“Entonces donde te vas a ir ahora?” - Amy me preguntó mientras estaba tendida sobre mi cama mientras yo miraba dentro del armario.
“No tengo ni la menor idea, él no me lo dijo.”-La miré sobre mi hombro a ella, disparando una mirada esperanzada. Amy y yo estábamos tratando de elegir algo para mí para ponérmelo durante la última hora, y ya estaba más y más estresada con cada minuto que pasaba.
“Bueno, primera cita una boda, segunda cita podrá ser la opera?” - ella se ofreció riéndose.
“No me estás ayudando para nada! Amy, en serio, si vas a sentarte ahí haciéndome comentarios estúpidos entonces cual es el punto de que vos hayas venido a ayudarme?” -Yo tomé un par de medias y se las tiré.
Ella las atrapó y me las volvió a tirar a mí.
“Basta de stress, es solamente un chico.” – ella replicó, dando vuelta los ojos.
Yo la mire y cerré mis ojos. Ella tenía razón. Yo tenía que meterme a trabajar en otra cosa. Seguro, él parecía amable, y mierda y él es un potro, pero yo actualmente no conozco nada acerca de él. Tomé un respiro profundo y caí de espaldas sobre la cama.
“Tienes razón, voy a ponerme los pantalones negros y la remera roja.”
Ya lo había decidido, estaba harta de tanto pensar acerca de eso. Yo casi apenas había dormido algo la otra noche porque estaba tan excitada con la cita y cada segundo del día lo ocupó ese pensamiento. Todavía tenía aún una hora y media para esperar hasta que él me recogiera.
Amy asintió. “Buena idea. Ponte la camisa con el primer botón de abajo abierto entonces él podrá echar un vistazo al ombligo y al piercing,”- ella instruyó, guiñándome los ojos.- “tú sabes que un chico no puede resistirse a eso.”
Yo asentí y me dirigí a la ducha. Cuando salí, Amy me ayudó con mi pelo, enderezándolo todo. Una vez vestida, la miré y ella hizo un leve giro, yo esperando su aprobación.
“Qué piensas?” – le pregunté, mordiéndome el labio.
“Mmm,” ella replicó, entrecerrando sus ojos hacia mi juguetonamente.-“Espera, otro botón de abajo.”
Ella se inclinó, desabrochó otro botón más abajo y solamente me quede con 2 botones abrochados, solamente cubriendo mis pechos.
Yo me burlé y golpeé las manos lejos. “Amy, seriamente, yo no quiero darle a él una impresión equivocada. El probablemente ya piense que yo me lo voy a sacar esta noche, yo no quiero mostrárselas en su cara.’’ - protesté, abrochándome los botones.
Ella suspiró. “De acuerdo, pero no sé por qué no quieres dormir con él esta noche, hasta que te pierdas y le pongas una sonrisa en su cara.” – El timbre sonó antes de que yo pudiera responder. La miré nerviosa, mi corazón latía en mi cuerpo. Ella me mostró mi cartera y colocó mi chaqueta negra en mis manos.
“Anda, diviértete y no hagas nada de lo que yo no haría,” me guiña un ojo.
“¿Hay algo que tu no harías?”- Yo bromeé.
“No”- ella replicó, riéndose y mirando hacia mi ventana. “yo voy estar mirando desde la ventana. Él no puede ser tan hot como dices que él es.’’
Ella sacudió su cabeza. Yo sonreí, sabiendo que ella no iba a verlo a él en ese momento, él estaba debajo del porche, esperando en la puerta principal.
“De acuerdo, cierra la puerta cuando te vayas, ok?” - le decía mientras saltaba los escalones y llegaba la puerta principal. Mis padres habían salido esta noche y yo estaba secretamente agradecida. Yo ya había conocido a los padres de él pero definitivamente no estaba preparada para toda la presentación de él hacia mis padres. Mi padre es embarazosamente protector cuando es acerca de muchachos, y el también no es muy tímido al hablar de castración para tomar ventaja o lastimarme. Esto usualmente ocurre mientras yo estoy parada también, lo cual es indudablemente horrible para todas las partes envueltas.
Abrí la puerta y ahí estaba él parado mirándolo estaba sexy con sus jeans y su camisa blanca y una camisa azul encima. Él lo llevaba desabrochado entonces uno podía ver a través de la camisa abierta su cuerpo bronceado. Yo apenas casi podía respirar; estaba tan excitada que tenía que mover un pie a la vez, no sabiendo que decir.
“Wow luces increíble.” -él me dio un cumplido, mirándome toda muy despacio-“ traje esto para ti.”- El me tendió un ramo de flores multicolores.
Flores? Esta era la mejor cita que haya tenido.
“Gracias, Pedro, eres increíblemente dulce, no deberías haberlo hecho”- Tomé el ramo que me tendía él, las olí y le sonreí gratamente.
“No sabía cuál era tu flor favorita o tu color favorito entonces fui por un ramo de cada una.” - lo admitió sonriendo.
Aww, podría ser mas dulce?
“Gracias. Déjame colocarlas en agua y luego estaré lista.”
Abría la puerta un poco más, haciendo que él pasara. Lo guié hasta la cocina y coloqué las flores en un jarro de vidrio, y lo rellené con agua. Las arreglaré apropiadamente cuando llegué más tarde a casa.
pedro estaba apoyado en la mesa, mirándome.
“Entonces a dónde vamos.?”
“Bueno, yo había pensado que podríamos ir a cenar, y que tal vez si tú estás lista, podríamos ir y hacer la cosa más favorita del mundo.” él replicó, sonriéndome.
Yo grité y le dije: “ No voy a tener sexo contigo después de cenar!”
Él sonrió y acercándose a mí, colocó sus manos a ambos lado de mi cuerpo, apoyándose y apretándome con su cuerpo al mío. Mi aliento quedó atrapado en mi garganta cuando él avanzó su cara más cerca a la mía. Podía oler su loción para después del afeitado. Era picante, su fragancia masculina embargó mis pulmones y me dejaron casi inconsciente. Mi cuerpo entero temblaba de emoción, esperando que él me besara. Cerré mis ojos cuando su boca casi apenas rozó la mía.
Su aliento mentolado sopló a través de mis labios. El tiempo parecía haberse detenido mientras esperaba y esperaba que sus labios conectaran con los míos.
Finalmente sus labios rozaron los míos, tan suavemente que apenas pude sentirlo.
"Realmente tienes una mente sucia, Paula, ahora sé por qué piensas al instante sobre el sexo?"- susurró, alejándose rápidamente y sacudiendo mi nariz.
Mis ojos se quedaron trabados y abiertos cuando él dio un paso atrás riendo malvadamente. ‘‘Apuesto que incluso has soñado con eso me anoche, ¿o no?’’-me preguntó.
En realidad, sí, pero no iba admitirlo ante él, hice un ruido con mi nariz y sacudí mi cabeza.
“Quieres o no salir conmigo esta noche?’’
“En este preciso momento estoy considerando un cambio de planes.’’-le dije y levanté una ceja, deseando que él cambiara el tema antes que descifrara que él le había dado en el clavo con su línea de preguntas.
“Tratando de evadir la pregunta, Paula” - él lo dijo para molestarme. “Y si yo quiero ir a comer contigo esta noche. Ahora que sabes lo pervertido que soy, estoy ansioso por ver qué ocurre el resto de la noche.” el agregó, guiñándome los ojos.
Dí un grito ahogado y él se rió.
“Te lo voy a decir ahora no soy del tipo de chica que pasa a segunda cita.”
“Qué coincidencia, yo tampoco soy esa clase de chica.’’ Él sonrió y sus ojos brillaban de humor. Me reí y puse lo ojos en blanco. “De cualquier manera, vamos, pervertida antes que den a otros nuestra mesa.’’ él lo sugirió, tendiéndome la mano para que yo la tomara.
Lo despedí con la mano y le sonreí a él y le dije: “Vas a tener que volver a tus libros antes de que tengamos otra vez algún contacto físico.’’
“Castigándome por hacerte una broma…”
El me siguió detrás y esperó mientras yo cerraba con llave la puerta. Caminamos hacia su auto en silencio. Le lance una mirada a él solamente para ver si él realmente me estaba mirando. Cuando nuestros ojos se encontraron, él me sonrió con una hermosa sonrisa, haciéndome que el corazón se me acelerara. Cuando nos acercamos al auto, él abrió la puerta para mí.
“Mi señora.” lo dijo en un acento inglés falso, haciéndome una reverencia.
Sonreí y me reí cuando subimos al auto.
Mientras él caminaba hacia el otro lado de la puerta del conductor, yo saludé a Amy, quién estaba en la ventana de mi habitación mirándonos. Ella no nos despidió en respuesta asi que asumí que ella no nos vio muy bien en la oscura noche.
Pedro subió al auto y se ajustó el cinturón de seguridad. Y me preguntó: “¿Te gusta la comida mexicana? Si no podemos ir a otro lugar.”- encendió el auto y me miró preocupado.
“¿Seriamente? Me encanta la comida mexicana.” – exclamé.
Yo estaba ahora más excitada que nunca. Lo mexicano es mi favorito. Fuimos al restaurante que él eligió. Era un lugar rustico y extremadamente tierno. Había otra pareja en el lugar.
“Este es mi restaurante favorito.” - él me decía mientras mirábamos los menús.
“¿Si? Entonces qué es lo bueno de aquí?”- le pregunté mirando el menú. Se me estaba haciendo agua la boca con solo pensar en las enchiladas y las tortillas de papas fritas con crema.
“Todo está buenísimo, entonces ordena lo que tú quieras.” -él me respondió sonriéndome y colocando el menú hacia abajo y mirándome a los ojos.
“Qué es lo que vas a ordenar?” le pregunté unos minutos más tarde, aún indecisa.
“Quesadillas de queso y tomate para empezar y luego fajitas de pollo”- él me respondió sonriéndome alegremente.
Finalmente, el camarero vino hacia nosotros para tomar la orden.
Él era bastante joven y coqueteaba descaradamente conmigo durante el tiempo que estuvo de pie. A un punto que pedro tuvo que aclarar su garganta dramáticamente para desviar la atención del mozo que tenía sobre mis pechos. El chico eventualmente se escabulló. Yo me reí malvadamente.
“Era realmente necesario eso?”- Pedro preguntó sonriendo.
“Era eso necesario?”- le pregunté, pretendiendo estar confundida.
Él suspiró y sacudió su cabeza. “Puedo ver que eres un puñado y tengo que hacer todo el trabajo y ponerte en la bolsa, no? Balanceándose en su silla entrecerrando los ojos al mirarme.
“Ponerme en una bolsa a mí? Es algún término que no escuché nunca? - Le pregunté confundida. Él se rió y sacudió su cabeza.
“Significa que me lo harás lo bastante difícil para ganarte y que te enamores de mí” él me explicó sonriéndome.
Le sonreí, tomándome un trago de mi gaseosa. “Bueno si vale la pena tener algo, vale la pena trabajar para ello.”
“Me gustan los desafíos. Una vez que veo algo que me gusta, no renuncio hasta que lo tengo.” él me advirtió.
Me incline hacia delante, mirándolo curiosamente.
“No eres el tipo que da un golpe y luego lo deja como yo lo pensaba?”
“Quieres que te conteste honestamente?”- él me preguntó, levanto una ceja. Yo asentí con la cabeza. Genuinamente yo quería saber si él era un jugador o no, porque algunas veces pensé que él definitivamente lo era, y otras veces él parecía realmente dulce y genuino.
“Yo nunca estuve en serio con una novia, y si, he jugado en el campo un poco. Solamente con alguien que yo quería que fuera exclusivamente mío.” -El parecía estar mirando y esperando mi reacción mientras hablaba.
Estaba realmente un poco sorprendida por su respuesta. Yo nunca había esperado de él que admitiera enfrente de mí. Él debía saber seguramente que lo que acaba de decir era realmente a él.
Todos los pensamientos se fueron enteramente en mi mente. Realmente y ciertamente quería que funcionara entre nosotros.
Él se inclinó y ladeó la cabeza hacia un lado, obviamente esperando mi reacción.
Yo no sabía cómo reaccionar. Si, él había admitido que él era un mujeriego, pero, por otra parte, él también me había dicho la verdad sabiendo la mala reacción que yo iba a tener? Entonces que es lo que él quería decir exactamente? Maldito, este chico me estaba confundiendo!
“Bueno adivino que veremos cuán duro deseas trabajar ahora,” -le dijo sonriendo. El parecía estar relajado un poco, tal vez él estaba esperando que yo le exigiera que me llevara a casa o algo por el estilo. -“además, estoy interesada en ver cuál es la cosa favorita que deseas hacer, si no son mujeres.” agregué, sonriéndole.
Él sonrió. “Oh, te gustará, sino luego podemos ir a ver una película o algo.”
Agradecidamente la comida llegó lo cual nos dio algo más de que hablar. Hablamos y coqueteamos durante la cena. Hablamos acerca de cine, música, y al azar de las cosas que nos gustaba o no nos gustaba. Disfrute increíblemente el tiempo con él. Además de la comida que fue increíble; yo no dudaba en que volvería a ese lugar otra vez.
Cuando terminamos de cenar, me guió hasta el auto, saliendo del estacionamiento con una gran sonrisa en el rostro. Él obviamente estaba emocionado acerca de lo que iba a ocurrir a continuación. Cuando el auto se detuvo, lo busqué con la mirada y asombrada le pregunté: “¿Una pista de esquí cubierta en un edificio?’’-pensé mientras lo miraba nerviosa, estaba más que intimidada al ver la altura del edificio y era solo el exterior.
Él sonrió y salió del auto, caminó hacia el otro lado abriéndome la puerta antes de que yo me dirigiera hacia el final del coche. El sacó un grueso saco y me lo dio diciéndome: “Puede hace mucho frío aquí.”- mirando el edificio. Lo tomé y me lo puse, tragando con fuerza. Iba romperme mis piernas y podía verlo suceder. Una plegaria de agradecimiento hacia Amy por sugerirme de que yo llevara zapatos planos esta noche en caso que tuviéramos que caminar por algún lugar.
Lo mire mientras él se colocaba su abrigo y me daba la mano. Lo miré sonriéndole.
“Oh no, todavía no terminaste de tomarme el pelo”-rechacé su mano y me crucé de brazos. Él se rió y colocó sus manos empujándome hacia el edificio. Mis nervios se incrementaron más cuando íbamos subiendo cada escalón.
Hacia un lado nos dejaron pasar por detrás de la caja registradora.
“Hey,Mac, nosotros vamos a esta aquí un rato.” lo dijo mientras me conducía hacia la puerta de ingreso solamente del personal.
Lo mire a él algo confusa “¿Trabajas aquí?” le pregunté, mirando alrededor nerviosa. Ninguna persona apreció para gritarnos a nosotros y sacarnos del área del personal por lo cual él trabaja allí.
El asintió. “Si, doy clases.”
Clases? “¿De verdad? De Qué tipo?” le pregunté mientras caminábamos hacia una enorme área de snowboards.
Él se encogió de hombros. -“Skiing, snowboarding, y también superviso las clases de tubo,la cual vamos hacer esta noche.”- dijo moviendo sus cejas hacia mí.
“Ok, ¿que diablos es tubo? Suena a algo doloroso.’’ -Él me sonrió obviamente por mi cara de preocupación.
“No te preocupes, chica, yo cuidaré de ti.” - moviendo la nariz. El dio la vuelta y caminó hacia una enorme pila de anillos de goma.
“Oh hombre, de verdad?” - me volví hacia la pila. Él se rió y tomo 2 anillos de goma, hacia otra puerta. Abría la puerta y caminé a través de ella, el frío inmediatamente atacó mi sistema haciendo que mi respiración fuera más fuerte y haciendo que mis codos se colocaran al costado de mi cuerpo, hundiendo mis hombros. Le agradecí a él con mis ojos en silencio cuando me dio el abrigo.
Asintió desde el rincón entonces caminé hacia esa dirección. Cuando doble hacia la esquina, me detuve otra vez, abriendo mi boca como si estuviera a punto de estallar. Había una enorme montaña de nieve, gente esquiando, haciendo snowboarding en bajada. Había como un ventilador de nieve que tiraba nieve desde arriba haciendo que nevera. Realmente era hermosa la sensación.
“Mierda, no sabía ni siquiera que existía este lugar aquí!” Grité excitadísima. “es nieve de verdad?”- Inmediatamente me agaché, tome un puñado de nieve, esperando que fuera nieve plástica que utilizan en las películas. Eso era lo que había pensado, pero era nieve de verdad. Nieve que instantáneamente hizo que se enfriaran mis dedos.
Reí he hice una bola lanzándosela a su espalda mientras camina hacia mí.
“Eh paula, no tires bolas de nieve, o tendré que pedirte que te vayas.” regañándome y señalándome un cartel que estaba en la pared. Era un letrero que decía las cosas que estaba prohibidas hacer. En la primera línea decía justamente no tirar bolas de nieve. No hacer ángeles.
“Oh hombre, no me digas que nunca hiciste un ángel?”.
El negó con la cabeza: “Reglas de la casa,vamos.”- Sonrió y subimos por una escalera mecánica que nos llevaba a la cima de la montaña. Salté detrás de él, con nieve en mis manos, estaba resistiéndome a la urgente necesidad de tirársela por atrás.
-----------------------------------------------------------------------
Holaa! Aquí el capitulo cuatro!! Espero que les guste!!
Gracias Por leer!! ♥
Cuando me desperté inmediatamente recordé lo de anoche. Las imágenes del encuentro con Pedro, y de nosotros coqueteando me inundaban dejando una sensación caliente en la boca del estómago. Sonreí cuando pensé en verlo otra vez hoy. Yo estaba realmente bastante entusiasmada por verlo de nuevo, aunque sería con toda su familia allí.
Di una vuelta para mirar la hora y ahogué un grito. Santa mierda, ya pasan de las doce, él estará aquí en menos de una hora y media! Salté de la cama y me lancé escaleras abajo buscando a mi mamá. No tenía ni idea de qué usar para una boda; yo asumía que unos jeans y una camiseta serían algo impropio.
“Mamá, voy a una boda esta tarde, ¿qué debería ponerme?” Grité cuando irrumpí en la cocina a toda velocidad.
Mis padres sonrieron y me miraron confundidos. “Buenos días a ti también.” se rió mi papá.
“Cierto, lo siento, buenos días chicos. Mamá, que debería ponerme?” Repetí, mirándola en un tono suplicante.
“¿Vas a una boda? ¿De quién es? Yo no sé de nadie que vaya a casarse.” Ella frunció el ceño y me miró como si yo hubiera perdido el juicio.
“La hermana de un amigo se casa. Su cita se retractó en el último momento, entonces él me preguntó si yo podría ir con él a cambio,” mentí, encogiéndome de hombros.
Yo no podría decirles exactamente que era el barman que conocí en el club y con el que salí a escondidas la noche pasada mientras ellos pensaban que yo estaba en un maratón de películas en casa de Amy.
“Ah, de acuerdo. Bien, que te parece si tomas prestado mi vestido sin tirantes, el que tiene las rosas rosadas en él y que usé para el Bautizo de Karem,” ofreció ella.
Jadeé y la miré con los ojos bien abiertos. Wow, ese vestido es hermoso.
“¿En serio? Me encantaría,” salí entusiasmada, tratando de no dar brincos sobre el piso. Yo estaba bastante segura de que tenía los mejores padres en el mundo. El gusto para vestir de mi mamá era imponente. Agradecí a las estrellas lo afortunada que era de que tuviéramos la misma talla, porque más a menudo yo usaba más su ropa que la mía.
“Ve y prepárate. Lo arreglaré para ti.. ¿A qué hora te vas?” ella preguntó, levantándose de la mesa. Mi papá se levantó también y sirvió un vaso de jugo, ofreciéndomelo cuando pasó caminando, besando mi frente.
“Gracias, papá.” Me volteé atrás a mi mamá.
“Pedro llegará aquí para recogerme a la una y media.” Me bebí a tragos el vaso de jugo tan rápido como fue posible, impaciente por ir a ducharme así yo tendría el tiempo para hacerme algo agradable en mi pelo.
Me apresuré en la ducha y sequé rápidamente mi pelo, levantándolo en un moño elegante y alacié los mechones sueltos alrededor de mi cara y mi flequillo. Una vez que me embellecí, me puse el vestido y me miré en el espejo. Sonreí, contenta con el resultado.
Mi pelo se veía mejor de lo que yo creí que podría, y mis ojos centelleaban con entusiasmo. El poco maquillaje que me había puesto complementaba mi aspecto perfectamente. El vestido era hermoso, y se adhería a mí en todos los sitios correctos, mostrando la cantidad justa de escote.
Suspiré felizmente y agarré mis zapatos y monedero, dirigiéndome abajo mientras me los ponía. Mis padres se habían marchado ya; ellos iban a visitar a algunos viejos amigos y no estarían de vuelta hasta tarde.
Anduve por la cocina nerviosamente hasta que el timbre sonó. Prácticamente salté a la puerta, alisé mi vestido y respiré hondo antes de abrir. Mi aliento se atoró en mi garganta cuando lo vi. Él se veía increíble en un traje negro, camisa blanca con una corbata azul pálido.
Recorrí con mis ojos hacia abajo su cuerpo despacio, abarcando cada parte de él antes de arrastrar mis ojos a su rostro. Su pelo estaba estilizado, sin embargo todavía lograba verse desordenado y como si hubiera estado pasando sus manos por él. Sus ojos aun rastreaban mi cuerpo abajo, su boca abierta ligeramente. Sonreí a mí misma. ¡Le gusta lo que ve! Limpié mi garganta dramáticamente para conseguir su atención. Sus ojos se engancharon a los míos y él me sonrió, sus ojos mieles perforándome otra vez.
“Haz terminado de desnudarme con tus ojos o necesitas unos minutos más?” Bromé, inclinándome contra el marco de la puerta, tratando de verme sexy.
“Lo siento, yo trataba de calcular como carajos voy a mantener mis manos lejos de ti delante de mi familia hoy,” contestó él, sacudiendo su cabeza, mirándome toda de nuevo.
Me reí tontamente y agarré su corbata, jalándolo dentro de la casa, cerrando la puerta detrás de él. “Estoy segura que te las arreglarás de alguna manera,” declaré, haciendo rodar mis ojos y acariciando su corbata hacia abajo colocándola en el lugar correcto, discretamente encantada con la sensación de su pecho bajo mi mano. De hecho yo tampoco estoy segura de cómo voy a mantener mis manos lejos de él. Él se veía tan guapo que se me hacía agua la boca.
“Solo traeré mi bolso, y estoy lista.” Me escabullí a la cocina, comprobando para asegurarme que yo llevaba mis llaves, teléfono celular, y dinero. Cuando volteé de regreso no me di cuenta que él me había seguido allí y caminé directo a su duro pecho y casi me caí. Sus manos se lanzaron a ayudarme a recobrar el equilibrio, agarrando mi cintura fuertemente.
“Vale, tranquila, sé que me veo ardiente en mi traje, pero no tienes que caer a mis pies,” bromeó él, doblándose un poco para mirarme a los ojos.
Sentí que el calor subía sigilosamente a mis mejillas porque yo me había puesto en ridículo delante de él. Él no me había soltado. No solo nos mirábamos el uno al otro, haciendo acelerar mi respiración. Yo no podía alejar mis ojos de su rostro. Después de lo que pareció a una eternidad él alejó su mirada primero y retrocedió.
“Te ves muy hermosa, Paula” Él sonrió con su pequeña sexy sonrisa que eleva el calor de mi rostro aun más.
“Gracias, tú sólo te ves bien,” bromeé, agitando una mano hacia él despectivamente.
Él se rió entre dientes ante mi observación. Saqué mi lengua y me encaminé por delante de él a la puerta principal, esperándolo a que saliera antes de cerrar.
Cuando nos subimos a su coche, me reí incrédula. Él había limpiado toda la porquería y los cartones de comida para llevar vacíos del coche. Hasta olía agradable dentro.
“¿Wow, hiciste esto para mí?” Pregunté, sorprendida.
Él sonrió abiertamente y se encogió de hombros. “Si, no quise que pensaras que yo era una especie de holgazán que no podría limpiar por sí mismo.”
Una sonrisa tiró de mi boca porque él había hecho tal esfuerzo.
“¿Sí? ¿Cuánto te tomó esto?”
Él se rió perversamente. “Ni idea. Pagué al niño de mis vecinos cinco dólares para que lo hiciera por mí.”
Jadeé. “¿Cinco dólares? ¡Santo Dios!, Pedro, eso es cruel, es casi como trabajo de esclavos, este coche era asqueroso. Espero que el niño haya recibido su inyección de tuberculosis antes de que tocara algo.” Me reí.
“Sí, lo chequé con su mamá y me aseguré de que estuviera al corriente con sus vacunas antes de soltarlo,” él bromeó, guiñándome.
De camino a la iglesia él precedió a contarme todo lo que necesitaba saber sobre su familia antes de que yo los conociera. Los nombres de su padres eran Ana y Horacio, su hermana se casaba con un tipo llamado Andres, y yo debía alejarme de su Tío pervertido Cris, a quien le gustaría indudablemente una ‘cosa joven y bella’ como yo según parece. Para cuando nos detuvimos en la iglesia yo torcía mis manos nerviosamente. Esto es una idea realmente terrible. ¿Quiero decir, quién en el mundo va de primera cita a una boda en familia? Él saltó y rodeó hacia mi lado, tendiendo una mano para ayudarme a salir del coche.
Cuando yo había salido él se inclinó dentro y agarró algo de la guantera. Volteó hacia mí sosteniendo un pequeño ramillete. “Conseguí esto para tí.”
Oh, esto es tan bonito. “Gracias,Pedro” Lo tomé y lo observé. Era uno de los que se fijaban en el vestido; tenía unas pequeñas flores blancas en el medio con hojas verdes por detrás. Era encantador.
“¿Quieres que te lo ponga?” él preguntó, levantando una ceja arrogantemente.
Me reí y sacudí mi cabeza. “Creo que yo puedo, pervertido,” contesté, riéndome tontamente y fijándolo en el frente de mi vestido mientras caminamos a la iglesia.
Cuando llegamos a la puerta él tomó mi mano y tiró de mí para detenernos.
“Gracias por venir, Paula. Si en algún momento quieres marcharte entonces me dices y te llevaré a casa. Quiero decir, esto es una primera cita terrible.”
Él me miró disculpándose, como si esperara a que huyera en cualquier segundo.
“¿Oh mierda, tú crees que esto es una cita? Pedro, sólo vine por la comida gratis,” bromeé, jalándolo hacia la iglesia. Él iba riéndose mientras cruzábamos por las puertas. La gente de atrás se dio vuelta para mirarnos entrar, obviamente preguntándose qué era todo el alboroto. Me sonrojé y dejé caer mis ojos al suelo y le dejé que me condujera hacia un banco cerca del frente. Él iba diciendo 'hola' y ‘que gusto verte’ hacia la izquierda, a la derecha y el centro. Puse una sonrisa falsa y seguí detrás de él incómodamente.
Cuando llegamos a la segunda fila, él me hizo gesto para que entrara primero. Sonreí cuando me senté en al lado de un tipo que se parecía a Pedro, sólo que no tan guapo y un poco más joven; sus ojos eran marrones oscuros. Él me estaba revisando totalmente con la mirada, y ni siquiera se molestaba en ser discreto tampoco. Este es obviamente su hermano pequeño.
“¿Tú debes ser Jaxon, verdad?” Pregunté, sonriendo abiertamente.
El chico me regresó una sonrisa satisfecha, sus ojos centelleaban con picardía.
“Sí, y tú debes ser la chica con la cual me despertaré mañana.”
Me reí bajito.
“Wow, la arrogancia es de familia, eh?”
Pedro alcanzó y dio un puñetazo a su hermano en el brazo, haciéndome reír más. “detente ahí, idiota, que es mi cita,” refunfuñó él.
“¡Shh, chicos que estamos en una iglesia!” Sisé, riéndome tontamente otra vez.
Pedro rodó sus ojos mientras la señora en la fila delantera volteó. Ella era muy bonita. “¿Chicos podrían dejarlo por un día?” ella reprendió, sacudiendo su cabeza, obviamente tratando de sonar severa pero la sonrisa en su rostro como que arruinaban el efecto. Su mirada se centró en mí, y su sonrisa se hizo aún más grande. “¿Oh, Pedro, vas a presentarnos?” ella susurró con emoción.
Me senté más derecha. Esa es su mamá y yo estoy sentada aquí riendo tontamente en una iglesia. Wow, grandiosa primera impresión, Paula.
Pedro asintió con la cabeza. “Mamá, ella es paula. Paula, mi mamá, Ana,” él nos presentó, “y ese de allá es mi papá,” él añadió, señalando a un hombre que estaba parado dirigiéndose a un par de personas en frente del otro pasillo.
“Estoy tan contenta de conocerte,” habló entusiasmada Ana, y me tendió una mano.
Yo se la estreché incómodamente, sintiendo mi cara calentarse. “Yo también, Ana. Me encanta tu sombrero,” dije, sonriendo. Ella se veía muy linda, en un pequeño traje color crema y el sombrero a juego con un pequeño tul en el, mi mamá absolutamente habría comprado aquel sombrero también.
“Gracias, cariño.” Ella sonrió felizmente, tocándolo por arriba.
El tipo que Pedro había indicado como su papá, vino y se sentó, antes de dar vuelta en su asiento para charlar con nosotros también. Él estrechó la mano de Pedro en un gesto muy maduro. Yo podría ver que ellos tenían una estrecha relación; sus padres lo adoraban, yo podría decirlo con sólo mirarlos.
“Horacio, esta es la novia de Pedro, Paula,” Ana dijo alegremente, mirándome orgullosamente.
¿Novia? Wow, bien, precipitándose un poco, Ana. Aunque no me corresponde corregirlos. Eché un vistazo a Pedro, esperando que dijera algo, pero él sólo pasó su brazo a través de la espalda del banco, donde descansaba mi espalda, haciéndome temblar un poco.
“¿Sí? gusto en conocerte, Paula,” me saludó su papá, con una amplia sonrisa y mirando orgullosamente a Pedro.
“Es un gusto también,” musité, avergonzada por toda la atención.
“¿Así que, cómo lo lleva Andres?” pedro preguntó, echando un vistazo a un tipo de aspecto nervioso parado al frente. Él pareció muy mono en su esmoquin, pero retorcía sus manos, mirando la puerta.
Horacio se rió entre dientes reservadamente. “Él está bien. Creo que se sentirá mucho mejor cuando Lu llegue. De alguna manera se le ha metido en la cabeza la idea de que ella lo dejará plantado en el altar,” contestó él, riendo.
“¿Por qué piensa esto?” Pregunté, frunciendo el ceño, un poco preocupada. Sería horrible si ella no aparece. Pobre tipo.
Horacio se rió más fuerte, lo que le ganó un codazo en las costillas por parte de Ana. “Le dije que ella lo haría. Yo andaba bromeando esta mañana, pero el pobre chico se lo ha tomado a pecho,” contestó él maliciosamente. Pedro y Jaxon comenzaron a reírse. “Todo iría bien si no fuera porque el planificador de la boda arrastro a lu lejos para arreglar un problema con su vestido. Cuando él me vio solo, creo que él pensó que ella no venía.”
Ana sacudió su cabeza y los miró con desaprobación. “¡Ustedes tres son malvados! En serio, de tal palo tal astilla, todos ustedes tienen el mismo sentido del humor retorcido,” reprendió ella. “Paula, yo me lo pensaría dos veces en tener niños con Pedro. Deberías observar a su padre para ver lo qué él parecerá en veinte años.” Ella hizo rodar sus ojos juguetonamente.
Me sonrojé como loca y solté una risita, mirando a pedro y esperando que él diga algo a su madre sobre que esta es nuestra primera cita. Él no lo hizo. En cambio, él me dio una sonrisita de satisfacción y se inclinó hacia mí, besando mi mejilla que ardía. “Eres demasiado linda,” susurró él en mi oído al tiempo que su mano trazaba diseños por mi hombro desnudo.
Mi piel hormigueó donde él me tocó. “Y tú eres demasiado seguro de ti mismo,” susurré de vuelta, haciéndolo reír.
Un poco más tarde una señora bonita en un traje se acercó para recoger a Pedro y ambos desaparecieron lejos. Unos minutos más tarde la música de órgano comenzó. La gente se levantó, girando para mirar la entrada de la novia. pedro tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos, y debo confesar, realmente me gustó eso. Parecía que su mano encajaba con la mía perfectamente, haciendo que mi cuerpo entero se sintiera más caliente.
Miré hacia atrás para ver a su hermana y su papá andar por el pasillo, pero rápidamente comprendí que yo no podría ver sobre el mar de gente, entonces giré de regreso al frente y mejor miré al novio. Él miraba la parte trasera de la iglesia, todas las señales de nerviosismo ahora se habían ido. Una sonrisa enorme, orgullosa se estiraba a través de su rostro. Sentí que mi corazón se saltaba un latido. Me encantaría que alguien me mirara así un día, yo sólo podría soñar con aquel nivel de lealtad que estaba claro a través de su cara en aquel momento. Él miraba su entrada como si ella fuera la única chica en el mundo, como si ella fuera la cosa más hermosa que él hubiera visto alguna vez. Era tan romántico que mis ojos hormiguearon con lágrimas, que era tonto porque yo ni siquiera conocía a la pareja. Después de la ceremonia nos dirigimos al jardín para las fotos. Estuve de pie con Pedro y Jaxon mientras a su hermana le tomaban toda clase de fotos de familia hechas en varias posiciones, con toda clase de gente.
Pedro y Jaxon se tomaron una foto con su hermana. lu era realmente bonita, y su vestido era hermoso. Todos ellos eran tan atractivos; las fotos saldrían realmente bien.
pedro vino y me agarró, jalándome hacia el fotógrafo. “¿Qué estamos haciendo? Ya terminaste?” Pregunté cuando él envolvió su brazo alrededor de mi cintura.
“No, tengo que tomarme la foto con mi cita, según parece,” explicó él, cogiendo mi barbilla y volviendo mi cabeza hacia el tipo. "Sonríe", él susurró.
¡Ay hombre, odio que me tomen fotos!
“Sonríe, paula. Tranquilizate,” instruyó él, riéndose calladamente. Respiré hondo y sonreí, escuchando el sonido de la cámara volverse loca delante de mí mientras me sonrojé y traté de no parpadear.
“Ustedes ya quedaron chicos, gracias. Bien, puedo tener a los Tíos con los novios?” el fotógrafo gritó, haciendo señas alrededor.
Di un suspiro de alivio cuando Pedro me alejó a un lado de nuevo. Mientras caminábamos noté que él no había quitado su brazo de mi cintura, y también noté que yo no quería que lo hiciera.
“¿Allí lo tienes, no fue demasiado malo o si?” él bromeó, agachándose para examinar mis ojos, una sonrisa de satisfacción a través de su rostro.
“Mientras tú no sonrías así,” repliqué, poniendo mi mano sobre su boca. Él se rió y mordió la palma de mi mano ligeramente haciéndome reír y quitar rápidamente mi mano, limpiando mi mano en su camisa.
Después de otros pocos minutos de coquetear y bromear por ahí, nos marchamos todos hacia la recepción.
“Espero que traigas puestos tus zapatos de baile,” Pedro canturreó, sonriendo felizmente cuando íbamos en coche al hotel donde se llevaría a cabo.
“¿Por qué, vas a hacer quebrar algunos movimientos?”
“Soy conocido por ello en mi tiempo.” Él me sonrió con satisfacción, haciéndome reír.
Cuando llegamos al hotel, él tomó mi mano de nuevo, conduciéndome por el salón de eventos hacia la parte de atrás. Estaba maravillosamente adornado. Las mesas redondas fueron esparcidas alrededor del salón, cada una cubierta por un mantel azul y servilletas a juego. Sobre el centro de cada mesa fue puesto un arreglo floral azul y blanco. Era perfecto.
“Parece que llegamos temprano,” pedro reflexionó. “Vamos a revisar donde nos sentaremos y recemos para que no sea cerca del Tío Cris.” Él me miró con horror fingido mientras nos dirigíamos al plano de los asientos. Él se paró cerca, detrás de mí mientras lo exploramos, buscando su nombre. Su aliento soplaba por mis hombros haciendo mi cuerpo casi temblar con excitación. “Oh, nos sentaremos con la Tía Lucy y el Tío Ronald,” él refunfuñó bajo su aliento.
Di vuelta para estar enfrente de él, sonriendo. “¿Más pervertidos?”
Él sonrió abiertamente y negó con su cabeza. “No, pero si quieres oír historias de cómo era yo cuando niño y ver fotos de bebé desnudo, entonces estamos sentados en el lugar correcto.” Él cerró sus ojos y sacudió su cabeza, como si estuviera sufriendo. Me eché a reír. Esta cena va a ser formidable.
pedro fue increíblemente gracioso durante la cena. Su tía era una de aquellas linduras que pellizca mejillas y saca las fotos de su bolso para mostrarte. Durante los tres tiempos de la cena, oí toda clase de historias de la infancia sobre él y su hermano. Algunas buenas, otras malas. Pedro fue un niño bastante travieso por lo que escuché.
Cuando él era más joven le cortó el pelo al gato de la Tía Lucy con la maquinilla eléctrica, pintó los muebles de su sala con la pintura de esmalte que encontró en su cobertizo, ventanas rotas con el fútbol, y hasta me enteré que él mojaba la cama hasta los cinco años. Cuando él se hizo mayor estrelló el coche de la Tía Lucy en un farol de la calle.
Sin embargo cada una de las historias que ella contó lo hizo con una amplia sonrisa en su cara. Ella adoraba por completo a pedro. Él sólo se sentó allí todo el tiempo como un buen deportista, no se quejó una sola vez aunque yo bromeé sobre su vida toda la tarde.
Cuando la música finalmente arrancó él inmediatamente saltó de su silla y me arrastró a la pista de baile. “¿Maldición, eso fue vergonzoso, hay alguna posibilidad de que puedas olvidar que escuchaste algo de eso?” él suplicó, jalándome cerca de él cuando la primera canción lenta comenzó.
Sonreí abiertamente y negué con mi cabeza despacio. “Oh no, no olvidaré nada de esto por un tiempo,” bromeé. Él se rió desanimadamente y se encogió.
El DJ anunció el primer baile de los novios entonces jalé a Pedro lejos de la pista de baile, quien pareció un tanto decepcionado. Miré a la pareja feliz bailar. Ellos se veían tan tiernos y enamorados que yo realmente sentí un poco de celos por su relación.
De repente los brazos de pedro me rodearon, jalándome cerca de su pecho al tiempo que un tipo se acercó. Él estaba probablemente a la mitad de sus cuarenta. Me barrió con la mirada despacio con una sonrisa astuta en su cara. Sonreí de vuelta nerviosamente, preguntándome que estaba pasando.
pedro le tendió su mano. “Oye, cómo estás? Cuánto tiempo sin verte,” él dijo cortésmente mientras se estrechaban la mano.
“Estoy genial hijo, parece que a ti te va bien,” el tipo contestó, cabeceando hacia mí mientras que sus ojos paseaban por mi cuerpo otra vez.
“Sí. Cris, ella es Paula, mi novia. Paula, este es mi Tío Cris,” pedro nos presentó, mirándome con una ceja levantada. Mi corazón golpeó en mi pecho cuando él dijo la palabra Novia.
¿Novia? Ah espera, ya entendí; este es el Tío pervertido del cual se supone que hay que alejarse.
“Hola, Cris, un gusto en conocerte.” Estreché su mano extendida y él la acercó a sus labios, besando el dorso de mi mano gentilmente. Los brazos de pedro se apretaron en mí de nuevo cuando él me jaló a su pecho, haciéndome reír tontamente por lo protector que él era.
Otro brazo serpenteó alrededor de mi hombro.
“Ven a bailar conmigo, Paula,” instruyó Jaxon, guiñando a su hermano. Pedro me soltó inmediatamente y sonrió a Jaxon agradecidamente. Eché un vistazo a Pedro para ver si esto estaba bien y él asintió con rapidez, dando un paso lejos de mí.
Realmente no quería bailar con Jaxon, pero pedro pareció un poco aliviado de verme ir.
Más personas bailaban ahora. Las canciones de boda empalagosas salían por montones, música de los ochentas y noventa que conseguían que la gente abandonara sus asientos.
“¿Así que, qué es lo que pasa con aquel tipo? Parece que a pedro no le agrada,” observé, frunciendo el ceño mientras los miraba conversar. Pedro se veía sin duda incómodo, y también un poco molesto.
Jaxon resopló, mirando desagradablemente en su dirección. “Cris es un imbécil. Él se mete con todo lo que se mueve, es repugnante. A Pedro probablemente no le gustó que te mirara así. Él me pidió que te vigilara también,” contestó Jaxon, inclinándose hacia mi oído para hablarme por encima de la música.
“Ay, él parece de cuarenta, eso es asqueroso. Espera… cuando te pidió él esto?” Pregunté, confundida. Él apenas se había alejado de mi lado en todo el tiempo.
“Cuando nos tomamos las fotos,” contestó él, encogiéndose de hombros. “De todos modos, Pedro nunca te había mencionado antes. Yo en verdad no sabía que él salía con alguien. ¿Cuánto tiempo hace que están juntos?” él preguntó, acercándose a mí.
Sonreí abiertamente. “No estamos juntos, sólo nos conocimos anoche.”
Él se rió y puso sus manos sobre mis caderas, acercándome a él. “¿Ah en serio? ¿Así que si ustedes no están saliendo tal vez yo podría invitarle a salir?” él coqueteó, guiñándome provocativamente.
Hice rodar mis ojos y puse mi mano sobre su pecho, apartándole de mí. “En serio, ustedes dos son tan parecidos, arrogantes y creídos. Tal vez no estoy interesada en volver a ver a ninguno de ustedes otra vez después de conocer al tío,” bromeé.
“Tú me verás otra vez,” pedro ronroneó con seguridad en mi oído. Brinqué cuando su brazo serpenteó alrededor de mi cintura, jalándome contra su cuerpo duro mientras nosotros seguimos bailando. “Gracias por eso, Jaxon.” Él sostuvo un puño a su hermano quien inmediatamente hizo uno de esos gestos ñoños de chocar los puños.
“Wow, ustedes dos son unos nerds,” bromeé, haciendo reír a ambos.
El resto de la noche pasó sin incidentes.
Nos reímos y bailamos. Charlé tranquilamente con su familia, a parte de su tío, todos ellos me parecieron en verdad agradables. Cada vez que su mamá nos miraba coqueteando y bailando yo veía una pequeña sonrisa de satisfacción arrastrarse a través de su rostro.
Durante los bailes lentos al final de noche, Pedro no me dejó ni una vez. Una de sus manos descansado en mi espalda baja, otra en la nuca. Sus ojos enganchados en mí, haciendo mi cuerpo zumbar y sentir mariposas en mi estómago. Él estaba tan cerca que apenas había una pulgada de espacio entre nosotros y esto hizo acelerar mi corazón sin control. Aunque él no me besó, él se veía como que lo quería hacer y yo supongo que mi cara se miraba exactamente igual, porque ciertamente quería que él me besara.
A las once y media la música terminó, y las luces se encendieron. Nos despedimos de su familia y él me llevó a su coche. Me condujo a casa en un cómodo silencio, era dulce. Yo lo había pasado muy agradable, y realmente esperaba que él también. Yo esperaba seriamente que él quisiera verme otra vez.
Cuando nos detuvimos fuera de mi casa, él me encaminó a mi puerta. Noté que el coche de mis padres no estaba en la entrada, lo que señalaba que ellos no estaban en casa aún. Basado en experiencias previas, los reencuentros mensuales con amigos duraban aproximadamente hasta la una o dos de la mañana, entonces yo tenía un tiempo antes de que estuvieran en casa.
“¿Quieres pasar por un café o algo?” Pregunté. Inmediatamente me di una cachetada mental por añadir el 'o algo’ al final.
¡Wow, eso suena como que le estoy ofreciendo ‘algo’, como sexo! Demonios ¡paula!
“¿Sí? Tus padres no se opondrán si entro para el café?” él preguntó, mirándome esperanzado.
Yo negué con mi cabeza y abrí la puerta entrando y dejando abierto para él. Me quité mis zapatos y me dirigí hacia la cocina, encendiendo la tetera.
“Es un lugar agradable,” él aduló, mirando alrededor e inclinándose a la isla de cocina.
“Sí, siempre hemos vivido aquí, amo esta casa,” contesté, agarrando algunas tazas y haciendo el café. Yo sabía cómo es que él lo tomaba; yo le había mirado preparase uno después de la cena de esta noche. Él se apoyaba contra la encimera mirándome, sonriendo. “Tu familia es linda.”
Él se rió incómodamente. “Sí, la mayor parte de ellos. Mi mamá es molesta a veces. Lamento que ella siguiera mirándote así toda la noche. Nunca antes he llevado a ninguna chica para conocer a mis padres, creo que ella se entusiasmó un poco,” explicó él, encogiéndose de hombros.
“¿En serio nunca? ¿Por qué no?” Pregunté cuando servía los cafés.
“Yo nunca he tenido una novia seria a la que haya querido llevar para conocerlos.”
“¿Sí? ¿Eres un mujeriego?” Bromeé.
“¿Tu qué crees?” él preguntó, con una sonrisa pícara. Él se veía tan sexy que mi boca se hizo agua.
Él es indiscutiblemente un mujeriego; él está tan ardiente como para poder acostarse con cualquiera.
"Absolutamente". Agarré los cafés y me dirigí al salón, encendiendo las luces y dejando las bebidas en la mesa. “Así que, pedro esto es como se ve una alfombra,” bromeé, haciendo gestos al suelo limpio.
Él sonrió abiertamente. “Wow, no he visto una de éstas desde que me mudé de la casa de mis padres,” contestó él, fingiendo sorpresa.
Me eché a reír y me senté en el sofá, mirándole con expectación. Él se sentó al lado de mí. Él estaba tan cerca que yo apenas podía quedarme quieta. “Gracias por pedirme ir contigo hoy; me divertí realmente,” dije francamente.
“Bien, gracias por venir conmigo,” él susurró mientras que él movía su cabeza lentamente más cerca a la mía.
Yo sostuve mi aliento, sabiendo que él iba a besarme otra vez. Mi corazón golpeaba en mi pecho mientras que el pelo en la parte de atrás de mi cuello hormigueaba con la excitación. Sus labios tocaron los míos por cuarta vez en dos días, y sentí como si mi cuerpo entero ardiera.
Envolví mis brazos alrededor de su cuello, jalándole más cerca. Él trazó con su lengua a lo largo de mi labio inferior entonces abrí mi boca con impaciencia. Su lengua se deslizó en mi boca masajeando la mía. El beso era hermoso, incluso perfecto. Hizo a mi cuerpo entero vibrar. Avanzó más, haciendo recostarme en el sofá; él estaba encima de mí, besándome profundamente. Sus manos rastreaban hacia abajo mi cuerpo mientras él se presionaba más cerca de mí. Él salió del beso justo cuando yo comenzaba a sentirme un poco mareada, y comenzó a besar abajo al lado de mi cuello y a través de mis hombros desnudos. Dirigí mis manos hacia bajo por su espalda, abrazándole más fuerte a mí.
Espera, esto va demasiado rápido.
“pedro, para,” balbuceé jadeantemente. Yo estaba tan excitada que apenas pude expulsar fuera las palabras.
Él se paró inmediatamente y se retiró, poniendo su frente a mía. “Lo siento, me dejé llevar,” se disculpó él.
“Está bien. Es sólo que no soy el tipo de chica que se va a la cama en una primera cita,” contesté, sonrojándome.
Él se rió y extendió la mano a sus espaldas, tomando mis manos y fijándolos encima de mi cabeza.
“¿Y qué te hace creer que soy el tipo de chico que se acuesta en una primera cita?” él preguntó, sonriendo con satisfacción en mí.
Me reí tontamente, mirándole provocativamente. “Puedo decir que lo eres.”
pedro se rió y sacudió su cabeza. “Tú me has etiquetado mal, no soy ese tipo de chico en absoluto,” dijo él inocentemente.
Sí, claro, no creo esto ni por un segundo.
“No lo eres eh? Así que si yo te pidiera que me llevaras arriba y que me lo hicieras en la cama de mis padres, tú dirías no?” Yo desafié, levantando una ceja burlonamente.
Él gimió y negó con su cabeza.
“No, yo no diría que no,” confesó él, besándome otra vez. Enredé mis manos detrás de su pelo. Él se separó un minuto más tarde. “Yo probablemente debería de irme antes de que comience a rogarte por sexo,” dijo él, con una sonrisita y haciéndome sonrojar de nuevo.
Me eché a reír y asentí con la cabeza. “Buena idea.”
Inmediatamente, él se levantó quitándose de mí. Yo me levanté también; no habíamos ni siquiera tocado los cafés fríos dejados al lado.
“¿Así que, puedo invitarte otra vez?” él preguntó, poniendo su sonrisita sexy.
“Nah, ese beso no fue tan bueno para mí, lo siento,” Bromeé.
Sus ojos se ampliaron un poco, su cuerpo pareció ponerse tenso. “Oh bien, sí bueno, está bien,” él murmuró incómodamente.
Me eché a reír y di un paso cerca de él, apretando mis labios a los suyos otra vez. Él gimió detrás de su garganta cuando me aparté.
“El beso me gustó, no te preocupes. Y me encantaría verte de nuevo,” dije, agarrándome a su corbata y colocándola suavemente.
Su cuerpo visiblemente se relajó.
“Eso fue cruel,” él me reprendió.
“Sí, soy cruel; te llegarás a dar cuenta de eso mientras más me llegues a conocer. Ahora sal de mi casa,” ordené, sonriéndole con satisfacción.
“Sí, Señora.” Él me besó otra vez y se dirigió a la puerta principal. Le seguí al vestíbulo y me apoyé contra el marco de la puerta. “Te recogeré a las siete mañana.” Él me dio un piquito en los labios otra vez antes de salir de la casa.
“¿Y que si ya tengo planes para mañana en la noche?” Pregunté, riéndome.
“Tú los cancelarás,” dijo él sobre su hombro mientras caminaba de regreso a su coche, riéndose.
El arrogante y creído está ahora de regreso otra vez. Me reí disimuladamente. Él tiene razón; si realmente tuviera cualquier plan yo lo cancelaría. Cerré la puerta y me apoyé contra ella, tocando con el dedo mis labios. Ellos todavía vibraban por su beso. Yo sabía que iba a soñar con él esta noche.
---------------------------------------------------------------------------
Hola! aquí el capitulo tres! espero que les guste!!
Gracias por leer! ♥
Divisé la espalda de Amy, se estaba besando con algún tipo. Rodé mis ojos y me encaminé hacia mis otras amigas, Emily y Catherine.
“¿Dónde estabas? Amy dijo que estabas ayudando tras el bar” Emily preguntó, lucía confusa, como si pensara que quizás Amy estaba borracha o algo así.
“Si estaba, estaban cortos de personal,” confirmé asintiendo. “Y ahora tengo planes con un extremadamente apuesto barman en una hora.” Añadí, subiendo mis cejas.
Emily y Catherine rieron, “Eres una atrevida,” Emily me provocó jugando.
“Lo sé” dije bromeando.
Aunque no era cierto, ambas lo sabíamos. Sólo había salido con dos chicos antes y ambos habían sido novios en serios. Bueno en un tiempo fue en serio de todos modos, porque luego no resultó. Rompí con mi novio de seis meses, Nico, al comienzo del verano y desde entonces nunca tuve una cita porque no estaba interesada en nadie.
Mientras, bailábamos y les contaba cada detalle sobre Pedro, el beso, el coqueteo. Luego de un rato mi teléfono sonó, en mi pequeño bolso. Contesté nerviosa, sabiendo que debía ser él porque era un número desconocido.
“Hey, Paula, ahora terminé. ¿Aún quieres salir a comer algo?” preguntó.
“Si, está bien” asentí, tragando mi excitación nerviosa.
“Nos encontramos en la entrada entonces”
“Bueno” me volví hacia mis amigas.
Amy estaba prácticamente brincando de alegría, estaba pensando, probablemente, en todos los chismes de los que se enteraría al día siguiente.
“Bueno chicas, si salgo asesinada, entonces díganle a mis padres que los amo, y ustedes pueden pelearse mi iPod” bromeé.
Amy me abrazó “Asegúrate de hacerle saber que nosotras sabemos que estás con él, así él no intentará nada. Dile que sabemos que él es la última persona con quien estuviste, y les diremos a los policías si te asesina. Prométeme que se lo dirás” dijo ella, mirándome seria.
Oh! Quizás esta no es una idea brillante después de todo.
“Mmm Amy no digas esas cosas que me asustas”.
Quizás debiera llamarlo y decirle que cambié de idea o algo…
Ella balbuceó bebida “Solo anda. Tu dijiste que él estaba ardiente. Todo lo que vi fue su trasero y estaba apetitoso” me ordenó, con un suave empujón en dirección a la puerta. “Llama o escríbeme un mensaje cuando llegues a casa para saber que llegaste bien. ¡Y dile a él lo que te dije!” me ordenó, sonando un poco como mamá aún cuando estaba ebria.
“Lo haré, y ustedes chicas manténgase a salvo también” Les lancé a todas besos al aire mientras caminaba hacia la salida.
Él estaba de pie ahí apoyándose contra la muralla casualmente; se veía tan apuesto que hizo que mi corazón se acelerara.
“Oye, ¿tienes una chaqueta?” preguntó indicando hacia la recepción.
Negué con la cabeza como respuesta. “Vinimos en un taxi hasta acá, así es que ni siquiera pensé en una chaqueta más temprano’’, quizás debiera haberlo hecho, era casi media noche ahora y se veía ventoso afuera.
“Toma puedes usar mi abrigo” me ofreció, poniendo un chaleco con gorro azul en mis manos.
“Pero entonces tú tendrás frío” protesté, sacudiendo mi cabeza y devolviéndoselo a él. Lo sacó de mis manos y giró sus ojos quitándole importancia. De pronto lo empujó sobre mi cabeza. Olía sorprendente, justo como él. Sonreí y metí mis brazos por las mangas. Él se rió.
“Es un poco grande, quizás crezcas en él” bromeó. Yo puse las mangas hacia arriba y él indicó hacia la puerta señalando que nos fuéramos.
Tomé su mano, deteniéndolo. “Espera, mis amigas me hicieron prometerles que te diría algo” balbuceé, levemente avergonzada.
Me miró con curiosidad, esperando que hablara.
“Ellas saben que estoy contigo, y si me asesinas ellas le dirán a la policía que fuiste el último en verme con vida” solté apurada, sonrojándome por lo estúpida que sonaba.
Maldición Amy, acabo de quedar como idiota.
Explotó en risas y me empujó hacia la puerta nuevamente. “Haré mi mejor esfuerzo para no matarte entonces. No me gustaría tener problemas con la policía.” Replicó con una mueca de horror. Sonreí tontamente, mordiendo mi mejilla.
Me condujo hasta su coche plateado ; no tenía idea sobre autos así es que no sabía de qué tipo era. Apretó sus llaves, abriendo el auto. Tan pronto como el mecanismo de la puerta sonó, la abrió para mí. Miré y me reí había basura por todos lados, todo el piso y por todos los asientos. Periódicos, envolturas de dulces, latas de soda vacías regadas alrededor sin cuidado.
“O mierda, eeh, debí haber limpiado el auto y luego llamarte, Ups¡” murmuró, luciendo como un cordero mientras juntaba todos los restos y los tiraba al asiento trasero.
“Gracias” sonreí con autosuficiencia mientras subía.
Lo observé caminar alrededor del auto, notando los músculos de sus brazos y cómo el viento soplaba a través de su camiseta contra su pecho demostrando lo plano que era. Apuesto que se vería increíble sin camisa.
Se subió interrumpiendo mi mirada coqueta. “Entonces ¿qué quieres para comer?” preguntó encendiendo el auto.
“No me importa. Lo que tú quieras. Como de todo” murmuré, despreocupada.
“¿Pizza?” sugirió. Subí un hombro y asentí. Estaba deseando eso secretamente.
Sonrió y condujo por el camino, estacionando delante de un pequeño lugar de pizza que servían toda la noche, no muy lejos. Me bajé del automóvil y caminé a su lado. Mientras él pasaba un grupo de chicos que estaban sentados ahí, riendo muy fuerte y genuinamente rudos, él me tiró, de alguna manera más cerca de él. Demonios él es dulce.
“¿Alguna preferencia?” preguntó mientras mirábamos el menú sobre el mostrador.
“Cualquier cosa sin anchoas, soy alérgica.”
“¿Pepperoni?” sugirió, frotando mi espalda suavemente, haciéndome temblar.
Asentí mordiendo mi labio, tratando de no demostrarle que su toque casual me afectaba.
Ordenó la comida y trajo dos latas de coca-cola. Había una pequeña mesa plástica y sillas de un lado, así es que nos sentamos para esperar. Miré hacia él y pude ver sus ojos como corresponde por primera vez. Eran hermosos. Un color miel luminoso, eran cautivantes y no pude alejar mi mirada. Todo mi cuerpo comenzó a vibrar. No podía quedarme quieta. Él sonrió muy seguro de sí mismo y miró hacia abajo, a su bebida, liberándome de su intensa mirada y sus hermosos ojos. Liberé un suspiro de alivio.
"Entonces ¿has hecho antes el trabajo de un bar?, parecías saber lo que estaba haciendo" preguntó, apoyándose en la mesa.
"Mi tío tiene un bar, he estado detrás del mostrador algunas veces, pero nunca había servido realmente hasta esta noche." Levante un hombro restándole importancia.
"Eres una barman decente, a los clientes les gustaste. O, por cierto tomé tus propinas." Metió la mano en su bolsillo, sacando un puñado de monedas y ofreciéndomelo.
"No la quiero, tú quédatela, es tu trabajo no el mío" me rehusé, sacudiendo mi cabeza.
"Paula te lo ganaste, tú te quedas con tu propina. Hiciste como $52 en menos de una hora, imagínate cuánto ganarías trabajando toda la noche" levantó sus cejas, luciendo impresionado.
"Si, quizás deberías encontrarme un trabajo ahí entonces" hice una broma.
"Puedo hablar por ti si vas con esto en serio" se ofreció, poniendo su cabeza hacia un lado para que su pelo se corriera de sus ojos.
Me reí sacudí mi cabeza. "No creo que podría soportar eso todo los fines de semana. Debe volverse aburrido ¿o me equivoco?" Pregunté curiosa.
Fue divertido esta noche pero hacer eso todo el tiempo se volvería un poco tedioso, mirar a todos alrededor tuyo emborracharse mientras estás trabajando se vuelve molesto después de un tiempo.
"Si tener chicas tirándose hacia ti todo el tiempo definitivamente se vuelve irritante después de unos días" dijo riéndose. O si, lo capto, es un jugador y usa el bar para conocer chicas. Buena Paula, justo te has convertido en su revolcón rápido de la noche.
"Si, puedo imaginar cómo será" murmuré sarcásticamente.
Estaba enojada conmigo misma por siquiera haber pensado algo distinto. Que diablos vería un chico como él en mí de todos modos? Por qué cosa de todo el mundo acepte esto? Él piensa que soy una de esas chicas que busca un revolcón para la noche. Genial, sólo genial.
"Si, tú sólo pasaste una hora con todo lo chicos babeando por ti, imagina eso cada fin de semana por el último año" declaró, levantando su nariz. Un momento, ¿él estaba siendo serio cuando dijo que se volvía irritante? Mierda! Ahora estoy confundida.
Por suerte la pizza llegó e interrumpió nuestra conversación. "Estamos cerrando chicos," Dijo el hombre, dejando caer la caja en la mesa.
"Oh, pensé que podíamos comer aquí" Pedro replicó, mirándolo confundido.
"Generalmente sí, pero necesito llegar a casa temprano. Hay un letrero en la puerta" el hombre indicó hacia el trozo de papel dentro de la puerta.
"Oh! Bueno entonces, gracias" Pedro se levantó y agarró la caja volviéndose hacia mi "lo siento, pensé que podíamos comer adentro. Si quieres podemos comer en mi casa, está justo a la vuelta" sugirió mientras caminaba hacia la puerta.
"¿Está más limpia que tu auto?" Me reí de él.
El desarrolló y sacudió su cabeza con mirada de carnero. "No realmente"
"Ok, bueno supongo que tendré que soportarlo para comer mi pizza" hice rodar mis ojos juguetonamente.
El sonrío y abrió la puerta de acompañante para mí, esperando que estuviera arreglada dentro antes de poner la caja en mi falda.
Nos condujo por el camino por unos minutos antes de estacionar fuera de un edificio de departamentos. Tomó la caja de mi regazo y salió fuera del auto, mientras yo lo seguía al segundo piso, deteniéndose fuera de su puerta. El tomó sus llaves torpemente mientras yo me sacaba mis zapatos. Mis pies me estaban matando, llevando tacones altos toda la noche, sin duda tendría ampollas. Dejó que la puerta se abriera y me miró disculpándose. Entre y me detuve, mi boca cayó abierta en shock. Su sitio era un basurero. Había cajas de comida vacías y latas de soda por todos lados. Platos sucios esparcidos por el lugar, y piezas de ropa en el suelo. Wow, es un flojo!
"¿Oh mierda, te han robado?" bromeé, tratando de no reír.
"Jaja," replicó mientras caminaba al lado mío, tomando mi mano y tirándome hacia dentro.
Miré hacia el sofá; estaba repleto de revistas y ropa, un tazón medio lleno de lo que podría haber sido café de hace una semana aún estaba ahí.
Estallé en risas. "Pedro, este sitio es asqueroso! Quizá sólo debíamos habernos sentado en el suelo en la calle, habría sido más saludable."
"Deja de quejarte y acéptalo" declaró, tomando el tazón del asiento y barriendo todo el resto se suelo, me hizo reír más fuerte. Wow, su idea de asear era una gran decepción. "Siéntate y come" ordenó.
Me senté en el sofá, que era sorprendentemente confortable. Puso la caja en mi regazo y caminó hacia otra habitación; saqué un trozo de pizza y comencé a mordisquearlo. Me di cuenta que mis pies estaban sobre un montón de sus papeles, entonces los tomé y los metí debajo mío.
Volvió minuto después con dos latas de Pepsi. "No tenía nada más, te ofrecería jugo pero tendría que beber directo de la caja porque no tengo vasos limpios" dijo luciendo como un carnero.
"Es asqueroso. Apuesto a que el dormitorio está peor" le solté, sacudiendo mi cabeza riendo.
"¿Quieres ir a mirarlo?" Preguntó, levantando una ceja y mirándome increíblemente sexy. La comida quedó atorada a mitad de la garganta, ahogándome. O Dios, ¿él piensa que estoy aquí para tener sexo con él? Se rió y me palmeó la espalda, alcanzándome la lata de soda. "Estaba bromeando… bueno, quizás estaba bromeando" se burló mirándome muy seguro de sí mismo.
"Si tú piensas que siquiera voy a acercarme a la cama en tu casa, estás muy equivocado. ¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tus sábanas?" Bromeé.
"¿Se tienen que cambiar las sábanas?" Preguntó luciendo consternado.
Oh mi Dios,¿Lo dice en serio? Lo miré asqueada y consternada. Estalló en risas.
"Oh Paula, eres demasiado divertida” Sacudió su cabeza, riendo tan fuerte que tenía lágrimas en los ojos. Yo reí también, pero mi risa era más de alivio. No puedo creer que yo realmente pensé que hablaba en serio. Demonios soy tan crédula.
“Entonces, dime algo más sobre ti” me alentó, tomando su quinto pedazo de pizza.
"¿Mmm, como qué?”
"Tienes hermanos o hermanas, tienes algún hobby, donde trabajas. Ese tipo de cosas" respondió levantando sus hombros.
"Ok, bueno, no trabajo voy al colegio. Realmente no tengo ningún hobby, me gusta nadar y leer y soy hija única. ¿Qué sobre ti?" Contesté, observando su reacción a mis respuestas.
El sonrió y me sentí relajada. Obviamente no estaba molesto por el hecho de que yo aún estaba en el colegio, por lo que él sabía que era menor de 18.
"Bueno tú sabes donde trabajo, me gusta jugar pool, y tengo una hermana mayor y un hermano menor."
"¿Si, de qué edades?" Pregunté, terminando mi bebida y mirando alrededor por un basurero o algo donde poner la lata.
Arrugó su nariz y tomó la lata por mí, poniéndola en el suelo. Rodé mis ojos.
"Mi hermano, Jaxon, tiene 19 y mi hermana, Lu, tiene 25. Mmm oye, esto podría ser más lejos y tú puedes decir que no si quieres…" arrastró las palabras luciendo avergonzado. Lo miré con curiosidad esperando a que continuara. "Bueno…eh… mi hermana se casa mañana. Estaba pensando… me preguntaba si quisieras venir conmigo" preguntó mirando esperanzado.
Santa mierda! El quiere que vaya en una cita a una boda familiar? Eso un poco extraño!
"Mmm…" murmuré mordiendo mi labio, pensando; por un lado quisiera pasar más tiempo con él. Parecía muy dulce, pero, por otro lado que pasaba si me sentía incómoda? No podía exactamente irme si me aburría. Era una boda lo que significaba una comida la fiesta después, probablemente era algo de todo el día.
Sonrió incómodo. "Tienes que pensar sobre eso. La boda es a las 2:00 en punto mañana, si quieres venir me puedes llamar. Digo, es solo pensamiento, les dije que iría sólo porque no tengo una novia, entonces el puesto de mi acompañante quedaría vacío. Mi hermana dijo algo sobre acomodarme con alguna de sus amigas solteras para el evento" hizo una mueca lo que me hizo reír.
"Cierto, y tú lo quieres eso porque tiene suficiente con chicas flirteando en tu trabajo" lo moleste.
"¡Exactamente! Wow, tú si escuchas. Quizás te juzgué equivocadamente" dijo en voz alta sonriendo.
"¿Si, Pensaste que era una cabeza hueca a quien poner en tu cama sucia?" Pregunté, sacándole la lengua.
No dijo nada, sólo se inclinó suavemente. En el momento estaba muy consternada para hacer algo al respecto.
Se retiró antes que me recuperara "no pensé que fueras una cabeza hueca"
"Pero si pensaste que me pondría en tu cama sucia" respondí sarcásticamente.
Se rió travieso. "Vamos, te llevaré a casa si ya terminaste de insultar mi lugar" sugirió, poniéndose de pie y extendiendo una mano para ayudarme. Me levanté y sostuve la caja de pizza entregándosela, él se rió y la tiró en el sofá, sacudiendo su mano restándole importancia. "La tiraré luego".
"Realmente eres monstruoso."
Hace una pequeña reverencia como si fuera un cumplido y tomó mis zapatos del suelo. "Vamos entonces, linda, vamos a llevarte a casa" dijo dirigiéndose hacia la puerta. Puso mis zapatos abajo y esperó a que deslizara mis pies en ellos.
Charlamos fácilmente y condujo hacia mi casa; era sorprendentemente fácil conversar con él. Cuando estacionamos fuera de mi casa, saltó fuera del auto y lo rodeó para llegar a mi lado, abriendo la puerta justo cuando lo iba a ser yo, entonces me empuje hacia el aire fresco, casi cayendo del auto. El rio pero me detuve inmediatamente cuando lo miré.
"Lo siento" murmuró, tratando de detener su risa. Golpeé con mi mano su pecho mientras salía del auto; era tan duro que inmediatamente comencé a tener pensamientos de intenso deseo. Me sonrojé y miré hacia otro lado, el lucía como si supiera lo que yo estaba pensando. Me siguió y caminamos hacia la puerta.
"Entonces, bueno, tienes mi número de cuando yo te llamé, si quieres venir mañana llámame. Lo más tarde que podrás responder es la 1:30 supongo, entonces sí…" arrastró las palabras pareciendo incómodo.
Dios, es realmente dulce. Agarré el delantero de su camiseta y lo tiré más cerca mío, levantándome en puntas de pie y apretando mis labios contra los suyos. Él no estaba consternado como yo cuando él me besó. Eso devuelto inmediatamente, una mano comenzó a subir por el costado de mi cuello. El se retiró y yo quedé un poco atontada. El beso fue tan suave y dulce que hizo retorcer mis entrañas. Él lamió sus labios suavemente, sus ojos mirando directamente a los míos, el hermoso tono miel de sus ojos me hizo sentir mareada.
"Mejor me voy. Gracias de nuevo por ayudarme esta noche" dijo, dejándome y girándose para partir.
Mientras lo miraba caminar hacia su auto, me di cuenta que no quería dejarlo ir. Definitivamente lo quería ver de nuevo, besarlo en nuevo y tener sus brazos alrededor mío.
"¿Pedro?" Lo llamé, haciéndolo detener a mitad del camino. "Recógeme entonces a la 1:30."
Sonrió abiertamente "genial, ok, te veré mañana Paula" lucía tan feliz que hizo mi corazón latir más rápido.
Entre silenciosamente a la casa y subir por las escaleras. Una vez que estaba en la soledad de mi cuarto me lancé sobre la cama y deje salir un pequeño suspiro. Le envié un mensaje a Amy diciéndole que estaba en casa a salvo. Entonces me puse de pie y tomé el pijama. Me saqué su chaleco y lo miré con los ojos bien abiertos, porque había olvidado devolvérselo. Sólo tendría que dárselo mañana. Sonreí con el pensamiento de verlo de nuevo, apenas podía esperar. Me puse mi pijama y me deslice en la cama, no podía sacar de mi rostro la sonrisa de felicidad mientras me quedaba dormida.
-------------------------------------------------------------------------
Hola! Acá el capitulo dos! espero que les guste...
como hoy es sabado (que tenía que ver jaja) puede haber otro capitulo solo si comentan....
bueno... si comentan más de 5 personas en el blog a la noche subo uno más... queda todo en ustedes!!
Gracias Por leer! ♥
Mi visión estaba un poco borrosa mientras seguía bailando. Mi cabeza estaba, sólo un poquito, confusa por el alcohol. Mis piernas se sentían como de goma, como si yo no estuviera en completo control de mi misma “¿Bebemos algo más?” mi mejor amiga Amy me gritó sobre la música.
Sacudí mi cabeza. “No puedo beber más, me sentiré enferma.” Respondí levantando mi nariz.
“Sólo has tomado cuatro cócteles” bromeó, riéndose histérica de mí. Ella siempre había pensado que yo era un poco patética porque no aguantaba el alcohol.
“Puedes tomar uno más. Yo iré al bar contigo” Le grité de vuelta, tomándola de la mano para no separarnos en el abarrotado club. Mis otras dos amigas no querían beber, entonces las dejamos bailando.
Amy me condujo al barra, por lo que quedé tras ella mientras esperaba que el barman la notara. Después de alrededor de cinco minutos aún no le habían servido.
Ella se volteó a mí con una sonrisa de disculpa. “desesperadamente necesito ir al baño, ¿puedes tomar mi lugar? El chico ni siquiera ha mirado hacia este lugar aún.” Dijo ella, señalando al barman quien estaba sirviendo en el otro extremo del bar con su espalda hacia nosotras. El lugar estaba atestado y aún así, el estaba confiado, debiera haber estado un poco estresado.
“Si, ok,” acepté, moviéndome rápidamente a su espacio. Me incliné sobre el bar un poco, para poder ver si el barman venía hacia este lado del bar. Observé su espalda; usaba unos jeans muy ceñidos y una camiseta negra con logo del club en la espalda. Lucía bien torneado, lo que podía notar y su trasero era suculento. Yo estaba felizmente mirando su trasero cuando él se volteó entonces accidentalmente miré su entrepierna. Me ruboricé y rápidamente aparté mi mirada, agradecida de que él no lo hubiese notado.
De pronto él estaba caminando hacia mí; horrorizada, velozmente dirigí mi mirada hacia su rostro. Era tan atractivo que mi boca se hizo agua. Su cabello claro estaba desordenado, su boca se movió para mostrar una sonrisa insolente mientras caminaba recto y se detenía frente a mí. Era alto. Sentí que mi aliento se detenía en mi garganta en cuanto miré a sus ojos. No podía definir el color exactamente, porque el club estaba oscuro. Me estaba mirando tan intensamente que se aceleró mi pulso.
“Hola, ¿quieres una bebida o estás contenta mirando el escenario?” preguntó con una sonrisa de autosuficiencia.
Diablo s¡,tiene una voz sexy.
Me reí. “bueno el escenario es bastante bueno en este club.” Respondí, asintiendo, levantando una ceja tratando de lucir sexy. No tenía idea de por qué estaba flirteando con él. Si trabajaba aquí eso significaba que tenía más de 21, y él probablemente asumía que yo también, considerando que había usado una identificación falsificada para entrar al club.
Él arrugó su nariz “Sip, mi vista es bastante buena también” él flirteó, observándome lentamente.
Yo hice un gesto también y me incliné hacia atrás para que él pudiera ver la parte baja de mi vestido. Era bastante corto, no el tipo de vestido que usaba siempre, para nada; pero pensé que podría probar algo nuevo esta noche.
“Oye ¿podemos tener algún tipo de servicio por aquí? Hemos esperado por diez minutos” un tipo gritó, agitando su mano enojado.
El barman me miró disculpándose “Estaré de vuelta en un minuto.” Se alejó para servir al tipo enojado. No pude contenerme de ojear su trasero nuevamente.
Ciertamente era una vista placentera, yo no bromeaba.
Luego de atender a Sr. Enojado, volvió hacia mí.
“Entonces ¿decidiste lo que querías? Preguntó pasando una mano por su desarreglado cabello.
“Hm, sip. ¿Puedo tener ron con coca cola?” Pregunté, tratando de pensar qué le gustaría a Amy. Sirvió la bebida y la puso en el mostrador en frente de mi, sonriendo y alejándose para servir a otras personas. Lo miré, confundida. ¿Cuánto costaba la bebida? Se alejó antes que le pagara. “Oye no me cobraste” le dije a la espalda.
“Este va por mi cuenta” respondió, no mirándome.
Alrededor mío la gente seguía gritando sus órdenes mientras él luchaba por mantenerse el ritmo.
El tipo al lado mío golpeó con su mano el mostrador y gruño frustrado. “En serio ¿cuánto maldito tiempo tarda tener una bebida en este lugar” gritó airado.
Oh va a ocurrir un motín pronto. ¿Por qué no hay nadie más para ayudarlo a atender el bar?
“¿Por qué estas solo?” grité, agitando la mano para atraer la atención del barman.
“Estamos cortos esta noche, así que estoy solo hasta que Kane vuelva de su descanso.” Levantó su hombro quitándole importancia y continuó sirviendo.
Bueno eso no es justo, la gente está siendo tan ruda con él mientas les sirve y ni siquiera es su culpa. Giré y me subí sobre el bar, meciendo mis piernas hacia el otro lado y cayendo.
“Oye ¿qué diablos estás haciendo? Vuélvete al otro lado, no se permiten clientes aquí.” Me ordenó frunciendo el ceño enojado hacia mí.
Agité mi mano descartándolo y me volví al tipo más cercano que gritaba improperios.
“¿Qué puedo servirte guapo? Pregunté sonriendo dulcemente.
“Cuatro botellas de Budweiser y cuatro cortos de vodka” contestó inclinándose y sonriendo ahora.
“Claro.” Le di una sonrisa coqueta antes de volverme hacia el barman quien me miraba fijamente, con una expresión consternada. “Bueno no te quedes parado mirándome, ¡empieza a servir! Bromeé.
“¿Y cuánto cuesta esa orden?” pregunté tomando cuatro botellas de cerveza de la heladera detrás mío.
“Eh… tenemos un especial para las Budweiser con un corto por la próxima hora. Son cuatro dólares cada una, entonces diez y seis dólares en total. Más gente va a ordenar eso.” Dijo declarando los hechos, aún observándome conmocionado.
Asentí y tomé cuatro vasos de corto del un lado, mientras buscaba dónde estaba el vodka. Él indicó hacia la muralla en que estaban colgadas las botellas de licor.
“Gracias,gracias por esto, soy Pedro por cierto” dijo él caminando hacia el siguiente cliente.
“Paula”
Terminé de servirle al tipo y tomé su dinero. Aunque no tenía idea de cómo funcionaba la caja registradora. Estaba parada ahí mirándola confundida; era una de esas electrónicas con pantalla táctil. No tenía idea que se suponía que hiciera para abrirla. Moviéndome en tensión, involuntariamente levanté una mano tentativa, pensando que apretar algunos botones era lo que debía hacer.
Justo cuando estaba a punto de comenzar a presionar una larga secuencia de botones, esperando que algo sucediera, dos brazos se cerraron alrededor mío desde atrás, me hicieron saltar. Pedro tomó el control de mi mano, guiándola hacia la pantalla. “Toca aquí” ordenó, golpeando con mi mano la parte superior derecha de la pantalla. Un menú apareció con pequeños recuadros con los nombres de las bebidas. Sentí un sonrojo subir por mi rostro de cuán cerca esta él. Su duro, ejercitado cuerpo apretado contra mi espalda; su aliento voló a través de mi mejilla, haciéndome sentir acalorada y perturbada. “Sólo presiona la bebida que serviste. Serviste cuatro Happy hours.” Él continuó golpeando mi mano en el icono ‘oferta especial’ hasta completar cuatro veces. “Entonces dale clic a Total. Luego Efectivo” expresó, moviendo mi mano hacia los lugares correctos.
Luego la caja del efectivo se abrió hacia mí rápidamente. Su otra mano fue a mi cintura, retirándome hacia su cuerpo, para que la caja no me diera en el estómago. “Querrás tener cuidado, una pequeña cosita linda como tú podría salir herida por la gran caja malvada” susurró en mi oído, haciéndome temblar. Entonces se había ido, dejándome ahí, todo mi cuerpo vibrando, mi boca levemente abierta y mi respiración salí en suspiros entrecortados.
Mi mente daba vueltas con pensamientos sobre lo deseable que él era.
Luego de reunir compostura le serví a otras personas, cuando de pronto vi a Amy mirando al rededor para encontrarme. “Amy!” grité. Ella no respondió y siguió mirando con preocupación. “Amy!” tomé un cubo de hielo y lo lancé hacia ella. Su cabeza se alzó con sorpresa mientras le daba en el hombro.
Ella inspiró y miró hacia mí, confundida, antes de sacudir su cabeza y caminar hacia mí, gesticulando. “¿Qué diablos haces?” preguntó, riéndose.
Le di un pequeño guiño “Nuevo empleo. ¿Logro convencer como barman?” pregunté, guiñándole.
Se rió más fuerte “En serio Paula, ¿qué estás haciendo tras la barra?”
Fui a servirle al chico que estaba al lado de ella para poder hablarle. “Pedro estaba solo, la gente se estaba molestando y pensé en ayudarlo.” Levanté un hombro.
“¿Y quién es Pedro?” preguntó ella, levantándome una ceja. Indiqué sobre mi hombro hacia su espalda. Amy lo observó. “Oh, lindo trasero!” lo admiró, riendo tontamente.
“Lo voy a ayudar hasta que el otro chico regrese de su descanso, entonces voy y te busco” dije sobre mi hombro mientras me alejaba para servir a alguien más.
“Seguro, diviértete.” Replicó, haciendo un guiño.
Realmente me estaba divirtiendo mucho; los chicos estaban flirteando conmigo como locos. Me negué a servir a personas a menos que estuvieran cantando y bailando, por lo cual la gente estaba divirtiéndose mucho mientras esperaba ser servida, lo que hizo a Pedro reír. Me habían dicho que guardara la propina y tenía alrededor de $40 metidos en una jarra bajo el bar. Aunque no podía quedármelos, que correspondían a Pedro. No tuve mucha oportunidad de hablar porque estaba muy ocupado, pero lo rocé al pasar junto a él algunas veces, enviándole sonrisas coquetas. Sin embargo trataba de no hacerlo; él era demasiado viejo para mí y probablemente pensaba que tenía 21 en vez de 17, entonces probablemente no debiera estar anhelándolo como lo hacía.
Luego de alrededor de media hora el trabajo comenzó a decaer porque se había acabado el happy hour. Pedro se acercó y se detuvo al lado mío. "Gracias por esto, realmente aprecio tu ayuda" dijo el, pasándome un vaso que contenía un cóctel blanco y cremoso.
"¿Qué es esto?" fruncí el entrecejo. No parecía muy apetitoso.
El sonrió irónico "se llama orgasmo gritado. Y pensé darte uno como agradecimiento" declaró, haciendo un gesto hacia mí.
Me ruboricé como nunca y balbuceé "no se llama así".
"Así se llama. ¿Nunca has tenido uno?" Preguntó, levantando sus cejas inocentemente, aún cuando su irónica sonrisa claramente mostraba que no era para nada inocente acerca de esto.
Ok, bueno supongo que puedo flirtear con él, eso no hace daño en todo caso.
"¿Uno gritado?" Pregunte achicando mis ojos, como pensando. "No,no creo que lo haya tenido, estaría dando el primero" declare, tratando de no ruborizarme mientras lo decía.
"Bueno estoy honrado" Él dio un pequeño golpe sobre mi nariz mientras caminaba a servir a alguien más. Tomé un gran sorbo de la bebida y casi me atraganté; era asquerosa y tenía tanto alcohol que quemó mi garganta. "¿No te gustó?" Preguntó pareciendo herido.
"Lo siento, supongo que tuve mucha confianza en tu habilidad" repliqué, devolviéndoselo, aún haciendo gestos mientras limpiaba boca con la palma de mi mano.
El río y golpeó el fondo del vaso inclinándose sobre el bar, mirándome. Dinamita, de Taio Cruz comenzó a sonar, y yo grité excitada "me encanta esta canción!" chillé, bailando y cantando junto con la música.
Él sólo me miro con una sonrisa divertida en su rostro. "Guau, cantas terriblemente." Se río.
Rodé mis ojos y agarre su mano, tirándolo hacia mí. "Baila conmigo, una retribución viendo que el orgasmo que me diste fue una decepción" lo desafíe.
El río y puso sus manos en sus caderas, acercándome más a él mientras comenzamos a bailar. Puse una mano sobre su duro torso mientras bailábamos muy cerca uno del otro, haciendo vibrar y arder con necesidad todo mi cuerpo.
Demonios, él es tan ardiente. Mi respiración salía en rápidos alientos, quería desesperadamente que él me besara, aunque yo era claramente muy joven para él.
"Salgo en una hora, cuando los otros dos barman lleguen aquí, qué te parece si te invito un trago o algo de comida como real agradecimiento" sugirió, corriendo un mechón de cabello de mi cara con sus dedos.
No quería beber nada más, pero estaba bastante hambrienta y podría ir por algo de pisa u otra cosa justo ahora. "Estoy bastante hambrienta," admití, mordiendo mi labio y pensando. Realmente no debería ir con él, ni siquiera conozco este chico, no debería salir con él, deberíamos quedar sólo como conocidos…
"Genial" Él sonrió deslumbrante, sus ojos brillaban. Desesperadamente quería que encendieran las luces para que pudiera ver el color de ellos.
Justo entonces un hombre vistiendo la camiseta negra igual a la de Pedro, levantó un lado de la barra y camino dentro, mirándome consternado.
"¿Qué demonios estás haciendo dejando a un cliente entrar aquí?" Preguntó, sacudiendo su cabeza pero con una sonrisa autosuficiente a Pedro. El obviamente pensó que estábamos en algo.
"Paula estaba ayudándome mientras se aglomeraban los clientes por el happy hour"Pedro explicó, levantando sus hombros, sus ojos no se alejaron de los míos.
“Entonces ¿puedes darme tu número para poder llamarte cuando termine?” preguntó mirándome esperanzado mientras sacaba su teléfono celular, sosteniéndolo hacia mí. Asentí y marqué mi número excitada. “Estaré una hora más aquí” dijo, guiándome hacia la abertura de la barra. Justo cuando estaba por salir tomó mi mano, deteniéndome. “Espera, olvidé darte algo.” Dio un paso hacia con una sonrisa asomándose por los costados de sus boca.
Lo miré con curiosidad. ¿Qué olvido?
Inclinó su cabeza rápidamente y me dio un beso ligero, sólo duró un segundo. Sus suaves labios parecían encajar perfectamente con los míos. Estaba ciertamente muy sorprendida para besarlo de vuelta. Cuando se alejó me sonreía con superioridad, tan claramente me veía sorprendida. Todo mi cuerpo pedía más y yo quería agarrarlo, romperle la ropa y que me tomara en medio del bar.
“Eee… Si… bueno… Yo… mmm… sip” tartamudeé, sintiendo cómo me subían los colores a la cara de nuevo.
Él golpeó suavemente mi nariz de nuevo. “Honestamente eres muy mona” Se rió y volvió al bar, cerrándolo tras él y alejándose sin una mirada hacia mí.
Susurré feliz y me abrí camino hacia mis amigas que aún seguían bailando.
---------------------------------------------------------------------
Hola!! les dejo el primer capitulo de esta nueva nove!!
espero que les guste!!
cualquier cosa me avisan a mi twitter @jesicaleiva1
Gracias por leer!! ♥
Paula nunca ha sido de las que rompen las reglas o van más allá de los límites... pero durante las vacaciones de verano, ella y sus amigas usan identificaciones falsas para colarse en un club. Es ahí donde conoce a un camarero guapo y seductor, Pedro Alfonso. Se caen bien inmediatamente, cada vez más con cada día que pasa, pero como todos los veranos, tiene que terminar en algún momento.
El último curso de Paula se acerca y se lleva una sorpresa cuando empieza su último año en el instituto.
Pedro también está allí, pero no es uno de sus compañeros...
---------------------------------------------------------------------------------
PRÓXIMAMENTE :)
Twitter: @jesicaleiva1