmurar sobre la explosión de Erika. “Está bien Pau, todo va a estar bien, no tiene nada sobre ti y el plan de Jaxon es genial. Solo relájate.” Me susurraba pasándome la mano por el brazo de forma tranquilizadora.

Nos dirigimos a la cafetería, pero no tenía hambre. Me sentía enferma. Todo en lo que podía pensar era en Pedro metiéndose en problemas por mi culpa. Necesitaba decirle lo que había pasado pero no quería que nadie me viera cerca de él y añadiera leña al fuego. La gente me miraba preocupada y Nico frunció el ceño.

‘’¿Estas bien?’’ Preguntó poniendo la mano en mi frente para ver si tenía fiebre.

Asentí y le quité la mano. “Si estoy bien” Mentí. Miré a Amy. “Quiero decir….” Me callé, esperando que entendiera lo que quería decir.

Movió la cabeza “¿Quieres que lo haga?” Preguntó levantando una ceja.

Sonreí agradecida. Verdaderamente tengo la mejor amiga del mundo.

Asentí rápidamente. “¿Te importa?”

Negó con la cabeza y se tomó el resto de su sándwich. “Por supuesto que no”. Se volvió y besó a Ryan ligeramente. “Te veré después de la escuela,¿ de acuerdo?. Necesito hablar con el Sr. Alfonso sobre una tarea de la lección de Matemáticas de hoy.” Mintió suavemente. El le devolvió el beso y se fue

Me senté agarrando  mi sándwich, tratando de unirme a las conversaciones que había a mi alrededor, pero no podía concentrarme. Todo en lo que podía pensar era en los problemas en los que había metido a Pedro, me iba a odiar y nunca más querría verme porque sólo era una molestia para él. De ahora en adelante tendríamos que ser diez veces mas cuidadosos. Eso significaba que no podíamos salir juntos en público hasta que la escuela acabara; es probable que ni siquiera pudiéramos correr el riesgo de que nos viera alguien en la ciudad de al lado.
Rogaba para que la idea genial de Jaxon nos ayudara si Erika decidía ir al director. Puede que nunca lo haga, puede que se convierta en una gran persona y me deje en paz, puede que pase página y todo esté bien. Vaya, cuantos puede ser…

El sonido del móvil me sacó de mis preocupaciones. Al agarrarlo y mirar la pantalla vi que era el número de Amy. Tragué saliva y respondí, no estaba segura de si quería oír lo que iba a decirme ¿Y si habló con Pedro sobre Erika y se volvió loco y me odiaba?

“Hola” mi voz apenas un susurro.

“Hola linda” El sonido de la voz de Pedro en lugar de la de Amy hizo que mi corazón se acelerara. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas y levanté la vista al techo para asegurarme de que no se caía.

“Hola. ¿Has oído lo que pasó?” Le pregunté tratando de mantener un tono ligero y que mis palabras no comprometieran a nada para que nadie supiera de lo que estaba hablando.
Oí un suspiro en el teléfono. “Si, Amy acaba de contármelo, todo está bien linda. Esperábamos esto, así que no es una sorpresa. No te preocupes por nada, todo va a estar bien, te lo prometo. ¿Confías en mi, no?“ pregunto, su voz suave y reconfortante.

Le sonreí y cerré los ojos, verdaderamente no me lo merecía, todo en él era demasiado bueno para mi. Estaba siendo tierno y cuidadoso a pesar de enfrentarse a la cárcel o al menos a perder la carrera por la que tan duramente había trabajado. Sin embargo, era él el que me reconfortaba a mí. Me sorprendió.

“Por supuesto que lo hago” susurré.

“Será mejor que me vaya. Sólo ajústate a la historia, nadie la va a creer. Todo está bien preciosa, te juro que vamos a estar bien, tú no te preocupes e intenta relajarte” me instruyó.

Asentí y respiré profundamente un par de veces.

“De acuerdo”

“Te quiero Pau”.

Sonreí al oír esas palabras, todavía no me acostumbraba y creía que nunca lo haría.

“Yo a ti también “ Conteste . Desconecté la llamada y deslicé el teléfono en mi bolsillo.


Parecía tan seguro que me hizo sentir segura también. Confiaba en Pedro y si él decía que todo iba a estar bien, entonces le creería. Solo rezaba para que su creencia estuviera justificada.

El resto del día estuve al límite. Cada vez que Erika pasaba, me sonreía con complicidad. Amy fue genial, no me dejó ni un segundo, apoyándome y diciéndome que todo iba a ir bien.

Cuando llegamos a la clase de Matemáticas no estaba Pedro.

Me senté y saqué mi libro de texto ignorando la forma en que Erika murmuraba con sus amigos, lanzándome miraditas mientras todos se reían en voz baja. Un par de minutos después entró la Srta Frech, se paró frente a la pizarra de Pedro y se aclaró la garganta para pedir atención a la clase. Todo el mundo guardó silencio y yo sentí que se me hundía el corazón. ¿Dónde está Pedro?

“Clase, el Sr. Alfonso no puede dar clase hoy. Voy a sustituirlo porque lo han llamado en el último minuto. Busquen el próximo capítulo en sus libros de texto y empiecen a leer para preparar la siguiente lección con él. Quiero silencio por favor. Tengo papeles para corregir y si pudieran hacerlo sería estupendo.” Solicitó , arrojando el bolso sobre la mesa y tirando de la silla se sentó y empezó a corregir sus papeles.

Miré a Erika y estaba sonriendo de oreja a oreja y me guiñó un ojo. Sentía frio por todo el cuerpo y el vello de la nuca de punta. Obviamente no lo había dejado pasar. ¿Estaría Pedro en problemas en este momento? Antes de que tuviera la oportunidad de pensar en esas cuestiones y entrar en pánico, alguien llamó a la puerta. Un estudiante entró y buscando a la Srta Frch le entregó una nota. La leyó y miró hacia la clase.

“Paula Chaves. Llamó, buscándome. Oh, Dios mio.

Tragué y levanté la mano, sabiendo que no podía pronunciar ninguna palabra si intentaba hablar. Amy me agarró la mano libre bajo la mesa apretando tan fuerte que hubiera sido doloroso si hubiera podido sentir el cuerpo, pero no lo sentía, estaba entumecida.

“El director quiere verte en su oficina” me dijo la Srta Frech, señalando la puerta para que me fuera.

No podía respirar. No me preocupaba por mí, pero si Pedro se metía en problemas entonces eso me haría mas daño que nada. Tragué saliva y me obligué a calmarme. Sentía mis rodillas tambalearse mientras me levantaba sin mirar a nadie. La gente estaba murmurando, preguntándose qué había hecho mal y porqué me llamaba el director a su oficina. No podía decir nada. Coloqué los libros de texto en mi bolso tratando de hacerlo despacio, como si estuviera calmada. Cuando no pude retrasarlo más, caminé a través de la clase. Al pasar cerca de Erika, puso su pie en el pasillo, haciéndome caer. Por suerte pude agarrarme a la mesa que tenía enfrente antes de que me diera en la cara, pero la gente se rió llamándome torpe. Sentí como me subía el calor por la cara, pero no de vergüenza, sino de ira.

Quería aplastarle la cara, romperle la cabeza y cortarla en pedacitos para dárselos de comer a los caballos.

No iba a darle la satisfacción de dejarla que me viera molesta o preocupada. En cambio, me levanté desde la mesa en la que estaba apoyada y le sonreí dulcemente.

”Tienes que tener cuidado en dónde pones los pies, Erika, podría haber sido peor. Estoy bien aunque gracias por preguntar” le dije manteniendo la voz amigable y clara.

Ella sonrió y señalando la puerta dijo “Será mejor ir a ver que quiere el director”

Asentí y estiré mi camisa y caminé hacia la salida de la clase con la cabeza bien alta.

Necesitaba relajarme y estar tranquila. No iba a dejar que Pedro se metiera en problemas por mi culpa, eso era lo que no tenía que perder de vista. Cuando llegué a recepción fui hacia la oficina.

En cuanto abrí la puerta vi a Pedro sentado allí, una pierna sobre la otra, con la cara seria. No me sonrió pero tampoco frunció el ceño. Miré mas allá de él y ví al director sentado detrás de su escritorio con una expresión grave en el rostro.

Sentí que mi corazón se aceleraba al ver su mirada acusadora, sus pequeños y brillantes ojos marrones me miraban aburridos como si pudieran averiguar la verdad sin hablar.

Por favor, no me dejes estropearlo.

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hola... acá la segunda y ultima parte del capitulo 44!! que pasara??? 
espero que les guste!! gracias por leer! ♥


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Capitulo 44: primera parte



Cuando lentamente comencé a ser consciente, lo primero de lo que me di cuenta era de que estaba caliente, verdaderamente caliente, sudando de hecho. Contuve un gran suspiro y traté de moverme pero no podía, el cobertor estaba a mi alrededor, envolviéndome y era muy difícil respirar. Gemí y trate de lanzar hacia afuera el cobertor, pero no cedía y estaba poniéndome más caliente.

Necesito levantarme y tomar una ducha fría. ¿Cuánto tiempo llevaré así? Probablemente sea la hora de ir al colegio o algo…

Me restregué los ojos para ver la hora y me encontré cara a cara con Pedro, que estaba todavía durmiendo a solo unas pulgadas. De repente me di cuenta de que era su cuerpo lo que me estaba envolviendo del todo, en lugar del cobertor que había pensado al principio. Jadeé por el shock de encontrarme a alguien tan cerca y luego todo volvió a inundarme, causandome un rubor que calentó mi cara y una rápida ansiedad se disparó hacia abajo cuando recordé algunos de los detalles íntimos de lo que hicimos hasta primeras horas de la mañana.

Sonreí y literalmente me lance sobre él, provocando que gruñera y que sus ojos se abrieran de repente. Se sentó rápidamente, sujetándome en su regazo y mirando alrededor de la habitación como si esperara que un asesino empuñando un hacha saltara sobre él en cualquier momento. Me reí y coloqué mis brazos en su cuello abrazándole estrechamente.

“¿Qué demonios Paula? ¿Qué fue eso? “Preguntó moviendo la cabeza y todavía un poco aturdido.

Me mordí el labio. El sonido ronco de su voz a primera hora de la mañana hizo que todo mi cuerpo vibrara con excitación.

¿Cómo voy a olvidar lo que hice la última noche? En lugar de responderme, lo besé. El respondió inmediatamente, sus brazos me arrastraron mas cerca de él, hasta que estuve atrapada cerca de su pecho. Su sabor por la mañana estaba fuera de este mundo. El chico increíble se despertaba con un aliento fresco como una fábrica de dentífrico, mientras que yo apostaría cualquier cosa a que el mío era como el filete de la última noche.
Rompí el beso y me coloqué frente a él, sonriendo como una idiota. La última noche fue increíble. Las nuevas reglas estarían perfectas en mi libro.

Técnicamente no habíamos tenido sexo todavía, pero las nuevas reglas permitían otras muchas cosas estupendas. Por primera vez en más de tres meses me sentía físicamente satisfecha, de hecho, muy satisfecha físicamente.

“Buenos días” gorjee. Estoy encantada de que todo mi cuerpo estuviera hormigueando.

Sonrió. “Eso seguro” contestó quitándome de la cara mi enmarañado pelo.

Todavía llevábamos solo las bragas y los calzoncillos cuando mi pecho se frotó contra él, causando un pequeño gemido que se escapo de mis labios. Sus manos acariciaron mi espalda hacia mi culo. Cambio mi peso en sus piernas, obviamente cada vez más cómodo. Sonreí, pero ninguno de los dos habló, realmente no lo necesitábamos. Sólo me abrazó con fuerza sobre su regazo, sus manos acariciando mi espalda, mientras sus ojos mieles se quedaban fijos en los míos y una hermosa sonrisa se extendía por su cara. Al final, después de solo disfrutar de su compañía, no pude soportarlo más. Apreté mis labios contra los suyos, capturando el de abajo con los dientes y mordisqueándolo suavemente, haciendo que sus dedos se clavaran ligeramente en mi espalda.

La emoción y la lujuria de la noche anterior volvieron otra vez. Era obvio que él lo sentía porque se volvió y puso de nuevo los pies en la cama de lado a lado.

Bajó la mano por un lado de mi cuerpo, sobre mi cadera y hacia el muslo. Cuando llegó a la rodilla tiró suavemente enganchándola por encima de su cadera.

Sonrió. “Te quiero mucho,linda. Quiero despertar contigo por las mañanas, necesito hacer esto a menudo” susurró, pasando sus dedos por mi pelo, deshaciendo suavemente los enredos y nudos.

Asentí de acuerdo y me arrimé a él presionando mi cara en un lado de su cuello, sintiendo su respiración mientras pasaba la punta de mis dedos sobre su pecho y estómago. La idea de que este tipo fuera mío me volvía literalmente loca. Me sentía la chica con mas suerte del mundo porque él me quería y no quería preguntar por qué.

“Yo también te quiero Pedro”. Mi voz sonó clara e intima mientras decía estas palabras.

Besé su cuello y puse los dedos sobre sus hombros. “ A partir de hoy se aplicaran nuevas reglas ¿de acuerdo?” pregunte tirando hacia atrás y sonriéndole seductoramente.

Sonrió y asintió rápidamente. “Infiernos” murmuró volteándome sobre la espalda y colocándose sobre mi.

Reí por su ansiedad. “Solo me quieres por mi cuerpo” afirme usando las mismas palabras de la noche anterior.

Movió la cabeza. “No, eso no es verdad. También te quiero porque haces un maravilloso queso a la parrilla” contesto en broma.

Me reí y volví los ojos, apretando la parte posterior de su cabeza y poniendo su boca sobre la mia. Pasamos otro par de horas en su cama, perdidos uno en el cuerpo del otro, hablando y riendo y volviéndonos locos. Fue el mejor día de mi vida.

Por la tarde, nos sentamos en su sala de estar haciendo los trabajos de Erika. Tuve que hacer tres en total; uno de ellos Pedro quería hacerlo por su cuenta, sin mi ayuda. Siguió riéndose mientras escribía un poema original para su clase de inglés.

No pregunté que estaba haciendo, sabía que me lo diría cuando lo terminara; mientras yo me centraba en los de historia y biología en su lugar. Quería asegurarme de que no había nada completamente equivocado. En el trabajo de historia encontré muchas cosas del período equivocado y el uso de ejemplos de fuentes equivocadas que sabía que no eran fiables y que habían demostrado que eran falsas. No había manera de que recibiera un 7 , tendría suerte si no suspendía del todo.

Para el de biología use la sugerencia de Pedro de usar palabrotas. Cada par de frases soltaba una maldición al azar y seguía como si no pasara nada. Me reía de mi misma mientras lo leía, literalmente ella me estaba matando con esto.

Cuando terminé, me senté de nuevo y vi a Pedro mordiendo su lápiz, todavía trabajando furiosamente sobre el poema que se suponía que ella había escrito. Finalmente después de otros 10 minutos lo terminó y se veía extremadamente orgulloso de sí mismo. Sonreí y levante una ceja con curiosidad, preguntándole lo que había estado haciendo. También sonrió y me pasó el papel. Al principio no creía lo que había hecho. En realidad era un trabajo decente, un gran poema.

Lo miré con curiosidad esperando una explicación. Rió malvadamente “Simbolismo” fue todo lo que dijo.

Lo leí otra vez y noté que en realidad había escrito un poema sobre su pene. Cada línea se refería a él, pero ninguna palabra lo mencionaba; si el profesor lo leía correctamente, como se suponía que lo había hecho Erika, iba a tener grandes problemas. Me reí de sus habilidades, era obviamente un genio del mal como su hermano.

“Puede que hayas perdido tu vocación, podías haber sido un poeta del pene” me burlé.

Se rió “También es una acróstico”

¿Un acróstico? ¿No es cuando se forma una palabra con la primera letra de cada frase?. Marcó la primera letra de cada línea y me reí cuando me di cuenta de que había escrito “por diversión erótica” verticalmente.

Negué con la cabeza por su inventiva y lo abracé con fuerza “Usted, Sr Alfonso, es un poeta muy talentoso” bromee.

Sonrió y asintió, atrayéndome y colocándose sobre mi. “ Y usted, señorita Chaves, eres la chica mas bonita que he visto nunca” replicó, besándome ligeramente.

Cuando llegó el lunes por la mañana, estaba tan emocionada que apenas podía estarme quieta. Pedro me dejó en la tienda de la esquina como de costumbre. Había quedado esa noche con Nico para estudiar, así que no volvería a verlo otra vez hasta mañana por la mañana, así que tuvimos una acalorada despedida antes de dejar el coche.

Cuando entré en la escuela, me imagine a Erika con su pelo castaño conduciendo hacia la escuela en su coche con olor a podrido. Me reí para mi misma en voz baja, aunque en realidad sabía que todavía no olería y  habría que esperar unos días antes de que hiciera efecto.

Cuando realmente entré y fui a mi casillero, estaba un poco decepcionada al ver que Erika seguía con su brillante melena rubia. Estaba de pie con una faldita y un top escotado, coqueteando con otro jugador de futbol. Kevin era la obsesión de la semana pasada; esta semana había puesto a un corredor en su lugar.

La miré con curiosidad. ¿Tenía el pelo mas oscuro o solo lo pensaba porque lo deseaba?. No creía que el tinte estuviera funcionando porque estaba bastante segura de que solo lo haría si se utilizaba directamente. Bueno, valía la pena intentarlo de todos modos. Erika iba coqueteando con el pobre corredor, la mano sobre su brazo y riendo con entusiasmo por algo que dijo. De repente cambió de un pie a otro, moviéndolo con espasmos como si estuviera incómoda.

Sentía la sonrisa en mi cara mientras abría los ojos. Miré hacia sus zapatos. Eran los mismos que había tenido que “limpiar” el sábado. Ahogue la risa poniéndome la mano sobre la boca para evitar el ruido mientras ella retorcía otra vez el pie. “Oh Dios mio, Jaxon” esto es demasiado divertido. Espero que no tenga otro par para cambiarse y tenga que llevarlos puestos todo el día. Eso haría que fuera un año completo.

Nico y Amy venían distraídamente hacia mi. “Buenos días chicos” gorgojee alegremente.

Nico frunció el ceño y me colocó su brazo alrededor de los hombros , tirando para acercarme a él. “Qué te ha puesto de buen humor esta mañana?”

Hum…deja me ver, puede ser cualquier cosa como que mi novio es increíble o puede ser que mi enemiga jurada esté teniendo problemas con los polvos pica-pica que puse en sus zapatos.

No podía decirle ninguna de esas cosas así que me encogí de hombros.

“ Me desperté en el lado derecho de la cama” sugerí. No era del todo cierto, cuando me desperté en mi cama esta mañana, el lado derecho fue despertar con Pedro, pero supongo que podría no pasar dos días seguidos.

Nico me miró con curiosidad, obviamente sabía algo de lo que había hecho , pero dejándolo pasar.

“Bueno, lo que sea. ¿Todavía vas a venir esta noche?. Estoy de humor para comer enchiladas”dijo poniendo carita de cachorro.

“No pongas esa cara, sabes que cocinaría lo que quisieras” Bromeé, hurgándole en las costillas con un dedo y haciéndole que volviera a reir. Nico era muy sensible, algo que había descubierto cuando éramos novios.

Suspiró. “Sabes, voy a echar de menos a las chicas cuando termine el instituto y todos vayamos a la universidad”. Deslizó un brazo alrededor de Amy y de mi y nos abrazó con fuerza, besando la parte superior de mi cabeza.

Fruncí el ceño. No quería pensar todavía en el fin del colegio, todavía faltaban bastantes meses. Necesitaba empezar a pensar en las universidades pronto. Antes de Pedro todo era mas fácil. Amy y yo planeábamos ir a la misma clase, siempre fue algo que soñamos: mudarnos a Nueva York y alquilar juntas un apartamento. Supongo que eso no podía suceder ahora. De ninguna manera me iría tan lejos de Pedro, ni aunque se congelara el infierno. Solo tendría que elegir algo mas cercano y así podría verlo todos los días.

Conocía a mucha gente que pensaría que era tonta por supeditar mis sueños a un chico, pero todavía tendría que hacer el mismo curso y conseguir la misma calificación al final, solo que en una escuela diferente a la que había planeado estos años. No tenía ni idea de cómo iba a darle la noticia a Amy, pero eso era algo para otro día, no quería pensarlo todavía. Tal vez ella sería la primera en retirarse y decirme que no quería mudarse a Nueva York a causa de Ryan y entonces no habría problemas. Sólo podía tener esperanzas.

“Tenemos muchos meses todavía” le dije a Nico, tratando de parecer despreocupada.

Suspiró y asintió. Nico quería quedarse aquí e ir a la universidad local. No quería dejar a su padre por su cuenta, por lo que planeaba quedarse allí con él. Pensaba que Amy y yo lo estábamos abandonando así que supongo que sería feliz cuando le hablara del cambio de plan.

“Tendremos que reunirnos con el consejero escolar en un par de semanas para hablar de nuestras opciones” añadió Amy encogiéndose de hombros. Abrí la boca para hablar pero fui interrumpida por alguien que se aclaraba la garganta en voz alta. Levanté la vista para ver a Erika burlándose de mi.

“Siento interrumpir este pequeño trío de frikis” dijo mirándonos lentamente.

“Oh, ve a limpiarte algunas células del cerebro Erika”. Nico se burlo moviendo la mano con desdén. Sonreí y apreté mi brazo en su cintura. Me gustaba Nico, siempre cuidaba de nosotras. Probablemente era el único chico en la escuela que realmente odiaba a Erika Denison. Todos los demás caían a sus pies, pero no Nico, el odiaba la forma en que nos trataba.

Erika frunció el ceño, pareciendo herida por un momento antes de cambiar su expresión a la de una zorra.

“Cállate Nicolas” replicó.

El se echó a reir. “Un gran regreso querida”, se burló guiñándole un ojo.

Su rostro enrojeció y sus ojos parecían oscurecerse mientras cerraba el puño, pero en lugar de dirigir hacia él su enojo por su comentario, parecía que iba dirigida a mi.

“Quiero decirte algo, Princesa de Hielo” siseo asistiendo con la cabeza hacia un lado.

Nico apretó su brazo y me sujetó en el sitio. “Sólo tienes que ir a socializar con los de tu especie Erika, las cabezas huecas están allí” dijo señalando a un grupo de sus amigos que se reían histéricamente a un lado.

Ella hizo lo que parecía un gruñido y sacudió su melena. Pude ver la réplica enojada que estaba a punto de estallar en sus labios. No quería que dijera nada sobre mi y Pedro y nuestro acuerdo, por lo que me quité rápidamente el brazo de Nico y negué con la cabeza, indicándole que todo estaba bien.

“Todo está bien, necesito hablar con Erika sobre nuestro proyecto de Historia. Somos compañeras desde el viernes” mentí sonriendo de forma tranquilizadora a Nico. El frunció el ceño pero asintió y dejó su brazo a un lado.

Erika se dio la vuelta y se marchó sin decidir nada, así que agarre mi bolso y la seguí por el pasillo. Se detuvo poco después y se volvió hacia mí mirando por encima de mi hombro. Yo sabía que buscaba a Nico y Amy que todavía dudaban del cambio.

‘’¿Por qué tiene un problema conmigo?” me pregunto frunciendo el ceño con enojo.

“Probablemente porque siempre te portas como una zorra con nosotras” respondí de forma casual.

Su ceño se hizo mas profundo cuando me miró. ‘’¿ Mis tareas?’’ Pidió con frialdad, extendiendo la mano hacia ellos, obviamente decidiendo ignorar mi comentario sobre Nico.

De repente me pregunté por qué estaba tan molesta. No podía estar enamorada de Nico ¿verdad?. Estudié su cara durante un par de segundos tratando de ver algo. No, de ninguna manera Erika Dennison, niña de papá, mocosa malcriada y jefa de animadoras, no podía estar enamorada de uno de mis mejores amigos.

Nico era muy majo y un gran tipo, sin duda tenía un gran atractivo, una gran cantidad de chicas del instituto que pensaban lo mismo y si no era del grupo de los populares era porque no quería serlo.

En realidad no era tampoco el tipo de Erika. Por un lado , no era un deportista, aunque había jugado al baloncesto en el colegio decidió no quedarse en el equipo y no era el estereotipo que Erika tenía. Hum.., si le gusta , eso explicaría porque nos odia a Amy y a mi.

Decidí no entretenerme más tiempo con ese pensamiento loco. Estaba equivocada, no había ninguna posibilidad de que le gustara Nico. Y además, aunque a ella le gustara no tenía ninguna posibilidad en absoluto. El la odiaba con la misma pasión que yo.

Le entregué las tareas y recé para que no las mirara demasiado, les echo un vistazo y entonces se los metió en el bolso sin saber de los “añadidos” que había puesto. Sonreí un poco pensando en lo que le había dado. Esperemos que tuviera problemas aunque lo sabría en un par de días sin duda.

“Puedes comprarme el almuerzo de hoy. Quiero una patata asada, normal y un poco de ensalada a un lado”. Se miró las uñas mientras me daba las ordenes para hoy. Sonreí y asentí para que continuara. “Nos reuniremos aquí al final del día y te daré las tareas que me den hoy, no llegues tarde.”

Asentí y pasé los ojos sobre su pelo, tratando de ver si había alguna diferencia en su tono. Todavía tenía el mismo aspecto así que asumí que no estaba funcionando y que necesitaba un poco mas de tiempo para que se notara el cambio.


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Hola!!! aquí la primera parte del capitulo 44!
espero que les guste!!!


lunes, 4 de noviembre de 2013

Capitulo 43: parte tres



Tan pronto como intercambiamos abrazos de despedida con todos, y prometimos pasarnos por la casa de sus padres el próximo domingo para una cena familiar, finalmente nos fuimos a su apartamento. No podía esperar para tener simplemente sus brazos a mi alrededor; sentía como si hubiera pasado mucho tiempo."Entonces, ¿cómo lo hice?" Pregunté, haciendo una mueca nerviosamente, mientras esperaba su reacción.

Él sonrió, tomó mi mano mientras conducía, y la llevó hacia su regazo, nuestros dedos estaban entrelazados. "Estuviste genial, linda. Te amaron," me aseguró.

Me mordí el labio y me hundí en el asiento, incapaz de mantener la sonrisa de satisfacción fuera de mi rostro. “No puedo creer que no les importara nada a todos ellos... 

 ¿Cómo pueden aprobarme, sabiendo que tengo diecisiete y soy tu estudiante?” Pregunté, sacudiendo mi cabeza asombrándome de ellos.

Él sonrió y se encogió de hombros. “Ellos sólo me quieren feliz, y tú,” levantó mi mano hasta su la boca y besó el dorso suavemente, “Tú me haces muy feliz.”

Suspiré con satisfacción y cerré mis ojos. “Tú me haces muy feliz también,” confirmé, sonriendo abiertamente como una idiota.

Cuando llegamos a su apartamento lo note un poco tenso. Yo tenía un presentimiento de que estaba preocupado porque quedarme a pasar la noche con él empujaba los límites un poco. Apreté su cintura de modo tranquilizador y me apreté a su costado más fuerte. Él me sonrió y presionó sus labios a los míos mientras que deslizó su llave en la cerradura, se retiró y puso su frente en la mía.

“Te amo,” susurró él, frotando su nariz contra la mía en un besito esquimal.

“Te amo también,” respondí inmediatamente.

Sonrió abiertamente y se apartó, tomando mi mano y jalándome dentro de su apartamento, cerrando la puerta detrás de nosotros. Miré mientras cerraba la puerta con llave, encerrándome dentro del apartamento para variar. Amé el sonido del clic. Aquel sonido señaló que yo me quedaba aquí para pasar la noche, el sonido hizo que mi aliento se atorara en mi garganta, y mis rodillas temblaran un poco con entusiasmo.

“¿Quieres algo de beber? Podríamos poner una película, son sólo las diez y media,” sugirió él, mirando en su reloj.

Agité mi cabeza y me acerqué a él, deslizando mis brazos alrededor de su cuello. “Sólo quiero ir acostarme contigo.”

“¿Aunque sea sólo para abrazarnos, verdad?” él comprobó, inclinándose para mirar mis ojos. 

Asentí. Yo conocía las reglas, respetaba las reglas, sólo no me gustaban. “Sólo quiero que me abraces, eso es todo,” confirmé.

Sonrió y pasó sus manos por mis brazos, cuando llegó a mis manos entrelazó nuestros dedos y se dirigió hacia su dormitorio, jalándome junto con él. Me sentí tan contenta, tan feliz, tan satisfecha. No necesitaba nada más que sus brazos envolviéndome, su aroma para llenar mis pulmones, para dejarme llevar por el sueño sabiendo que despertaría junto a él. Esto parecía el cielo.

Cuando llegamos a su dormitorio, él recogió mi bolso de noche que había traído conmigo antes, la recostó en la cama para mí. Me dirigí a ella y abrí la tapa, sabiendo que no había empacado nada para dormir.

“¡Jo, olvidé traer el pijama!” Grité, frunciendo el ceño teatralmente mientras que pretendí buscar en mi bolso.

Él suspiró. “A propósito sin duda.” Me miró a sabiendas y reí con aire de culpabilidad mientras me encogí de hombros. Sonrió. “Parece que esta noche dormirás desnuda,” él bromeó. Sus ojos barrieron mi cuerpo abajo despacio, como si lo estuviera imaginando o algo así.

Sentí el aliento atragantado. ¿Habló en serio? ¿Voy a estar en su cama desnuda? Oh diablos sí! 

Me gusta cómo suena esto!

“¿En serio?” Pregunté, mirándolo con excitación.

Él rió. “Tú realmente eres una pervertida. No, bombón, estaba bromeando. La vez pasada que comprobé todavía eras menor de edad,” él se burló, guiñándome mientras jaló de su camisa de botones azules sacándola sobre su cabeza, y lanzándola a mí. “Duerme en esto.”

Sonreí agradecidamente, y mordí mi labio cuando lo observé. Su cuerpo me hizo agua la boca, y a mis rodillas temblar. Moví mis manos a la espalda de mi vestido y estaba justo apunto de desabrocharlo para poderme cambiar, cuando él gruñó. “Te puedes cambiar en el baño,” masculló, señalando con la cabeza la puerta.

Puse mala cara cuando me dirigí al cuarto de baño. Parece  que definitivamente no conseguiré nada más que un abrazo esta noche. Yo realmente no esperaba algo, sabía lo serio que era sobre que yo fuera menor de edad; él realmente quería esperar, entonces esperaríamos. Esta noche era más sobre estar cerca de él, teniéndolo abrazándome como solía hacerlo, y pasar tiempo juntos sin tener que mirar el reloj para ver si yo iba a perder mi toque de queda. Sólo relajándonos como Pedro y Paula, en vez de profesor y estudiante.

Me quité mi vestido y sujetador, dejándome las bragas mientras que me coloqué su camisa sobre mi cabeza. Mientras pasaba por mi cara lo respiré. Su aroma me asombró. Provocó mis sentidos, como una especie de droga, y me elevó de inmediato. Esta noche tengo que dormir con aquel olor alrededor de mí; deseé que esta noche durara para siempre.

Cuando salí del cuarto de baño, Pedro gruñó. “Olvidé lo sexy que te ves en mi ropa,” él casi rugió.

Dirigí rápidamente mis ojos a él. Él estaba en la cama, con su pecho desnudo. Las sabanas cubriendo sólo encima de su ombligo. Me hizo hormiguear mi estómago por lo increíble que se veía. Probablemente nunca me acostumbraría a la atracción que siento por él, literalmente parecía el hombre más hermoso del mundo. Nada ni nadie comparado con Pedro.

Sostuve mi aliento, tratando de esconder mi deseo por él mientras caminé al otro lado de la cama y subí despacio, sólo preguntándome si yo sería capaz de detenerme de pedir un poco de atención física. Podía sentir las palabras a punto de reventar para salir de mi boca; lo deseaba tanto que era casi doloroso. 

Él sonrió, sus ojos barrieron sobre mi cuerpo mientras yo hacía lo mismo con él.

“Ven conmigo entonces, Bombón,” él ronroneó de modo seductor. Tragué aire y me escabullí sobre él mientras que él rodó a su lado y pasó un brazo bajo mi cuello. Me moví imposiblemente más cerca, poniendo mi cabeza en su hombro, inclinando mi cara para así poder mirar los ojos del hombre del cual yo estaba enamorada. Coloqué una pierna entre las suyas, enredándonos juntos íntimamente.

Su nariz cepillaba contra la mía despacio, su ojos mirando directo a los míos. Podía ver la lucha que tenía con él mismo, estaba claro a través de su cara que él me deseaba, pero trataba de no soltar el control. Su otra mano se deslizó hacia abajo por mi espalda despacio, trazando por mi trasero, empujándome aún más cerca a él.

“No sabes cuánto he extrañado tenerte en mi cama,” susurró él, salpicando pequeños besos desde el borde de mi boca, a través de mi mejilla hacia mi oído. Besó el punto sensible debajo de mi oído, y me sentí temblar en su abrazo, lo que hizo que sus dedos mordieran mi trasero y mi espalda mientras me apretaba más fuerte. Soltó un pequeño gemido; yo no estaba segura si había sido un gemido bueno, como de apreciación, o si fue un gemido de frustración. De cualquier manera esto hizo brotar un disparo de necesidad alrededor de mi cuerpo.

Viendo ya que él me tocaba un poco, yo asumí que me permitiría tocarlo. Incliné mi cabeza y besé la parte superior de su pecho mientras arrastraba mis dedos sobre su piel, siguiendo las líneas de sus músculos, adorando las protuberancias con las yemas de mis dedos. Sus manos vagaban por mi cuerpo también. Jadeé cuando la que estaba en mi trasero se deslizó bajo su camisa que yo usaba y cosquilleó la piel de mi estómago, sus dedos descubriendo mi perforación del ombligo.

Él gimió otra vez cuando lo toqueteó, su rostro volviendo al mío mientras me besaba suavemente, despacio, tiernamente. El beso era tan suave que apenas podía sentirlo, sin embargo al mismo tiempo contenía tanta pasión que me daban ganas de gritar. Necesitaba más, necesitaba de él, tanto así, que sabía que tenía que pararlo.

Él no quería esto y se enojaría consigo mismo si esto pasara; no lo quería molesto pensando que él se había aprovechado. Tanto como esto me dolía, yo tenía que conseguir que se detuviera.

“Pedro, creí que había una regla sobre la ropa,” mascullé, odiándome por decir las palabras.

Él suspiró y retiró su rostro, sus ojos enganchados con los míos. “No puedo hacerlo, Bombón. Yo sólo… sólo necesito verte, tocarte,” susurró él, mirándome como pidiendo mi permiso.

Sentí que mi mundo había dejado de girar, o tal vez se había acelerado, ya no estaba segura de que. Los sentimientos que recorrían por mis venas me hicieron sentir que podría volar.

“Oh Dios,” mascullé, no sabiendo que más decir. Jalé su boca a la mía, y él gimió detrás de su garganta. El sonido casi me volvió loca y clavé mis uñas en su espalda, pero no pareció importarle en lo más mínimo. 

Sus brazos se ajustaron en mí y él rodó en su espalda jalándome encima de él, sin romper ni una vez el beso. Los sentimientos apoderándose; no podía pensar en nada más, yo sólo era un cuerpo hecho para sentir y nada más. Cada lugar donde sus dedos me tocaban parecía que me encendía en llamas, dejándome echa un manojo de nervios. Cuando sus manos comenzaron con los botones de mi camisa de repente fui plenamente consciente de que si él me la quitaba, yo no tendría nada debajo más que mis bragas de encaje. ¿Lo sabe? Tal vez supone que llevo también el sujetador….

“Pedro, no tengo nada debajo de esto.” Jadeé ya que él besaba hacia abajo a un costado de mi garganta.

"Bien", él refunfuñó, tirando más enérgicamente de los botones.

Mi corazón corría en mi pecho; estaba tan excitada que creía que esto me mataría. Sacó la camisa fuera de mis hombros despacio, sus uñas raspando por mis brazos mientras que lo llevó a cabo, haciéndome morder mi labio y gemir silenciosamente. Sus ojos no se despegaron de mí en todo momento. Su expresión todavía se notaba rasgada, como que todavía creía que esto estaba mal de alguna manera pero que no podía detenerse. Sonreí para alentarlo; sus labios  se detuvieron en una sonrisa imponente mientras que él jaló el resto fuera y la lanzó al suelo.

Él nos hizo volver a rodar entonces yo quedé abajo de él otra vez, y luego él se levantó para sentarse a horcajadas sobre mis caderas. Brevemente entré en pánico de que hubiera cambiado de opinión, que él iba a insistir que nos detuviéramos o sugerir que él durmiera en el sofá o algo así.

Pero no lo hizo. En cambio, sus ojos vagaron abajo despacio por mi cuerpo, de la punta de mi cabeza, hacia abajo por mi cuello, retardándose en mis pechos antes de barrer sobre mi estómago, y luego hacia arriba de regreso, tan despacio, hasta que sus ojos se encontraron con los míos.

Él bajó de nuevo encima de mí, sus antebrazos a ambos lados de mi cabeza, soportando la mayor parte de su peso. Me miró directamente a los ojos. Apenas pude ver su amor por mí allí, la profundidad de la emoción que estaba allí me hizo derretir y mis entrañas saltaron de alegría.

“Eres tan hermosa. A veces no entiendo lo que ves en mí, pero me alegro de que veas lo que sea que veas,” susurró él. Su aliento sopló a través de mis labios, haciéndolos abrirse inconscientemente. “Nuevas reglas. La piel es permitida, bragas y calzoncillos se quedan, manos y boca tienen rienda suelta. ¿De acuerdo?” él preguntó, mirándome con esperanza.

¡Oh diablos sí que me gusta cómo suena esto! Asentí con impaciencia.

“¡De acuerdo, definitivamente de acuerdo!” Acepte quizá demasiado rápido.

Él rió, su mano quitando el cabello de mi cara suavemente. “Tú sólo me amas por mi cuerpo.” él bromeó, cambiando su peso en mí, haciendo que rozáramos en sitios íntimos. Hacía tanto tiempo de esto que casi me pregunté si era un sueño, tal vez yo estaba teniendo un sueño caliente sobre él otra vez – si así fuera, no quería  despertarme nunca.

Sonreí abiertamente y negué con la cabeza. “Eso no es verdad. También te amo porque me compras Lucky charms para el desayuno,” bromeé.

Se echó a reír y asintió, presionando sus labios a los míos, eficazmente terminando la conversación.


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domingo, 3 de noviembre de 2013

Capitulo 43: parte dos



"¿Estás seguro que me veo bien?" Le pregunté por centésima vez. Acabábamos de llegar al restaurante, y a penas podía siquiera permanecer parada porque sentía que mis rodillas estaban temblando por los nervios.

Pedro sonrió y sacudió la cabeza, obviamente entretenido por mis payasadas. Le había estado preguntando lo mismo durante la última hora, pero no parecía molestarse nunca conmigo por eso. En vez de burlarse de mí al respecto o decirme que me callara, sonreía con calma y me decía que lucía hermosa, perfecta, increíble, asombrosa, o algún otro superlativo que se le ocurriera.

Ahora tomó mi mano, y alejó mi cabello por encima de mi hombro, sus dedos rozaron mi piel allí, e hicieron que se me pusiera la piel de gallina.

"Voy a estar con la chica más hermosa de todo el restaurante," susurró, y me besó suavemente.

Sonreí. "Bueno, ¿crees que puedes dejarme en casa antes que te pongas a hacerlo con ella? Después de todo vine contigo," bromeé, mientras enderezaba mi vestido negro una vez más en un intento de calmar mis  nervios.

Se rió y pasó una mano alrededor de mi cintura. "Si te sientes incómoda en algún punto y quieres irte, entonces deberíamos tener alguna clase de palabra secreta o algo para poder escapar," sugirió pensativo.

"Como, ¿erizo o renacuajo?" Ofrecí, y me reí por lo tonto que estaba siendo.

"Renacuajo, me gusta, usaremos esa," estuvo de acuerdo, obviamente porque pensó que yo hablaba en serio. Me reí más fuerte mientras él nos guiaba hacia la puerta principal del restaurante. Mi sonrisa se desvaneció cuando los ví a todos parados en la sección del bar, claramente estaban esperándonos, dado que estaban todos juntos.

"Oh mierda," Murmuré entre dientes.

"Relájate, linda, estarás bien, y ellos te amarán tanto como yo para el final de la noche. Demonios, mi mamá ya te ama."

Me dio un pequeño apretón mientras cerrábamos la distancia con su familia. Estampé una sonrisa en mi rostro y esperé que cubriera los nervios que estaba destinada a remover inconcientemente.

Tan pronto como llegamos al grupo, Jaxon dio un paso al frente y le dio a Pedro un manotazo en la parte posterior de la cabeza. "¿Cuántas veces tengo que decirte que le quites las manos de encima a mi novia?" Lo regañó.

Miré a Jaxon y rompí a reír. Pedro, por otro lado, no se rió. Tenía la sensación de que él no iba a disfrutar la noche en absoluto. Se veía como si quisiera mutilar seriamente a su hermano; claramente no se había olvidado del chiste del condón de ayer.

Pedro se volteó y me miró a los ojos. "¿Renacuajo?" Me preguntó, casi suplicándome.

Rompí en un ataque de risitas, probablemente haciéndome parecer una total y completa retrasada en frente de su familia. Ésta no era exactamente la impresión que quería causarles. Definitivamente estaba actuando como la pequeña colegiala que era. Pedro rió también y presionó su frente contra la mía, su brazo apretó más fuerte mi cintura.

Miré hacia sus padres, y les dí una sonrisa apenada, pero ellos eran todo sonrisas, su mamá nos estaba viendo como si fuéramos la cosa más linda. Pedro suspiró y se alejó.

"Chicos, ella es mi novia, Paula. Paula, esta es mi loca familia. ¿Sabes sus nombres, cierto?" Preguntó.

Asentí y sonreí, estirando educadamente mi mano. "Claro, es bueno verlos otra vez."

Ana hizo un leve sonido de "Aww" al tiempo que sacudía mi mano, sonriéndome feliz. "Me alegra mucho que pudieras venir, Paula. Hemos estado atormentando a Pedro para que te trajera a la casa, pero él insiste en guardarte toda para él," dijo, dándole una falsa mirada.

Pedro rió. "No me gusta compartir," bromeó, mientras me acariciaba la espalda con su mano.

Estreché las manos con resto de la familia, y entablé una cortés conversación con ellos durante unos minutos hasta que nos llaman para ir a nuestra mesa. Mientras caminábamos hacia nuestra mesa, Jaxon agarró mi mano, me acercó a él, y se inclinó un poco para susurrarme al oído.

"¿Cómo te fue con las cosas que discutimos hoy?" Preguntó, obviamente quería saber lo que pasó con Erika pero estaba tratando de ser sutil por su familia.

Sonreí. "Justo como lo planeamos," le dije, asintiendo alegremente.

Levantó el puño en alto, claramente porque quería hacer uno de esos cursis golpes de puños que hace con su hermano.

Bajé la mirada para ver su mano y levanté una ceja. "Ya crece, Jaxon. Ustedes los Alfonso son tan inmaduros," afirmé, sacudiendo mi cabeza con fingida desaprobación.

Él sonrió y tomó mi mano, formó con ella un puño y lo chocó contra el suyo. "Te encanta," se rió, mientras me guiñaba el ojo. "Por cierto, ¿tenía un diario?" Me miró con una expresión extremadamente optimista en su rostro.

"No. Lo busqué, pero ella no tiene," confirmé, viendo como él fruncía el ceño. Él en serio era un poco raro si se emocionaba tanto por el diario de una chica. "De todos modos, ¿por qué estás tan interesado?"

Sonrió deseoso. "Si eventualmente pudiera entender el funcionamiento interno de un cerebro femenino, entonces no habría ni una chica en el mundo capaz de resistirse a mí," declaró, recorriendo una mano por su cabello, en un intento de verse serio pero había una sonrisa que tiraba las esquinas de su boca.

Me eché a reír. Cuando llegamos a nuestra mesa, Pedro corrió mi silla para que me sentara, como el increíble novio que es. "Tal vez te permita leer mi diario," me burlé de Jaxon. Yo ni siquiera tenía un diario, pero podía inventar algunas estupideces y darle para que lo lea como un chiste.

Estrujó su cara y sacudió la cabeza intensamente. "¿Crees que quiero leer los detalles de cómo tu y mi hermano se ponen cachondos? Hombre, no puedo ni pensar en ustedes desnudándose y teniendo se-" comenzó, pero Ana lo cortó.

"¡Jaxon Alfonso! Ya es suficiente," lo reprendió, mirándolo sorprendida.

Chasqueé la lengua y sacudí la cabeza exageradamente. "Escucha a tu madre, Jaxon, estás siendo grosero," me metí en la conversación, sonriendo con suficiencia.

Me dio un guiño y agarró su menú, observándolo con fingido interés. Volví la mirada hacia Pedro. Él sonrió y cerró la distancia entre nosotros con un suave beso, y colocó su mano en la parte de atrás de mi cabeza para que no pudiera alejarme. Me sonrojé al pensar en que sus padres nos estaban viendo, pero se sentía bien poder estar en frente de otras personas como una pareja. El hecho de que me reconociera de esta manera frente a su familia me hacía sentir extremadamente especial.


Jaxon se aclaró la garganta. "Saben, pagaría por ver eso si no fueras mi hermano, Pedro," afirmó, y todos se rieron, provocando que me sonrojara aún más fuerte.
Pedro se retiró a penas, su mano todavía estaba en la parte posterior de mi cabeza mientras me miraba a los ojos, una sonrisa jalaba los extremos de su boca. "Me encanta salir contigo y presumirte," me susurró.

Oí un pequeño "Aww" de Ana de nuevo, pero esta vez lo ignoré y centré mi atención en Pedro y en como él me hacía sentir como la única chica en todo el restaurante. "Eso mismo para tí, Sr. Alfonso," bromeé.

Sonrió y me besó en la punta de la nariz antes de retirarse y soltarme. "Entonces, ¿qué van a ordenar todos?" Preguntó en voz alta, para cambiar el tema de conversación mientras escaneaba el menú.

Jaxon me codeó suavemente en el costado. "Paula y yo vamos a compartir un plato de espagueti, así podremos hacer eso de La Dama y el Vagabundo," dijo.

Me reí y sacudí la cabeza cuando Pedro suspiró y le dio una mirada sombría. Esta iba a ser una noche divertida. Parecía que Jaxon intentaba molestar a Pedro tanto como fuera posible.

Y resulta que yo tuve razón, la noche fue increíblemente divertida. Tal parece que la familia de Pedro me dio la bienvenida con los brazos abiertos. Sus padres fueron geniales, tal como cuando los conocí en la boda de Luciana. Me preocupaba que no les agradara debido a mi edad y todo eso de que su hijo podría ser enviado a la cárcel en cualquier momento, pero no mencionaron que era menor de edad o que era su estudiante ni una vez. La charla se basó más en qué cosas me gustaban hacer, cómo era mi familia, y las cosas generales para llegar a conocer a alguien.


Su mamá parecía simplemente amar el hecho de que Pedro era feliz. Ella era increíblemente linda. Su marido era como sus chicos, divertido, ocurrente y coqueteaba constantemente con su esposa. Aparentemente éste era su aniversario de bodas número 26, sin embargo, seguían mirándose el uno al otro con esa chispa de amor en los ojos. Cada vez que él colocaba su brazo alrededor de ella, o compartían alguna risita o sonrisa, yo miraba a Pedro y no podía evitar preguntarme si él me seguiría mirando de esa manera si lográbamos durar tanto.

Lu, la hermana de pedro, era adorable también. Era justo como Ana, amable, dulce, y muy, muy conversadora. Su esposo , era del tipo fuerte y silencioso, pero cuando se sumaba a la conversación era sorprendentemente ingenioso. Se equilibraban perfectamente el uno al otro; a ella le encantaba hablar un montón, y él parecía contento con oír lo que sea que ella tuviera para decir. Obviamente estaban todavía en la etapa de la "luna de miel" de su relación, porque él parecía tener problemas en mantener sus manos alejadas de ella - por mucho que provocara el asco evidente en Jaxon y Pedro, y sus comentarios acerca de que se consiguieran una habitación.

En términos generales, me encantó, y ya los amaba también. En serio, no debería haber esperado de su familia nada menos de lo que eran. Con dos increíbles hijos comoPedro y Jaxon, era seguro que todos serían personas fenomenales. Aunque, en cierta manera, conocerlos me hizo sentir un poco mal. Anhelaba hacer esto con Pedro y mi familia. Me encantaría llevarlo a casa conmigo, para que papá estrechara las manos con él y le diera el visto bueno. Adoraba a mi papá, y que aprobara al amor de mi vida significaría mucho para mí. Sólo faltaban seis meses, y entonces sería capaz de hacerlo. No podía esperar para poder jactarme de él orgullosamente, tal como lo estaba haciendo él conmigo en este momento.

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Espero que les guste!! mañana la tercera parte de este capitulo!!
Gracias por leer!! ♥



sábado, 2 de noviembre de 2013

Capitulo 43: parte uno




Cuando me desperté por la mañana no podía detener la sonrisa feliz que se extendía por la cara. Jaxon había sido divertido anoche, y me había reído hasta que me dio dolor de estómago en algunas de las cosas que estaba haciendo. Realmente era un gran amigo, y tuve la suerte de tenerlo en mi vida. Habíamos apenas llegado a la bolera y Pedro había llamado a Jaxon. Me había sentado justo allí, tratando de no escuchar lo que se gritaban en el teléfono, pero Pedro le gritaba tan fuerte que casi podía oír cada palabra. Yo no podía dejar de reírme de él, sobre todo cuando Jaxon apartó el teléfono de su oreja y lo que hizo fue ponerlo sobre la mesa, antes de proceder a ordenar los zapatos de bowling mientras que Pedro vociferaba en la línea, ajeno al hecho de que su hermano no estaba escuchándolo. Él estaba seriamente enojado de que Jaxon me haya dado un beso, por lo que pude deducir de la rabieta, odiaba mucho la broma condón, pero creo que todo lo demás, alguien que besa a su novia mientras él estaba de pie allí lo había puesto realmente molesto.

Había dormido tan bien anoche. Todo iba a salir bien. El plan de Jaxon era genial, Pedro y yo ahora tendríamos que ser aún más cuidadosos alrededor de los demás, alguien se podría enterar de muchas cosas sospechosas en cuanto a por qué éramos muy amable uno hacia el otro. Gracias a el plan teníamos la excusa de que yo estaba en una relación seria con su hermano.

Perfecto.

Eran más de las diez, y me tocaba hacer las tareas de Erika a las 12:30 como chantaje. Hoy iba a ser un día agradable, podía sentirlo. Cuando hablé con Pedro anoche antes de acostarme, él quería que no me molestara..que debía  aparecerme frente a Erika, o mandarle un 'Vete a la mierda' como mensaje de texto. Pero Jaxon y yo habíamos llegado a algo mejor que la noche anterior, así que definitivamente iba a hacer las tareas de Erika hoy... y disfrutare hacer esto también.

Tuve un desayuno rápido antes de ir arriba y empacar mi ropa y el maquillaje para la cena de esta noche y un cambio de ropa para el día siguiente. 'Accidentalmente' se me olvidó de empacar pijamas para esa noche, me gustaría mucho más dormir con una camiseta de Pedro en su lugar. Dejé mis cosas en mi habitación y me metí en mi voluminosa chaqueta para poder ocultar mis suministros de allí sin que sean vistos, y luego estoy a punto de saltar a la casa de Erika. Cuando llegué a la dirección que me había dado, se me abrió la boca y mire la grande casa blanca en frente de mí. El camino de entrada era tan largo que las piernas me dolían para el momento en que llegué a la puerta principal.

Estaba toda echa una sonrisa de alegría cuando yo levanté la mano y presione el timbre de la puerta de oro de gran tamaño. Cálmate, Paula. Wow, mi cara indiferente es una mierda! Me reí para mis adentros y luego me mordí el labio, tratando de relajarme y no regalar nada. Abrió la puerta con el ceño fruncido en su rostro mientras ella me miraba con desagrado de la misma manera que siempre lo hace.

"Bueno, me alegra que hayas venido con ropa vieja, se te ensuciará hoy ", dijo ella, sonriendo hacia mí mientras me saludaba con la mano al entrar.

Asentí con la cabeza, tratando de alejar la sonrisa de mi cara. "Entonces, ¿qué es lo que tengo que hacer exactamente?" Le pregunté, rogando que serían las cosas que ella ya me había dicho que iba a estar haciendo en la actualidad.

Ella sonrió maliciosamente. "Algunos de mis zapatos necesitan pulirse. Mi ropa necesita plancharse, y mi coche es un desastre, es necesario limpiar el interior y el exterior. Después de haber hecho todo eso, ¿Puedes con estiércol de los caballos en el establo?. "instruyó ella, asiento con la cabeza hacia la parte de atrás de su casa. Su casa era preciosa por dentro. Todos los techos altos, paredes decoradas por expertos, y los suelos de roble. Sabía que sus padres tenían mucho dinero, pero no me di cuenta de que tenían suficiente para los caballos en su patio trasero. No me extraña que actúe como una niña mimada todo el tiempo.

Asentí con la cabeza, tratando de parecer molesta, cuando en realidad yo esperaba dos de esos puestos de trabajo.

Todo funcionaba a la perfección. Joder, me encanta Jaxon tanto por ser un genio del mal! Me recordó un poco a Amy y sus esquemas atolondrados. Yo estaba secretamente contenta de que él era un mujeriego y que ella estaba enamorada de Ryan, porque si esos dos alguna vez se juntaran, tendrían hijos peligrosos.

Señaló una pila de zapatos y botas de cuero que ella había puesto en la parte inferior de la escalera, y un conjunto de pulido. “Comienza entonces, Princesa hielo ", ordenó, sonriéndome engreídamente.

Sonreí con dulzura y me dirigí allí, sentándome en el suelo, puliendo sus zapatos al igual como ella me lo pidió. Ella sólo me miró durante unos cinco minutos antes de que ella se aburriera y se fuera a hacer algo de comer. Me reí cuando ella salió de la habitación y metí la mano en mi bolsillo interior y saque el pequeño paquete de polvo de picazón que Jaxon y yo habíamos comprado la noche anterior. Rocié en todos los zapatos, tome una foto en mi teléfono de cómo lo hice y se lo envié a Jaxon, sabiendo que iba morir de la risa. Sacudí ellos difundiéndolo para que así no fuese evidente y luego volví a pulir todos ellos, con una sonrisa enorme en la cara. Venganza número uno, completo. Cuando todos estuvieron brillantes, me dirigí hacia la dirección de donde Erika fue, husmeando su casa como lo hice.

Me sentí un poco como un acosador, pero Jaxon me había instruido para mantener los ojos abiertos para hacer nada incriminatorio. Yo realmente no sabía lo que él esperaba que yo encontrara, tal vez una foto de ella como un niño gordo, o una carta que decía que en realidad nació un chico.

Lo que me dijo el que fuera a buscar su diario. Tuve la sensación de que él conseguiría una patada fuera al leer el diario de una chica, un "placer prohibido" decía él. Yo estaba bastante segura de que Erika no era tan estúpida como para dejarlo por ahí sabiendo que yo iba a venir.

La encontré sentada en la mesa de la cocina, mordisqueando un montón de ensalada verde, ensalada demasiado sencillo, sin aderezo, se veía tan suave. "Erika, he terminado con los zapatos", le dije en voz baja.

Arrastró sus ojos de las reposiciones de The Hills y me miró con odio. En realidad yo no tenía idea de lo que hice para hacer que esta chica le disguste mucho.

Ella odiaba también a Amy, pero no había ninguna otra explicación que el hecho de que ella era una bruja malvada.

"Tengo un poco de ropa que hay que planchar antes de la fiesta que voy esta noche", me informó, empujando la mitad de comida del alimento de conejo lejos de ella y de acecho. Supuse que estaba queriendo decir a que la siguiera y así lo hice.

Ella me llevó a un lavadero independiente y abrió un armario donde una tabla de planchar inmediatamente salió y se fijó para arriba. Vaya, mi mamá le encantaría uno de esos armarios. No me podía imaginar tener dinero suficiente con dedicar un armario a una tabla de planchar plegable hacia fuera. ¡Oh, cómo vive la otra mitad. No tomaría mucho tiempo para planchar un traje para la fiesta, así que éste no iba a tomar mucho tiempo para nada. Excepto, resulta que ella no estaba segura de lo que quería llevar. -Señaló una pila de unos tres pies de alto con ropa en el lateral.

"No ponga pliegues dobles en las mangas, no me gusta eso, se ve tan barato", se burló ella, con los ojos agitando a mis brazos como si quisiera dar a entender que tenía un doble pliegue en mi ropa. "¿Por qué sigues llevando una chaqueta? ¿No tienes calor? ", Cuestionó ella, mirándome como si yo fuera estúpida.

Negué con la cabeza, tratando de no sonreír. "Estoy bien".

Ella rodo los ojos y se movió a otro armario. "El material está ahí, utiliza el agua perfumada."

Ella desapareció de la habitación, y yo en silencio me maldije por no haber salvado algo del poder picar para que yo pudiera rociar en la ropa también. Pero, de nuevo, Yo no quería que me atrapara a mí con demasiada rapidez, yo quería dejarle entender lentamente que yo no estaba jugando a su juego. Cuanto más tiempo me llevó a hacer cosas para ella, más podría estropearla. Si hubiera podido, me habría ido con la sugerencia indignante de Jaxon de comprar su ropa nueva en tamaños más pequeños, para que cuando se los pusiera pensara que había aumentado de peso. Me había tomado un tiempo para explicarle que en realidad no era práctico, ya que uno, yo no tenía el dinero, y dos, ¿cómo voy a saber qué tipo de ropa  ella tenía en primer lugar? Él había hecho un mohín de ello durante más de media hora.
Cuando terminé con el planchado en realidad estaba muy orgullosa del hecho de que había dejado de quemar esas manchitas marrones de hierro en la parte posterior de su ropa. Yo en realidad no quería dañar nada de ella, yo sabía que iba a terminar pagando por ello si lo hiciera, así que era extremadamente cuidadosa.

Llevaba la ropa de vuelta a la cocina, encontrándola allí sentada sin dejar de mirar 'The Hills'.

¿Cómo no se molesta con este show? Apenas podía soportar uno o dos episodios, pero parece como si estuviera en una especie de maratón!

"¿Quieres que cuelgue estos en tu armario?" Ofrecí, levantando una ceja, tratando de parecer inocente. En realidad, yo quería encontrar su cuarto de baño, yo estaba esperando que ella tuviera una privada para poder conseguir un par de minutos a solas.

Ella asintió con la cabeza y salió, otra vez sin que me hablara. La seguí por las escaleras, en un dormitorio enorme, que era exactamente igual que cómo iba a esperar que se vea. Se veía como una princesa de Disney... era de color rosa, mullido, femenino, y con un dosel blanco puro que colgaba sobre la cabecera. Wow, qué edad tiene, cinco?

"Agradable habitación", murmuré, sonriendo. Tenía ganas de sacar una foto de esta sala para que pudiera mostrársela a Jaxon. Él se meraría en sus pantalones de risa.

Ella sonrió feliz. "Sí, el diseñador tuvo que venir ya hace un par de meses atrás. Le costó a Papá un montón de dinero, pero estoy contenta con el resultado ", dijo efusivamente ella, pasándose la mano por la montaña de cojines de color rosa en la cabecera de su cama. Era evidente que había pasado por alto el sarcasmo evidente en mi voz.

Se dejó caer sobre la cama, apuntando a su armario. "Ponlas ahí. Utiliza las perchas de madera, no los metales ", ordenó, con el ceño fruncido disgustada.

Le di una pequeña reverencia y me dirigí hacia allí


Lotería! Colgué la ropa rápidamente y luego asomo la cabeza. "¿Te importa si uso el baño? Realmente necesito hacer pis ", mentí, mirándola esperanzada. Ella frunció el ceño, pero asintió con la cabeza a la misma. Contuve la risa que intentaba escapar y me dirigí hacia allí.

Fui directamente a su armario y saque su shampo y acondicionador, echando un poco por el desagüe para dejar un poco de espacio en la botella. Entonces saqué el tinte para el cabello marrón que había comprado la noche anterior. Propino un poco en cada botella y le doy una sacudida vigorosa para mezclarlo con su champú. No estaba seguro si iba a funcionar, pero el plan era que cada vez que lo utilizara, que su cabello natural rubio platino que estaba tan orgullosa, obtendría sólo una fracción más oscuro. Ella odiara esto. Yo fui la orgullosa creadora de éste. Venganza número dos, completo. Ahora sólo tengo que poner mis manos en su coche!

Cuando salí de la habitación ya no estaba allí. Vi su teléfono celular al lado, y me quedé sin aliento por la emoción. Oh infierno sí! Saqué mi teléfono y llame a Jaxon, esperando que responda rápidamente.

"Hey, Paula. ¿Cómo está yendo la venganza? ", me preguntó, riendo.

"Genial. Escucha acabo de encontrar el teléfono de Erika, así que necesito el número de tarifa Premium, Busty Beauties, Horney Babes, lo que sea, sólo consígueme un número!", me reí de la construcción de emoción dentro de mí.

Inmediatamente consiguió varios números para mí. Fruncí el ceño y giré mi cara hacia arriba.

"¿Debería estar preocupada de que tú te lo sabes de memoria?", Le pregunté, un poco curiosa por él.

Él se echó a reír. "No, Paula, está todo bien, yo no soy adicto a las líneas de chat de sexo. Sólo quedó grabada en mi mente, porque ahí es donde tu madre trabaja ", bromeó. Rodé los ojos

"Bueno, mejor me voy. Hablamos esta noche. "Colgué la llamada y marqué el número de teléfono de Erika, a continuación, lo pongo de nuevo donde lo encontré. Brevemente preguntándome cuánto tiempo estaría conectada a la línea, con suerte lo suficiente para que ella pudiera pagar a sus padres los doscientos dólares de dinero que ella había chantajeado de nosotros ya.

Última en mi lista era su coche. Podía sentir el paquete en el bolsillo de mi chaqueta y me estremecí pensando en eso. Yo tendría que asegurarme de que lo ponga en la lavadora tan pronto como llegara a casa. "Erika?" Le dije mientras salía de su habitación. Ella salió de otra habitación, hablando por su teléfono de la casa, coqueteando descaradamente con quien quiera que fuese.

"El siguiente es el coche, encontrarás todo lo que necesitas en el garaje. Mi coche está desbloqueado ya. "Ella asintió con la cabeza hacia la puerta principal, señalando donde su Mercedes se encuentra estacionado. Hice un saludo y me dirigí hacia allí, dando saltitos hacia su garaje y agarrando todo lo que necesitaba.

Pasé mucho tiempo en ella, quería que fuera perfecto para que ella no tuviera ninguna razón para dudar de que yo estuviera haciendo un gran trabajo. Lave y enceré hasta que pude ver mi reflejo perfectamente. Yo aspiré todo, champú en los asientos, vacié el cenicero de los envoltorios de caramelos. Parecía que la ‘Pequeña Señorita Conejo de poco alimentos para el almuerzo "tenía una debilidad por el chocolate.

Agarré la cinta adhesiva que traje conmigo y corté un par de tiras, y luego procedí a sujetar con ellas un gran trozo de carne cruda a la parte inferior de su tablero. Le tomaría un tiempo en echarse a perder, pero ella no tendría idea de que está ahí, y conduciría durante años preguntándose de dónde viene el podrido olor. Ésta era otra de las geniales creaciones de Jaxon.

Y con eso, ¡la venganza número tres está completa!

No me metí con los caballos. Jaxon quería que los soltara para que ella tuviera que atraparlos, pero no quise hacer eso en caso de que se lastimaran o algo. Me encantaban completamente los caballos, así que sorprendentemente disfruté el tiempo que pasé con ellos. Tomé mi castigo de limpieza como un hombre y me amoldé a las circunstancias, jadeando secamente entre cada par de palazos. Me llevó más tiempo del que pensé, pero ésta era la única vez que iba a hacerlo por lo que me aseguré de hacerlo apropiadamente, para que los caballos se sintieran a gusto.

Cuando terminé con eso y me fregué las manos por unos buenos cinco minutos, ella me despachó. Me entregó sus tareas de Inglés, Historia y Biología que tenían que estar terminados para el lunes por la mañana, y me instruyó nuevamente nada más bajo que 7.

Un 7 , si Pedro tuviera algo que ver con todo esto, ella quedaría castigada las tres asignaturas. Él me hizo prometerle que podría ayudarme si ella me daba su tarea. Tenía la sensación de que iba a insistir en hacer algunas adiciones que no estaban en las sílabas.

Lo llamé de camino a casa y acordamos que vendría a buscarme en una hora para que tuviera tiempo de darme una ducha. Me sentía asquerosa después de toda esa limpieza. Cuando estuve limpia y mi aroma fue el mismo de siempre, me dirigí al piso de abajo para pasar unos pocos minutos con mis padres antes de que Pedro se presentara.

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Aviso que como los ultimos capitulos son mucho más largos, voy a subirlos por partes, por eso este capitulo lo dividí en tres..
Espero que les guste!! En la proxima parte "la cena" 

Gracias Por Leer!!... ♥


viernes, 1 de noviembre de 2013

Capitulo 42




Cuando terminamos, él me agarró la mano, moviéndola felizmente mientras caminábamos por el pasillo hacia el aula de Pedro.

Cuando llegamos a su puerta, se abrió y Pedro salió. Se detuvo, saltando un poco porque obviamente no nos esperaba
"Whoa, me has asustado. ¿Qué están haciendo aquí?" -preguntó, sonriendo pero mirando un poco confundido.

Jaxon hizo una mueca y levantó las manos entrelazadas para mostrarle, mientras que yo sólo me sonrojé como una loca. Los ojos de Pedro se posaron en mí.

"¿Quieres que vayamos a tu aula? " -Le sugerí con voz débil.

Frunció el ceño, sus ojos agitando de nuevo a nuestras manos.

"¿Sí?" -dijo, pero sonaba más como una pregunta cuando entró de nuevo en su aula, dejando la puerta abierta para nosotros. Saqué mi mano de Jaxon tan pronto como pasamos por la puerta y fui al lado de Pedro.

Inmediatamente se llevó la mano a mi espalda. Me imagino que era algún tipo de gesto posesivo subconsciente.

"No te enfades con tu hermano, que acaba de dejar todo arreglado con Erika ", le supliqué, empujando la puerta cerrada y chasqueando la cerradura en este momento.

Su ceño se profundizó mientras negaba con la cabeza.
"Todo arreglado? ¿De qué estás hablando?, y dame una razón por la que los dos estaban tomados de la mano "–me preguntó, mirándome completamente confundido y subrayó todavía realmente de lo que sucedió en la lección anterior.
Miré a Jaxon, esperando a que se explicara. Mientras él tenia su brazo alrededor de mi cintura..


"Acabo de besar a tu novia delante de dos pareja de profesores- ", dijo Jaxon, encogiéndose de hombros como si esto era un hecho cotidiano.

Bueno, yo no habría comenzado de esa manera! La mandíbula de mi novio se tensó. Levantó una ceja a Jaxon, ya estaba mirando seriamente molesto.

"Eso espero que sea una broma "- advirtió.

Tragué saliva, y Jaxon negó con la cabeza. "No, no es broma acabo de salvar su culo y le dije a un par de profesores que Paula y yo estamos saliendo. De esta forma cuando la niña vaya a decirle al director acerca de ustedes dos, tienes a otras personas como testigos de que ella es, de hecho, está saliendo con tu hermano."

Sonrió con orgullo, obviamente complacido con su plan. Yo estaba sin duda satisfecha con su plan. Pedro por otro lado ...

"Maldito ¿besaste a mi novia? Jaxon,¿Qué diablos te pasa? -gruñó, su brazo apretó mi cintura.

Puse mi mano sobre su pecho. "Creo que es un plan excelente. En serio, piensa en ello. Dos profesores creen ahora que estoy saliendo con Jaxon. Jaxon, firmo cuando entro al edificio, y yo también. Ahora está todo documentado y la evidencia para decir que Jaxon y yo vinimos aquí.. Es un plan brillante", le expliqué, mirándolo suplicante. Yo no quería que él estuviera enojado con Jaxon, le debíamos mucho por hacer eso. Tragó con fuerza, el ceño fruncido.

"No debo enojarme de que mi hermanito acaba de besar a mi chica?"

Jaxon se echó a reír."Yo ni siquiera deslice mi lengua. ¿no es cierto Paula? Realice una copia de mí hacia arriba ", trinó él, sonriendo y sentándose en una de las mesas, mirando la imagen con facilidad.

"Realmente eres un ruin y molesto a veces, Jaxon. Ya sabes eso no? " regañó, lo miraba con desaprobación.
Jaxon movió su mano con desdén."Relájate, no es como que ella admitió que era un besador mejor que tú ... oh espera, lo hizo! " bromeó, sonriendo hacia mí.

Sentí el calor de mi cara hasta que yo negué con la cabeza ferozmente."Estaba bromeando, ¿no has oído el sarcasmo en mi voz?" Le pregunté, poniendo los ojos en blanco.

Él hizo un mohín frente de mí."No he oído el sarcasmo, Paula " su voz era demasiado y dejaba sin aliento.

"Llevas mi marca por sesión", respondió él, meneando las cejas hacia mí. Le dio un puñetazo en el brazo, lo que hizo que Jaxon hiciera una mueca de dolor pero rió al mismo tiempo. Alzó las manos inocentemente.

"Estaba bromeando. Vaya, relájense, ¡ Que deberían darme las gracias justo ahora, por llegar y hacer y no abusar! "

Tomé la mano de Pedro y se la apreté suavemente para conseguir su atención.

"Detente y piensa en esto. Jaxon  realmente nos ayudó. Ahora podemos decirle a Erika"- le dije, sonriendo.

Una pequeña sonrisa tiró de las comisuras de la boca mientras miraba a mí en voz baja.

"Mostrárselo en dónde?"

Él tiró de mí hacia él, aplastando mi cuerpo contra el suyo. Me reí en voz baja y deslicé mis brazos alrededor de su cuello, sabiendo que la puerta estaba cerrada.
Esta vez "Que se la meta por el culo."

Se echó a reír. "¿Está mal que me encante como suena eso cuando sale de tu boca, linda?" Me preguntó, trazando la punta del dedo sobre mi labio inferior.

Asentí. "Sí, te hace sonar un poco extraño,señor Alfonso. " Él se rió y me dio un beso suavemente antes de poner su frente a la mía y mirarme a los ojos.

Jaxon se aclaró la garganta. "Está bien, así que de una vez por todas, Paula, ¿quién es el mejor besador? " -preguntó él.

pedro se movió tan rápido que apenas lo vio, se dio la vuelta y agarró un libro de su escritorio y se lo lanzó a Jaxon. Jaxon sólo se rió y lo tomó, sonriendo alegremente mientras empezaba a hojear las páginas.

"¿Sabes?, yo no sé lo que ves en él, Pau. Quiero decir, él es un nerd matemático" dijo él, mirando las páginas con desagrado.

Me eché a reír y se encogí mis hombros. "Tengo un fácil 10 por este camino", bromeé.

Se echó a reír. "Tengo noticias para ti, señorita Chaves,estás apenas raspando un 6 en mi clase " se burló, riendo como un puñetazo en el pecho a la ligera.

"Entonces tal vez debería probar impresionar al maestro", coqueteé , agarrando su camisa y me restregué a él presionando con más fuerza.

Pedro asintió con la cabeza, pensativo. "Simplemente no lo hagas hasta empezar a usar las faldas de nuevo. "

Pedro y yo nos echamos a reír, y Jaxon se limitó mirarnos como si fuéramos un par de locos, obviamente no por la broma privada.

El pomo de la puerta giró lo que me causó un salto de distancia el uno del otro. Miré a Jaxon preocupada, pero él sólo se encogió de hombros y dio un paso a mi lado. La persona llamó a la puerta cuando no podía abrirla. Pedro me miró a mí luego a Jaxon.

"Creo que es Carolina", murmuró, enderezó su camisa. Se acercó a la puerta, desbloqueó la llave y abrió, con una sonrisa falsa en su cara.

"Oh, bueno" dijo a quien quiera que fuese.

"¿Va todo bien? ¿Cómo es que la puerta estaba cerrada en automático" – dijo una voz de mujer seductora ronroneando .

Pedro asintió y abrió la puerta, indicándole que estábamos nosotros. Pedro tenía razón, era la Srta. Teller. Sus ojos se posaron en mí y en Jaxon, y yo sentía su tirón del cuerpo junto al mío.

"Mierda, ella es divina ", susurró Jaxon en mi oído. Me reí cuando yo asentí con la cabeza.
"Hola, Paula" gorjeó ella, sonriendo y colocando el bolso sobre la mesa, con los ojos agitando a Jaxon por un segundo.

"Hola", le contesté, sonriendo incómodamente en cómo estábamos Pedro y yo segundos antes de que ella apareciera .Miró a Pedro con curiosidad, obviamente preguntándose quién era Jaxon. pedro dio un paso adelante y sonrió.

"Oh, lo siento, este es mi hermano menor, Jaxon. Jaxon, ella es Carolina, es una maestra aquí en la escuela también", hizo las presentaciones encogiéndose de hombros.

Vi un resbalón de sonrisa en los labios de Jaxon mientras le estrechaba su mano. "Es un placer conocerlo. "

Su brazo se deslizó alrededor de mi hombro, tirando de mí cerca de su lado. El jugaba con el lado de mi pelo, y vi a la señorita Teller levantar una ceja hacia el movimiento.

"Encantado de conocerte", dijo lentamente.

"Tu y Paula ..." se interrumpió, mirándome para la confirmación.

Tragué saliva y moví los ojos hacia Pedro, que estaba frunciendo el ceño y yo estaba un poco tensa. Supongo que tengo que seguir el juego para que podamos tener otro testigo. Asentí con la cabeza y abrí la boca para hablar, pero Jaxon llegó primero.

"Oh sí, estoy golpeando con una de las estudiantes de mi hermano . Torpe, ¿no? " dijo, riendo cuando yo le di un codazo en las costillas.

El ceño de Pedro se profundizó, por suerte estaba de pie ligeramente detrás de la señorita Teller para que ella no se diera cuenta de su humor.

"Yo no creo que la palabra 'golpes' es muy apropiado, Jaxon ", gruñó.

Era evidente que estaba tratando de jugar bien y mantener la calma, pero no fue trabajado muy bien para él. Jaxon le sonrió antes de volverse hacia mí.

"Oh... lo siento, Pau. Hacemos el amor ", corrigió él, lanzándome un guiño coqueto.

Oh mi Dios, Pedro va a disfrutar arrancarle la cabeza a Jaxon cuando saliera de esto!

Sonreí débilmente, tratando de no encogerme mientras él me llevaba más cerca de él. La señorita Teller se echó a reír.

"Eso es un poco raro"-, admitió, antes de pasar hacia Pedro y sonreírle.

"Espero que usted no tenga miedo dándole clases a la novia de tu hermano, es un momento difícil en la clase, que podría hacer reuniones familiares un poco tamizada"

Pedro sacudió la cabeza, mirando al suelo cuando Jaxon besó el costado de mi cuello. Tomé la oportunidad para acabar en el pie pisándoselo, mientras la señorita Teller buscaba en la otra dirección.

"Auch. Mierda, cuidado,Paula"jadeó Jaxon, haciendo una mueca y cambiando su peso sobre el otro pie.

"Lo siento, Jaxon" le sonreí con dulzura. Me miró como advirtiéndome antes de agarrar mi cara y me besarme en plena boca. Antes de que tuviera tiempo para reaccionar, se había ido, miré hacia arriba para ver Pedro que había agarrado la parte posterior de la camisa y tiró de él fuera de mí.

"No besos en la escuela, hermanito. Y tú" - él me señaló."Usted tiene detención conmigo el Lunes al mediodía por esto "

Luché una sonrisa. Eso no era exactamente un castigo, pasar tiempo con él. Asentí con la cabeza tratando de parar de mirarlo avergonzada. "Como diga".

La señorita Teller rió."Es que después de la escuela, no sé, no puedes perdonarlos, un poco? Él es tu hermano después de todo, y era su culpa, no la de Paula " persuadió, guiñándome un ojo, obviamente pensando que me estaba ayudando cuando, en realidad, una hora con él el lunes era increíble para mí.

Una sonrisa tiró de la comisura de la boca de Pedro.

"Si pudiera dar esa detención poco más adelante lo haría" dijo Jaxon dando puñetazos en el brazo un poco más duro
de lo juguetonamente.

Jaxon le restó importancia."Nos vamos. Vine para asegurarme de que estarás en el restaurante a las ocho, mañana." - dijo.

"Sí, gracias". Se encogió de hombros, mirando a la puerta, asintiendo con la cabeza para que nos vayamos. Jaxon tiró su brazo alrededor de mi hombro de nuevo.

"Nos vemos mañana entonces, Pedro. Fue agradable conocerla Carolina. " Jaxon sonrió en su dirección otra vez, y yo sabía que él estaría hablando de la profesora caliente esta noche cuando salgamos. Cuando llegamos a la puerta se detuvo y miró a Pedro. "No tienes condones de repuesto, ¿verdad? "

El rostro de Pedro se endureció al instante. Di un grito ahogado y Jaxon le dio un codazo en las costillas. Eso era totalmente innecesario

"Yo puedo decir con absoluta certeza que no será está noche Jaxon Alfonso "gruñí.

Idiota...

Él se rió y me besó en la mejilla.

" Si así lo dices Paula". Hizo un gesto por encima del hombro y me arrastró fuera de la habitación.

"Nos vemos más tarde, hermano grande", le gritó, riendo malignamente a sí mismo.

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Holaaaa! 
Espero que les guste!!! Gracias por leer y comentar!! ♥