jueves, 24 de octubre de 2013

Capitulo 35




Esa noche pasó volando. El sábado fue el día más feliz que había  tenido en mucho tiempo. Solo descansar en el apartamento de Pedro, sujetar su mano, y hablarle como solíamos fue increíble. Seguimos nuestra vieja rutina tan fácilmente que fue casi mágico. El único problema era que las horas que pasé con él no parecieron suficientes; la noche había terminado tan pronto. Me dejó en casa con un beso corto y una de sus hermosas sonrisas. Me tomó horas dormirme esa noche, todo lo que podía oír era él diciéndome que me amaba.

El domingo, tenía que salir y encontrarme con Amy para que pudiéramos ir de compras para su cita con Ryan. Ella estaba ridículamente entusiasmada por ello, tan feliz que ni siquiera pude decir una palabra durante casi toda la hora que estuvimos recorriendo el centro comercial, probando cada vestido bonito que había. Sonreí con conocimiento y la dejé hablar sobre él; él le había gustado durante tanto tiempo que no quería interrumpirla con mis felices noticias.

Después de contestar mi veinteavo mensaje de Pedro, Amy frunció el ceño y miró mi teléfono.

''¿Con quién te mensajeas? ¿Con Nico?''—pregunto, sujetando una minifalda corta de la que inspeccionó cada centímetro antes de ponerla en el estante, negando con la cabeza.

Sonreí y tomé aliento.

''Pedro''—la corregí, mirando cómo su boca caía abierta por la sorpresa.

Ella agarró mi brazo y me atrajo más cerca.

''¿Pedro?¿Como el Señor profesor Caliente con el que solías salir?'' —siseó con los ojos muy abiertos.

Me reí.

''¿Conoces a algún otro Pedro?''

Sus uñas se hundieron en mi frente, haciendo fruncir.

''¡¡Oh dio, tú... él... qué?''

Sonreí y quité su agarre de mi brazo.

''Volvimos. ¡Pero no puedes decirle a nadie!''—dije seriamente.

Ella abrió y cerró la boca un par de veces, y me reí de lo tonta que parecía. Enrojecí y miré por toda la tienda rápidamente para asegurarme de que nadie más estaba allí porque sabía que iba a tener un ataque en exactamente cinco... cuatro...tres... dos...

''¡Oh dios mío, Paula!'' —gritó mientras agarraba mis hombros y me zarandeaba con emoción.

Me reí y negué con la cabeza, llevando mis dedos a mis labios.

''¡Shhh!''—instruí— ''¡Necesitas calmarte, Amy! Tenemos que mantenerlo en secreto, ¡así que silencio!'' —Hice una mueca mientras una señora cerca nos miraba con curiosidad antes de girarse y salir de la tienda, murmurando bajito algo sobre nosotras ‘tramando algo malo’.

Amy apretó la mano sobre su boca, sin dejar de verse muy emocionada mientras asentía.

''Cuéntame'' —murmuró

Suspiré soñadora y comprobé que nadie estaba escuchando una vez más antes de contarle todo. Le conté sobre el Paintball y cómo me había perseguido porque quería lanzarme una bola de pintura. Le hablé de lo que dijo acerca de tratar de mantenerse alejado de mí, cómo me dijo que me amaba cuando me dio un beso. Le dije cómo fui a su casa la noche anterior, y que hablamos y vimos una película. Le dije cómo nos pusimos de acuerdo para ver a donde llegábamos pero que lo íbamos a mantener en secreto hasta que me graduase.

Todo el tiempo que estuve hablando ella sólo escuchaba con los ojos muy abiertos y su mano se cerraba con fuerza sobre su boca, haciendo pequeños ruidos chirriantes de vez en cuando. Cuando terminé de contarle por fin, me sentí como si un peso hubiera sido quitado de mis hombros. No me di cuenta de lo bien que se sentían contárselo a alguien más, tener a alguien más que supiera que Pedro me amaba lo hacía un poco más real. Su mano lentamente se apartó de su boca, ella se veía tan feliz que todo su rostro estaba iluminado.

''¡Oh, Paula, te dije que todavía te gusta! ¡Te lo dije! ¿No te lo dije?'' —Ella sonaba emocionada.

Me eché a reír y asentí.

''Sí continúa, resfriégamelo, y termina todos los comentarios de te lo dije! '' —bromeé, riendo.

Ella se echó a reír y me abrazó.

''¡Estoy tan feliz por ti, pero ten cuidado! Si alguien se entera de... '' —se detuvo, encogiéndose. Me estremecí pensando en la cantidad de problemas que él tendría, incluso yo sería expulsada, no es que me molestara porque valía la pena totalmente, pero no podía soportar la idea de que él estuviera en problemas por mi culpa.

''Lo sé. Por favor, no digas nada, ¿de acuerdo?'' —le pregunté, rogándole.

''Por supuesto que no, ¿realmente necesitas preguntarlo?'' —se burló, agitando su mano con desdén.

Me reí y vinculé mi brazo con el suyo.

''Vamos, vamos a conseguirte un vestido rompedor para tu cita y luego vamos a tener a nuestros hombres soñados''

Para el resto de la tarde de compras, susurramos acerca de pedro, lo caliente y lo dulce que era, y lo dulce de que me comprase flores anoche. Ella me sonrió cuando le dije que no había nada entre él y la señorita Teller, y cuando dije que él estaba celoso de Olly, ella me lanzó la mirada de 'te lo dije' otra vez.

En el momento en que encontramos el vestido perfecto, eran casi las cinco, así que nos dirigimos a su casa para conseguir su lista para su cita. Volví a mi casa una vez que la hubo recogido, y encontré a Nico sentado en el sofá, charlando con facilidad con mis padres.

Me dejé caer a su lado y sonreí.

''Sabes que no vives aquí, ¿verdad?'' —bromeé, empujando su hombro con el mío.

''Sí, tu madre está cocinando propósito para mí esta noche'' —cantó, sonriendo alegremente. ''Traje mis libros de matemáticas, pensé que podríamos hacer una lectura inicial para la próxima semana.''

Gemí en voz alta. El tema era cada vez más fácil, la idea de hacerlo en un domingo por la noche no era una perspectiva especialmente atractiva para mí. Yo ya sabía que yo no vería esta noche Pedro; estaba trabajando en el club para pagar las entradas que consiguió para mí.

Suspiré y asentí.

''Sí, supongo. ¿Quieres escuchar algo de música o algo? Podemos estudiar después de la cena'' —ofrecí, asintiendo con la cabeza hacia la escalera.

Mi padre se aclaró la garganta.

''¿Ustedes dos no habían roto?''—interrogó, mirando con severidad a Nico.

Me eché a reír y asentí.

''Sí, papá. Sólo somos amigos, puede gustarte Nico aún, no te preocupes '' —le contesté, besando la parte superior de su cabeza mientras salía.

''Está bien. Quiero saber si tengo que cambiar de nuevo al modo padre sobre protector''—llamó él, sonriendo y guiñándome un ojo.

Rodé los ojos, me moría por hablarle de Pedro. Me gustaría traerlo a casa para que Pedro conociera a mis padres, era probable que mi padre le asustara, se ponía bastante intenso cuando llevaba a nuevos novios. Le gustaba probarlos, ver lo mucho que les gustaba y llevarlos a sus límites. Si pasaban la prueba, luego era fácil con ellos, como Nico. Si ellos no lo hacían bien en la prueba,  luego él se lo pondría difícil hasta que se fueran, como Olly.

Agarré la mano de Nico y lo empujé hacia las escaleras, sólo queriendo tener una conversación normal sobre algo que no fuera Pedro o estar saliendo. Cuanto más lo pensaba, más extrañaba a Pedro. Necesitaba una distracción y Nico serviría perfectamente.

Se dejó caer en la cama mientras me acercaba a mi colección de dvds.

''¿Quieres ver una película en lugar de escuchar música?'' —pregunté, hojeando los títulos, nada romántico por lo que mi mente no vagaría a Pedro otra vez.

Elegí Transformers, a Nico le gustaba. Bueno, de todos modos le gustaba Megan Fox, y yo no era contraria a Shia LeBeouf así que fue una elección perfecta.

Me acomodé en la cama a su lado, poniendo mi cabeza en su pecho, usándolo como una almohada cuando empezamos a ver la peli. A mitad de camino, mi teléfono celular comenzó a sonar. Lo señalé perezosamente en el lado próximo a Nico.

''¿Respondes por mí?'' —pregunté. Yo estaba medio dormida por todo el tiempo que había terminado pensando en Pedro la última noche antes de finalmente quedarme dormida. '' Di que les llamaré, sea quien sea'' —murmuré, saludando con desdén.

Nico sonrió y agarro el teléfono, respondiendo por mí.

''¿Hola? Eh, ¿puede volver a llamar? Ella está un poco ocupada ahora... si bien, se lo diré.'' —Nico cerró el teléfono y lo puso de nuevo a su lado. Bostecé y tiré de la manta sobre mis pies, decidida a aprovechar una siesta antes de la cena, cuando Nico habló de nuevo.

''Fue un chico llamado Pedro, parecía muy enojado por algo. Le dije que le llamarías. ''

Me levanté. ¿Pedro? ¡Qué está haciendo llamándome, debería estar en el trabajo! ¿Enojado? ¿Por qué sonaría enojado? Agarré mi teléfono, haciendo reír a Nico cuando prácticamente caí encima de él en mi afán. Mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho. ¿Iba algo mal? ¿No estaba trabajando y  quería verme o algo así? El último pensamiento hizo un tirón de sonrisa en las comisuras de mi boca mientras marcaba su número, haciendo caso omiso de Nico que me miraba con curiosidad.

Obviamente, él quería saber quién era Pedro, yo no conocía a ningún otro Pedro, por lo que probablemente él tampoco.

Pedro respondió casi de inmediato. Nico tenía razón, sonaba un poco enojado mientras gruñía un ''Hey.''

''¡Eh, ¿qué pasa? Pensé que estabas trabajando esta noche.'' —Me mordí el labio.

''Sí, sólo pensé en llamar y decir hola. No he hablado contigo en  todo el día, pero estás demasiado ocupada para hablarme , así que genial'' —contestó un poco demasiado rápido.

''Yo no estoy ocupada, Nico y yo estamos viendo una película antes de estudiar. No tenía ganas de hablar con nadie. No me di cuenta de que eras tú; de lo contrario habría contestado'' — dije, frunciendo el ceño un poco.

¿Estaba celoso de Nico? Oré con cada hueso de mi cuerpo que no, no podía soportar a tipos controladores o posesivos, y yo lo odiaría si era así.

''Oh. Bueno.Pensé que no querías hablar conmigo'' —murmuró Pedro.


Podía imaginar la cara que tendría en estos momentos, la mirada de chico perdido con un mohín. Sonreí.

''Por supuesto que quiero hablar contigo, tonto. Sólo pensé que no eras tú. ¿No estabas trabajando?'' —le pregunté, recostándome contra la cabecera.

''Sí, lo estoy. Te echaba de menos. Estoy en mi descanso, así que quería decir hola'' —respondió, sonando más feliz ahora. Dejé escapar un suspiro de alivio porque no fuera celoso, simplemente estaba molesto porque pensaba que yo no quería hablar con él.

''Bueno, entonces, hola'' —contesté, sonriendo felizmente.

Él se echó a reír. Suspiré contenta con el sonido, cerrando los ojos mientras tranquilamente hablaba con él durante unos diez minutos, manteniéndolo entretenido mientras estaba en su descanso. Nico se sentó allí, mirando la película y mandando mensajes de texto a su celular hasta que terminé.

Cuando colgué el teléfono, me miró con curiosidad.

''¿Novio nuevo?''

Asentí con la cabeza y me mordí el labio.

''Sí. Es pronto, así que no quiero hablar de ello y estropearlo'' —mentí, retorciéndome un poco incómoda.

Yo no quería mentirle a Nico, pero no podía tener a otra persona que supiera la verdad. Él asintió con la cabeza, pareciendo satisfecho con mi respuesta, se acomodó para ver el final de la película hasta que mi mamá nos llamó a cenar.

Las siguientes semanas pasaron tan rápido que apenas podía mantenerse al día con ellos. Amy y yo fuimos a ver a Chris Brown. Estábamos todavía hablando de él dos semanas más tarde; le debía a pedro un serio gracias por eso, que poco a poco le fui pagando con besos.

Él era el novio más adorable que nadie hubiera tenido. Tan dulce que a veces me sorprendía que fuera posible. Lo veía todos los sábados y domingos.

Se metió de nuevo en el modo de cita inventiva que teníamos antes, pero ahora teniendo un poco más de cuidado de a donde íbamos. La mejor cita que había tenido era lo que él llamaba ‘cróquet a ciegas’, que se jugaba en un campo con una linterna cada uno. Era casi imposible jugar en la oscuridad, por lo que me reí más de lo que me había reído en mucho tiempo, sobre todo cuando él se cayó otra vez, arrastrándome hacia abajo con él y, después, tuvimos una especie de sesión de rodar en el barro . Lo vi un par de noches entre semana también, pero se limitaban generalmente a una comida para llevar y dvd en su casa. Debido a que mis padres imponían toque de queda, no teníamos tiempo para ir a la ciudad para ir al cine o a cenar y volver antes de las once.

Todo funcionaba a la perfección. Durante las horas de escuela no era más que un maestro para mí, no me singularizaba en absoluto, tal vez me sonreía un poco más de la cuenta, pero no me dejaba librarme de mi tarea o cualquier cosa que fuera un rollo. ¡Tenía por lo menos la esperanza de obtener un trato preferencial, aunque él había dejado claro que eso no sucedería. ¡Pedro y su maldita moral!

Físicamente no nos dejaba hacer nada más que besos y el ocasional toque a través de la ropa.

Yo podía ver lo mucho que le dolía detenerme cuando me pasaba un poco, así que trataba muy duramente de ceñirse a sus límites, pero era difícil. Nos las arreglábamos, pero me sentí un poco más feliz al final de cada día, porque con el paso del tiempo, significaba un día menos que tenía que esperar para poner mis manos sobre su cuerpo.

Cada día sentía que mi amor por él crecía un poco más. Cuanto más tiempo pasaba con él, más lo quería. Me sentía como si no pudiera tener suficiente de su tiempo y atención, por suerte parecía que él sentía lo mismo. Muchas veces lo atrapaba simplemente mirándome mientras yo veía una película, pensando que yo no sabía lo que estaba haciendo. Simplemente nos tumbaríamos al lado del otro, sin hablar, sólo con él jugando con un mechón de mi cabello, una sonrisa satisfecha en su rostro. Era dulce, fácil y tan malditamente romántico que hacía que mi corazón se acelerase en mi pecho.

Yo no podía estar más feliz de que él fuera mío, claro que era difícil estar con él mientras lo manteníamos en secreto a todo el mundo cuando lo único que quería hacer era gritar a los cuatro vientos que estaba enamorada, pero el tiempo estaba pasando, poco a poco, pero pasando.


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Capitulo 35!! 
Gracias por leer! ♥


martes, 22 de octubre de 2013

Capitulo 34



Él me besó duro, empujándome contra el lado de su coche, apretando su cuerpo al mío. Al instante envolví mis brazos alrededor de él con fuerza para que no pudiera alejarse de mí. Su beso era casi desesperado, como si estuviera decidido a compensar al completo las seis semanas sin mí, en este momento. No es que me importara. Yo estaba a favor de recuperar el tiempo perdido también, mi cuerpo estaba a fuego lento, y el único que podía ayudarme a salir de mi estado de frustración era él.

Sin embargo, probablemente no era una idea brillante tener una sesión de exhibición completa fuera de su edificio. Me había dicho que la señorita Teller vivía por aquí. Sería muy malo para ambos si nos veía.

Mientras él chupaba mi labio inferior pidiendo entrar, yo alejé a regañadientes mi boca de la de él. Pero, obviamente, no estaba contento con eso, porque mientras yo movía la cabeza hacia atrás, él movía la suya hacia adelante y me besó de nuevo. Me reí tontamente contra sus labios y finalmente suspiró y se alejó, haciéndome un mohín en tono de broma.

''Lección uno: haces todo lo que un profesor quiere, lo que incluye besarse a petición. Y nada de estos disparates de alejarse.''bromeó, sonriendo burlonamente hacia mí.

Me reí de nuevo y puse los ojos en blanco. ''Sólo pensé que tal vez deberíamos llevar esto adentro por si alguien nos ve'' expliqué, encogiéndome de hombros.

Presionó su frente contra la mía. ''Supongo. Y nosotros realmente, realmente necesitamos hablar''dijo sin aliento, alejándose de mí y tomando mi mano.

Sonreí y entrelacé nuestros dedos, dejándolo que me llevara hacia su apartamento. Cada paso me ponía más y más excitada porque quería estar justo entre sus brazos para siempre.

Se detuvo frente a su puerta y me miró como disculpándose. Se me ocurrió cual era probablemente la razón de su mirada de disculpa.

''Tu casa es un desastre, ¿verdad?'' Pregunté, tratando de no reírme.

''En mi defensa, yo no sabía que ibas a venir'' respondió, haciendo una mueca.

Me acerqué a él y rocé la nariz contra la suya ligeramente. "Pedro, sé que eres un vago. De hecho me gusta eso, prueba que eres humano y no un capullo super sexy. Todo el mundo tiene defectos, y disfrutar viviendo en una pocilga es obviamente el tuyo.''

Él me sonrió. ''¿Crees que soy super sexy?''

Le sonreí ampliamente. ''El maestro más sexy que jamás he visto.''

Él se rió y abrió la puerta, tomando mi mano y jalándome dentro. El lugar era justo como lo recordaba, desordenado, sucio y atestado. Pero me encantó. Sonreí y me acerqué más a él, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, mirando directamente a sus ojos mientras la felicidad se arremolinaba alrededor de mi sistema.

''Me encanta tu apartamento''confesé.

Él sonrió. ''Y a mí me encanta que estés en mi apartamento.''

Tiré de su boca hasta la mía, deseosa de continuar donde lo dejamos afuera. Me besó durante un par de segundos, pero luego se apartó de mí, sonriendo un poco tímidamente.

''Pau, vamos a hablar un poco. '' Me guió hasta el sofá y se sentó. Un ceño preocupado marcaba su frente.

Sonreí y asentí, sentándome al lado suyo y sosteniendo su mano fuertemente. Él jugaba con mis dedos, un poco incómodo.

''Pedro, ¡escúpelo!'' Me reí, poniendo mis ojos en blanco.

''Está bien, así que quiero estar contigo'' –comenzó. Sonreí abiertamente mientras mi corazón brincaba en mi pecho.

''Bueno, eso es bastante conveniente teniendo en cuenta que quiero estar contigo también.''

Él inclinó la cabeza y me besó suavemente, sus ojos fijos en los míos.

''Podríamos estar en tantos problemas por esto. Hay un par de opciones para nosotros y qué hacer respecto a esto.'' Él frunció el ceño, y asentí para que continuara. ''Podemos estar juntos y ocultarlo, o esperar hasta después que tú termines la escuela.''

Sonreí y me acerqué más a él en el sofá.

''¿Esperarías por mí?'' bromeé, jugando con el cuello de su camiseta.

Él envolvió su brazo alrededor de mi cintura y sonrió con tristeza.

''Yo estaba pensando en invitarte a salir el día de tu graduación. Tuve esta gran idea de bañarte en tulipanes y ponerme de rodillas, sosteniendo una bolsa de comida mexicana, y suplicarte por otra oportunidad'' admitió, rozando el costado de mi cara con su mano.

Mordí mi labio. Ese era un realidad un plan increíblemente dulce. Él no parecía como si estuviera bromeando, así que tal vez realmente lo habría hecho.

''¿Habría habido totopos en la bolsa?'' –le pregunté, tratando de mantener una cara seria.

Él sonrió. ''Absolutamente, y dip de crema agria.''

''Entonces, sin duda te habría dado otra oportunidad.'' – Me reí cuando me sonrió. Mi corazón latía tan rápido que apenas podía mantenerme quieta. Me había perdido esto, esta rutina fácil, el coqueteo, y las sonrisas. Todo lo que siempre fue tan fácil con pedro.

''Así que entonces vamos a esperar hasta después que termines la escuela. Todo será más fácil entonces, y los nueve meses pasarán muy rápido. Bueno, espero que sí'' –dijo, riendo con inquietud.

¿Quiere esperar? Yo no quiero eso de ninguna manera. Ahora que lo había besado otra vez yo no quiero volver a estar lejos de él de nuevo.

''Pedro, no quiero esperar. ¿En serio tú quieres esperar?'' –Le pregunté, rogándole con los ojos que dijera que él tampoco podía estar lejos de mí un solo segundo.


Él frunció el ceño. ''Por supuesto que no quiero esperar. Dios, no quiero esperar en absoluto. Pero tú dijiste…'' –empezó, pero lo interrumpí poniendo mi mano sobre su boca.

''No más malentendidos. Quiero estar contigo ahora, Pedro. Estoy totalmente loca por ti y estas últimas seis semanas han sido horribles. Vamos a estar juntos, pero mantenerlo en secreto. Eso es lo que quiero'' le dije con firmeza, dominando la situación por primera vez.

Él se echó a reír.''¿De dónde viene esta explosión repentina de confianza? Me gusta'' bromeó, moviendo las cejas.

Me sonrojé como de costumbre y él pasó su dedo por mi mejilla luciendo extremadamente orgulloso de sí mismo.

''Muy bien, genial. Vamos a mantenerlo en secreto entonces.''

''Pienso que tendrás que decirle a Amy, si no ella lo averiguará de todas maneras.''

Asentí y me mordí el labio. Amy iba a volverse loca cuando se enterara.

''Amy me ha dicho que aún te gustaba, pero yo no le creí. Obviamente ella me va a decir ‘te lo dije’ cuando se lo cuente.''

''Muchacha lista. Pensé que estaba haciendo un trabajo bastante decente ocultándolo. Bueno, yo lo estaba haciendo bien hasta que esa pequeña mierda de Oliver continuaba insistiendo en tocarte...'' –se interrumpió, frunciendo el ceño.

Me retorcí en mi asiento. ''Pedro, no quiero estar con Olly, tú lo sabes, ¿verdad? Yo estaba molesta por nuestro rompimiento, y entonces tú empezaste a ver a la señorita Teller, así que sólo traté de seguir adelante. Y, lo admito, esto comenzó porque yo estaba tratando de vengarme de ti por seguir adelante tan pronto con ella.''

Él suspiró. ''Sé que estabas molesta, y está bien. Sin embargo yo no estaba viendo a la señorita Teller, te lo prometo. Nunca ocurrió nada con ella, ni con nadie más, y jamás lo haría porque estoy enamorado de otra persona.''

Sus ojos se clavaron en los míos, haciendo que mi piel se calentara. ¿Está cada vez más caliente aquí, o sólo soy yo?

Lo besé, sin saber qué decir. Me había equivocado acerca de él y la señorita Teller todo el tiempo, y debido a eso yo había salido con Olly. Claro, sólo fue por diez días, pero aún así lo hice, y yo no podía sentirme peor por ello. Él me devolvió el beso, haciendo un pequeño gemido en la parte posterior de la garganta que definitivamente elevó la temperatura en la habitación a otro grado.

Poco a poco me tendí de espaldas, tirando de él sobre mí, besándolo profundamente. Pasé mi mano bajo su pecho. Deslizándola bajo su camiseta maravillándome sobre los duros músculos de su estómago. Él se apartó rápidamente y puso su mano sobre la mía, deteniéndome de desplazarla más arriba bajo sus ropas.

''paula, me estás volviendo loco'' susurró, sus ojos hurgaban por mi cuerpo lentamente. Rodó hacia un lado, alejándose de mí, yaciendo a mi lado.

Sonreí. Él siempre me hizo sentir tan hermosa todo el tiempo. No tenía idea de lo que vio en alguien como yo alguien como Pedro, pero él claramente vio algo que le gustaba, y ese pensamiento hizo que mi corazón se hinchara en mi pecho. Volví a besarlo de nuevo, pero él negó con la cabeza.

''Tenemos que establecer algunos límites, y tenemos que hacerlo rápido antes de que pierda el control'' –dijo rápidamente.

Le miré confundida. ''¿Eh?''

Me miró con un poco de dolor. ''Estoy listo para estar juntos y mantenerlo en secreto porque te extrañaría como un loco si esperáramos. Pero... soy un adulto, y tu maestro, por lo que es necesario que haya algunas líneas que no crucemos.''

¿Líneas que no crucemos? Por favor, dime que no se está refiriendo a lo que creo que se está refiriendo. De repente me volví muy consciente de que él apenas si me había tocado, cada vez que lo había tocado él se había alejado. Cada vez que las cosas estaban un poco calientes él lo había detenido.

''¿Qué significa?'' –presioné, rezando para que no lo dijera.

Me miró con complicidad. ''Sabes de lo que estoy hablando. Me refiero a tus costumbres pervertidas'' –bromeó, moviendo mi nariz ligeramente.

Puse los ojos en blanco. Genial, bueno, eso es simplemente genial, él va a dejarme frustrada por nueve meses. Perfecto. Suspiré y lo miré dudosamente.

¿Él realmente sería capaz de esperar durante nueve meses hasta que terminara la escuela? El brillo en sus ojos cuando me miraba y la forma en que me besó ciertamente no decían que quisiera esperar por una relación física.

''Entonces, ¿Qué tipo de cosas son aceptables para ti pues?'' –le pregunté, resistiendo la tentación de hacer un puchero y gemir como una niña pequeña.

Yo no entendía de verdad por qué quería esperar, nadie sabría si lo llevábamos más lejos. Suspiró y delineó el lado de mi cara con su mano.

''Bueno, no puedo dejar de besarte, así que besar es definitivamente aceptable'' murmuró, presionando con sus labios los míos suavemente por un segundo. ''Simplemente no quiero andar manoseándote o algo así. Si sólo nos mantuviéramos sobre la ropa, sin tocar piel.''

Di un grito ahogado. ''¿Me estás tomando el pelo?'' –él estaba llevando esto fuera de toda proporción; ¡No es necesario que lo llevemos tan lejos!

Él suspiró. ''Pau, vamos, esto es difícil para mí.Soy un adulto y técnicamente tú no lo eres. Ni siquiera debería estar tumbado aquí contigo, o besarte. El contacto físico es una especie de concesión '' –explicó, mirándome con disculpa.

''Pedro, nadie sabrá qué tan lejos lo llevemos. Estamos manteniéndolo en secreto para todo el mundo, no diré nada a Amy de lo que pase. Los únicos que lo sabremos somos tú y yo. No hay ninguna razón para contenernos y estar frustrados por los próximos nueve meses'' –lo miré suplicante.

''Linda, yo sabré, y tú sabrás. No puedo dormir con una menor de edad de nuevo, es diferente hacerlo cuando no lo sabía, pero sabiéndolo no puedo quitarle importancia a la violación del reglamento sobre un estudiante mío. Entiende por favor, no quiero hacerlo.'' –Me miró disculpándose mientras continuaba. ''Los nueve meses pasarán muy rápido, lo prometo... '' –se detuvo, sus ojos fijos en los míos, rogándome entender.

Asentí de mala gana. Supongo que el tiempo pasaría con la suficiente rapidez; yo aún podría llegar a pasar tiempo con él y besarlo. Tal vez la espera lo haría mejor a largo plazo; me di cuenta de que se sentía incómodo teniéndome tan cerca de él.

''Bueno, si, supongo, si eso es lo que quieres yo puedo estar de acuerdo '' –lo estuve de mala gana.


Sonrió agradecido. ''Gracias. Sinceramente, te amo. Tan pronto como seas mayor de edad y hayas terminado la escuela te juro que no habrá nada en este mundo que me impida estar contigo una y otra vez. Voy a hacer que valga la pena esperar lo prometo... eso si aún me quieres entonces por supuesto'' –bromeó, delineando mi labio inferior con su dedo, haciéndome la boca agua.

Ni siquiera me molesté en contestar el comentario 'si aún quieres’, que no justificaba una respuesta, ya que era tan descabellado. Bien, así que dijo nada de tocar la piel, ¿significaba que lo podía tocar encima de la ropa?

''¿pedro?''

''¿Mmm?'' –murmuró, besando un lado de mi cuello ligeramente, haciéndome inclinar la cabeza hacia atrás para darle un mejor acceso.

''Dijiste nada de piel, ¿verdad? ¿Así qué sobre la ropa está bien?'' –susurré roncamente.

Él gimió contra mi cuello. ''No lo sé, linda, supongo que sí.''

Lo volví sobre su espalda, poniéndome a horcajadas sobre él. Podía sentir lo excitado que estaba y eso estaba haciéndome doler el cuerpo entero.

''Creo que sobre la ropa es un buen compromiso'' –le susurré, besándolo apasionadamente.

Él gimió, y el sonido hizo que mi corazón comenzara a galopar en mi pecho. Sus manos bajaron por mi espalda, pero se detuvo justo antes de llegar a mi trasero y no pude evitar sentirme un poco frustrada al respecto. Me besó tan fieramente como yo lo estaba besando. Inconscientemente apreté las caderas contra él, haciendo disparar por mi cuerpo una pequeña explosión de placer. Él gimió en mi boca y se apoderó de mis caderas, inmovilizándolas cuando traté de hacerlo de nuevo.

Alejé sus manos, entrelazando nuestros dedos.

''Esto es sobre la ropa'' –susurré, empujando contra él de nuevo, amando como íntimamente nos estábamos rozando.

Él gimió. ''Paula, follar en seco no es realmente algo'' –empezó, pero empujé contra él más fuerte haciéndole que callara y me mirara con lujuria. ¡Oh sí, definitivamente le gusta esto! ''Nosotros... esto no es... yo...'' –tartamudeó, mirando angustiado.

''Hay mejores cosas que podrías estar haciendo con tu boca que hablando, Pedro''–susurré, rozando mis labios sutilmente sobre los suyos.

Sus manos me soltaron, enredó una en mi cabello en la nuca, jalando mi boca hacia la suya rudamente. Sonreí contra sus labios mientras envolvía su otro brazo alrededor de mí, rodándome sobre mi espalda, me besaba como si fuera la última cosa que haría. Su beso fue increíble, cada terminación nerviosa estaba en llamas al igual que mi tembloroso cuerpo. Me hizo sentir tan especial sólo por lo mucho que me deseaba también. Este increíble chico me deseaba, de todas las que pudo elegir, me eligió a mí. Yo nunca daría su amor por sentado, jamás.

''Te amo, Pedro'' –murmuré sin aliento. Se echó hacia atrás y sonrió.

''También te amo'' –susurró. Su respiración era tan irregular como la mía.

La sesión de manoseo era  cada segundo más y más caliente, pero él ni una vez trató de traspasar la línea invisible que había dibujado. Sin embargo yo si lo hice. Mis manos parecían tener mente propia. Cuando una de mis manos le bajó la parte de atrás de sus vaqueros para que así pudiera apretarle el trasero, él me la retiró rápidamente, presionando su cara en un lado de mi cuello, frotando su nariz a lo largo de la piel ahí.

''Eso fue travieso, señorita Chaves'' –susurró, mordiendo mi cuello ligeramente.

''Entonces deme un castigo luego, señor Alfonso'' –bromeé, riendo.

Él se rió y se retiró ligeramente, situándose por encima de mí mientras apartaba el pelo de mi cara con suavidad.

''En serio, encima de la ropa, ¿por favor? ''–Suplicó. Me consolé con el hecho de que parecía que odiaba este acuerdo tanto como lo hacía yo.

Asentí. ''Sobre la ropa'' –estuve de acuerdo, levantando la cabeza y besando sus labios suavemente.

Él asintió y besó la punta de mi nariz antes de levantarse, tomar mis manos y tirar de mí para sentarnos. ''Voy a ordenar la comida'' –afirmó.

Me sonrió y asintió. ''Tú has eso, y yo elegiré una película para ver.''

Él me miró con tanta dulzura, tan tiernamente que hizo que mi corazón se acelerara en el pecho.

''Prefiero sólo verte.''

Me reí ante su intensa mirada. ''Entonces tú puedes verme, y yo veré la película''–bromeé, moviendo su nariz como hacía siempre para mí. Él se quedó allí mirándome con una sonrisa de satisfacción en su rostro. ''¿Qué estás esperando? ¡Fuera, ve a ordenar la comida!'' –Ordené, agitando la mano hacia la puerta bromeando.

''Te amo, linda'' –dijo casualmente, antes de girar y dirigirse a la cocina a buscar el menú.

Mi corazón se derritió en un charco. En serio, no estaba acostumbrada a esa frase saliendo de su boca, cada vez que la decía yo quería saltar de alegría. Suspiré contenta, desplomándome en el sofá con una tonta sonrisa en mi cara. Nueve meses se estaban sintiendo como mucho tiempo, pero estaba bastante segura de que él cedería sobre eso en algún momento. Alguien como Pedro no podría esperar tanto tiempo para el sexo. Al menos, esperaba que no fuera capaz de esperar de todos modos, porque estoy segura como el infierno que yo no quería hacerlo.

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Capitulo 34 Presente....
Espero que les haya gustado!! 
Gracias por leer y comentar!! ♥


lunes, 21 de octubre de 2013

Capitulo 33



Quedaban 20 minutos para las cuatro y había podido estar lista en un tiempo record. Estaba orgullosa de mi misma. Fui hacia la cocina; mi padre estaba sentado allí leyendo el periódico, mientras mi madre preparaba la cena para la noche.

“Eh,” dije, sentándome en la banqueta justo al lado de mi padre, esperando que ellos no preguntaran por que estaba tan entusiasmada.

“Te divertiste jugando Paintball?. Estaba esperando una furiosa llamada de Amy diciéndome que necesitaba ir y buscarlas a ustedes dos en el hospital o algo parecido”, bromeaba mi padre, chocando su hombro con el mío.

Me reí y agite mi cabeza.

“Sorprendentemente pude pasar toda la tarde ilesa. Quizás mi suerte está cambiando?”

Sugerí.

Definitivamente mi suerte parecía sentirse como si estuviese cambiando alrededor mí. Tenía el chico de mis sueños, que estaba enamorado de mi, buenos amigos, padres excelentes y el próximo fin de semana iba a ver a Chris Brown en concierto. Qué más puede pedir una chica de diecisiete años?

My madre sonreía alegre. “Siempre vas hacer torpe, Paula, naciste así y morirás así” contestó ella, sacando su lengua hacia mí.

Reí y asentí aceptando lo que decía. Miré hacia ella, que estaba cortando unas patatas y de repente me di cuenta que ella estaba cocinando para mí también.

“Mami, voy a cenar fuera esta noche, está bien?”

Pregunté, rogando que dijera si. Mis padres son muy buenas personas y llevaderos la mayor parte del tiempo; esperando que esta no fuera la excepción a la regla.

Ella se encogió de hombros.

“Claro. Amy y tu irán algún lugar agradable?’’ Preguntó mi madre.

Ok, no quisiera tener que mentir pero no puedo decirles la verdad. Oh, qué tengo que decirles sobre eso?

“Eh…no estoy segura”.

Hice una mueca, esperando que mi contestación fuera aceptable. Aparentemente lo fue ya que ella sonrió y continúo cortando.

Unos minutos después, mi teléfono comenzó a sonar dentro de mi cartera. Lo saque con entusiasmo, conociendo que sería Pedro. Brinque de mi silla mientras contestaba, no queriendo estar cerca de mis padres en caso de que mi rostro delatara que estaba teniendo una relación ilegal con mi maestro.

“Hola”, contesté. Me mordí mi labio cuando me di cuenta de lo alegre y entusiasmada que sonaba mi voz.

Lo alejaría de mi por ser tan insistente? Él daría un vistazo a mi sonrojado rostro y me vería como una colegiala muy entusiasmada?

“Hola guapa. Estoy afuera, debo de ir y tocar en la puerta por ti ó….” El se fue apagando y sentí que mi corazón comenzaba a latir erráticamente al sonido de su voz.

De repente, me di cuenta de lo que había dicho. El quería tocar a la puerta? Oh mi Dios, mi padre literalmente lo mataría!

“No lo hagas, ahora mismo estaré afuera”, dije rápidamente.

Mis ojos estaban fijos en la parte posterior de la cabeza de mi padre en caso de que decidiera en el momento justo, ir afuera y ver a Pedro sentando en su auto esperando por mí. Terminé la llamada y me dirigí a la encimera donde había dejado mi cartera; coloque mi celular dentro de la cartera y besé a mi padre en la mejilla.

“Los veré más tarde”

“Paula, en casa antes de las 22:30” dijo mi padre severamente.

Le di una de mis mejores caras de cachorrito; deseaba el mayor tiempo posible con Pedro esta noche. Estaba considerando la idea de decirles que pasaría la noche en casa de Amy para poderme quedar con Pedro pero no podía decir exactamente esas cosas a mis padres. mis padres preferían que les notificara con antelación aunque eran menos propensos de armar un escándalo si les notificaba antes de salir de la casa.

“Mmm, no puede ser mas tarde? 11:30, por favor?” Roge, haciendo pucheros hacia él.“Mañana no hay escuela”, añadí.

El suspiró y aceptó, lo bese nuevamente en la mejilla antes de saltar hacia la puerta.

“Ustedes son los mejores, los veré luego!” dije mirando sobre mi hombro.

Tan pronto como abrí la puerta delantera, la felicidad se apoderó de mí. Solo ver allí estacionado el coche plateado de Pedro hacia que sintiera mi piel estallar en llamas y mi cuerpo completo comenzó a sentir un hormigueo por el entusiasmo. Él me miraba caminar por el sendero, sus ojos un poco abiertos examinaban todo mi cuerpo. Yo, sonreía con satisfacción. Definitivamente a alguien le siguen gustando estos vaqueros!.

Deslizándome en el asiento del pasajero de su auto, sonreí. Él todavía recorría mi cuerpo con sus ojos lujuriosamente. Mi corazón latía tan alto que me sorprendía que él no pudiera escucharlo. Él todavía vestía la ropa de esta mañana, pero siempre se ve mucho más sexy fuera de la escuela.

“Hola” susurré, conociendo que mi voz no podría salir adecuadamente si trataba de hablar.

Finalmente sus ojos dejaron mi cuerpo y se encontraron con los míos.

“Hola” susurró de vuelta, sonriéndome.

Su expresión parecía igual a la mía, alegría, nerviosismo y un poco de conmoción. Él se inclinó hacia el asiento trasero, yo fruncí el ceño preguntándome que estaba haciendo hasta que su brazo volvió hacia el frente, sujetando un ramo de tulipanes rojos.

“Te compré esto”.

Tan dulce. Maldito! Había olvidado lo adorable que era, cuan atento es él como novio, como el siempre me consentía y al parecer recuerda cada pequeño detalle que le he mencionado.

“Oh pedro, son preciosas. Gracias”. Murmuré, luchando con una ola de lágrimas de felicidad porque esto era real y él realmente me quería y por fin había terminado el dolor de las últimas seis semanas. Para bien.

“De nada, linda”. Sonrió alegremente y mi corazón se derrite cuando él me llamaba linda.

Él se estaba acercando a mí, sus deliciosos labios estaban peligrosamente cerca de los mios y casi no podía respirar. Aquí es donde me despierto por la alarma de mi reloj y me doy cuenta de que me quedé dormida y estoy tarde para ir a la escuela….

Pero no estaba soñando.

Sus labios presionaron los míos e hice un pequeño chillido de entusiasmo mientras mis manos sujetaban la parte posterior de su cabello, no dejándolo escapar de mi. Lo deseaba tanto, no era deseo, era necesidad. Lo necesitaba. Bebí ávidamente de él, besándolo tan ferozmente como él a mí, sintiendo pequeñas chispas de electricidad que parecían correr por mi cuerpo cada vez que él se acercaba a mí. Me acerque más a él, aplastando mi pecho contra el suyo mientras lo besaba apasionadamente, demostrándole todo lo que sentía por él.

Muy pronto él se retiró. Luché para recuperar el aliento, pero necesitaba más. Le puse mala cara para dejarle saber que yo no había terminado. Él sonrió, mordiéndome los labios rápidamente antes de acomodarse en el asiento y encender el auto.

Suspiré alegremente y me senté nuevamente en mi asiento, tratando de calmar mi cuerpo antes de que literalmente estallara en llamas,no deseaba arruinarle sus asientos de piel. Me coloque el cinturón de seguridad mientras él salía de mi casa.

“Y que deseas hacer? Si quieres ir a cenar o algo debemos salir un poco de la ciudad para que nadie nos vea”, sugirió él, con el ceño fruncido.

Me encogí de hombros, me tenía sin cuidado lo que hiciéramos, siempre que pudiera estar unas horas con él. Felizmente palearía estiércol siempre y cuando lo estuviera haciendo con él.

“Lo que quieras” susurré, deslizando mis dedos sobre la superficie encerada de uno de los tulipanes, maravillándome de su belleza. Pedro, confiado, en comprarme mis flores favoritas.

“Bueno, necesitamos hablar, entonces que piensas si vamos a mi apartamento y pedimos comida para llevar?”.

Oh sí, yo quiero ir a su apartamento! Me encanta su apartamento, y sobre todo, una visita a su cuarto haría mi noche también.

“Comida China?”. Sugerí, tratando de que mis pensamientos indecentes no se dejaran ver en mi rostro.

“Suena bien”.

Él sujetó mi mano mientras conducía a su apartamento y no pude evitar mirarlo de vez en cuando. Él era tan guapo que hacía que mi corazón latiera más rápido. Mi cuerpo estuvo nervioso todo el viaje en el auto, mis manos sudaban, y mi estomago revoloteaba de entusiasmo.

Sujete firme su mano, por miedo a dejarlo ir si cambiaba de opinión o algo y después de todo no quisiera estar conmigo. Eso me destrozaría. Fue duro cuando rompimos la última vez.

Sonreí y reí calladamente para mi mientras pensaba sobre él diciéndome que me amaba; saliendo de su boca las palabras más bellas que había oído.

“Que?” él preguntó, mirándome por el rabillo del ojo mientras se estacionaba en uno de los lugares para su apartamento.

Me encogí de hombros.

“Solo pensaba”.

Él sonrió y besó mi mano antes de soltarla y salir del auto y dirigirse hacia mi lado. Salí antes de que él abriera la puerta por mí, conociendo que no le gustaba; él le gustaba comportarse como un caballero y hacer esos pequeños detalles como abrir las puertas cuando estábamos saliendo.

Él suspiró y me miró intencionalmente mientras me ponía su brazo alrededor de mi cintura, tirando hacia él.

“Nuevamente debemos tener la conversación de cómo dejaras comportarme como un verdadero novio?” susurró, inclinándose y poniendo un suave beso en mi frente.

Mi corazón se detuvo y luego aceleró cuando él mencionó la palabra novio y yo no pude evitar el pequeño chillido que salió de mi boca mientras agarraba su camisa y tiraba de él para acercarlo lo más posible.

“Es eso lo que tú eres?” bromee.

Él sonrió.

“A menos que  prefieras que me comporte como tu maestro” indicó, encogiéndose de hombros, dando un paso hacia atrás, entrecerrando los ojos hacia mí en tono de broma.

“Usted piensa que me puede enseñar algunas cosas en su apartamento?” coqueteé, mordiéndome mi labio y tratando de verme sexy pero mi sonrojo probablemente arruinó la situación.

“Claro, ¿trajo su libro?” él contestó, sonriendo pero pareciendo estar un poco incomodo al mismo tiempo.

“Maldición, se me olvidó traerlo. Al parecer tendrá que ser una clase práctica” ronroneé sugestivamente, viéndole tragar; con sus ojos más amplios que antes, estrelló sus labios contra los míos, terminando mis patéticos intentos de seducción.

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Capitulo 33..! espero que les guste!
Gracias por leer! ♥


sábado, 19 de octubre de 2013

Capitulo 32


A regañadientes arrastré mis ojos fuera de él y los dirigí hacia mi grupo de amigos. Luché con fuerza para mantener la sonrisa feliz fuera de mi rostro, pero probablemente no realice buen trabajo en ello. Tengo la sensación que estaría sonriendo en mis sueños esta noche. Pasé mi lengua sobre mis todavía labios sensibles, saboreándolo sobre mi piel. Mi estomago revoloteaba, y volví mis ojos hacia él. Él estaba recargado contra un árbol observando a los estudiantes allí reunidos

“Aquí esta, la mujer desaparecida!” bromeó Nico cuando me levanté para ir hacia ellos.

Me reí y negué con mi cabeza.

“Yo no desaparecí; tú te fuiste y me dejaste!” reprendiéndole en broma, golpeando su brazo.

Él puso sus ojos en blanco.

“No lo hice. Yo corrí hacia los árboles esperando que tu me siguieras, pero tu simplemente te agachaste, lo que era francamente estúpido. Luego te vi caminando hacia la dirección equivocada buscándome, pero para ese entonces había otras personas alrededor por lo que no podía gritarte o hacer cualquier cosa. Asumí que estabas atrapada y fuera, solo tienes una vida para vivir”, él explicaba, riéndose de evidente falta de habilidades en Paintball .

Sus ojos volvieron hacia la parte superior de mi brazo. “Y yo estaba en lo correcto por mirar allí, tú estabas fuera. Dónde estabas? Amy y Ryan, estaban fuera también e indicaron que no regresaste.”

Oh no, Y que puedo decir a esto? Me encogí de hombros.

“¿Me perdí?” Sugerí esperando que aceptara eso. Lo hizo.

Sus ojos vagaban por mi cuerpo cubierto de pintura, obviamente verificando el daño. Él se echó a reír cuando me dio la vuelta para verificar mi parte posterior.

“Te dispararon en el trasero otra vez? Esto es muy gracioso. Solo tú, Paula, solo tú!’’ él bromeaba.

Me reí y lo empuje hacia atrás, haciendo un mohín. “Obviamente no ‘solo yo’ porque Amy y Ryan también estaban fuera!”

Miré hacia Amy, ella tenía su mano sobre el brazo de Ryan, con una risita sobre algo que él había dicho, mirándolo a través de sus pestañas. Estaba tan orgullosa de él, que podría reventar; ella siempre había estado loca por él. Personalmente no puedo ver la atracción que él mantiene. Él es guapo, pero no es realmente mi tipo. Él es un deportista completo, con hombros anchos y grandes, y un cuello musculoso y grueso. Nada como el tonificado, no sobre el tope, físico de Pedro.

Tan pronto pensé en Pedro, mis ojos se movieron hacia su dirección. Srta. Teller estaba parada cerca de él, con una sonrisa seductora en su rostro mientras tiraba un mechón de su cabello rubio natural por debajo de la cinta del cabello, sacudiéndolo como una de esas diosas de la televisión. Oh Dios mío, como puede él estar interesado en mi mientras ella está haciendo eso frente a él? No tengo, para nada, la oportunidad de competir con esa mujer. Si yo fuera un chico, estaría babeándome por ella también.

Miré hacia otro lado mientras comenzaba a sentirme un poco celosa. Que haré si él me engaña? Él nunca ha tenido una novia antes; conocerá él lo que significa ser fiel? ¿Se aburrirá de mi en pocas semanas e irá detrás de otra persona que merezca su atención? Espera, espera ¿estoy analizando todo otra vez, como lo hice anteriormente?

Mire hacia Pedro otra vez al momento exacto que él miró hacia mí. Le sonreí y devuelta recibí una sonrisa rompe corazones antes de mirar nuevamente a la Srta. Teller. Suspiré y decidí que debía estar tranquila. Necesitaba dejar de pensar a cerca de situaciones difíciles porque la mayor parte del tiempo estaría llegando a conclusiones enteramente incorrectas a cerca de él.

Apenas podía esperar a esta noche. Solo para estar cerca de él otra vez, hablar con él y solo envolver mis brazos alrededor de él por un momento, sería como el cielo en la tierra. Y su cuerpo….ahora que estaba pensando en él, no puedo evitar querer su cuerpo, conociendo como de caliente e increíble fue hacer el amor con él. Me estremezco de deseo, y siento algo que aprieta mi brazo.

“Paula?”

Miré hacia arriba rápidamente, moviendo mi cabeza para limpiar mis pensamientos. Nico estaba chasqueando sus dedos frente a mi rostro, obviamente tratando de tener mi atención.

Oh no, estaba soñando despierta?

“Disculpa, que?” Sonreí disculpándome, haciéndolo reír y puso sus ojos en blanco. Ryan estaba alejándose, lanzando una última sonrisa en la dirección de Amy, lo que la hizo sonreír y morderse su labio antes de saltar a mi lado y tomarme el brazo, hundiendo sus dedos en mi piel mientras me miraba con sus ojos muy abiertos.

“El me invitó a salir! Oh chica, él realmente me invitó a salir!” ella susurró emocionada, casi sacudiéndome de lo emocionada que estaba.

Reí y la abracé.

“Estoy tan orgullosa de ti! No puedo creer que hayas podido  hablar finalmente con él” la felicité, sonriendo alegremente.

Parece que hoy ha sido un gran día para nuestras vidas amorosas. Suspiré alegremente y miré furtivamente a Pedro; él estaba hablando con el Sr. Young y luego se recostó relajado contra la puerta del primer entrenador.

“Lo sé! Gracias al Señor por el Paintball” ella dijo con un suspiro soñador.

Nunca pensé que podría estar de acuerdo, pero en silencio también di gracias al señor por el Paintball ya que por este era uno de los mejores días que he tenido en mucho tiempo.

“Bueno a donde irán ustedes? Que te dijo? Dame todos los detalles”, le indiqué, uniendo mi brazo con el suyo y arrastrándola hacia el Sr. Young para que pudiéramos verificar al unirnos al autobús y yo pudiese chusmear con ella sobre Ryan. Estaba muriendo por decirle a ella sobre Pedro, pero realmente necesito hablar primero con él para estar segura si está de acuerdo con que le diga a ella. Lo último que deseo hacer es perturbarle o arruinar algo cuando hemos vuelto a estar juntos.

Amy dio un suspiro soñador y comenzó a decirme todo acerca de cómo ella había hecho los arreglos con Nico para que fuera la pareja de Ryan en el juego. Nos unimos a la línea para subir al autobús, y me perdí en su historia sobre el tiempo que estuvieron juntos. Escuché con los ojos bien abiertos y una enorme sonrisa mientras ella hablaba muy entusiasmada sobre todas las cosas que tienen en común. Como coquetearon, y como ella no hizo nada para quedar como una tonta frente a él. Seguí en fila hasta que estaba en la puerta, lista para subir a bordo.

Cuando levante mi pie para subir, un brazo se cruzo a través de la puerta bloqueando mi entrada. Levante la mirada y me sorprendí al ver a Pedro recostado de forma casual, con sus brazos estirados para que yo no pudiera entrar al autobús. Una sexy sonrisa estaba en sus labios, que provocaba pasar mi lengua sobre ellos. Amy estaba envuelta en su historia porque chocó con mi espalda desconociendo que yo me había detenido. Me ruboricé como loca, y la sonrisa de Pedro se hizo más pronunciada.

“Pienso que voy a tener un moretón en mi hombro donde usted me disparó, Srta. Chaves. Creo que tendré que darle detención por ello.” bromeó el, riendo en voz baja.

Reí tímidamente.

“Usted no puede darme detención, Sr. Alfonso; no estamos en los pasillos de la escuela. Además, fue un accidente y ya me he excusado.” dije, bromeando con el asunto de ser maestros.

Él miró hacia mí de manera pensativa.

“Hmm, supongo que está en lo correcto. Pero un paso fuera de los pasillos de la escuela y su trasero está en detención.”

Puse mis ojos en blanco hacia él; obviamente le gusta tener este poder sobre mi.

“Lo tendré en cuenta.”

Él sonrió y movió su brazo de la puerta, asintiendo con la cabeza para que pudiera subir. Sentí estremecer mis entrañas por la forma  en que él me miraba, jugando y bromeando. Mi Pedro estaba de vuelta con la fuerza completa. Me encanta, lo amo.

Mordí mi labio para no decir nada inapropiado y subí al autobús con Amy detrás de mí. Ella se desplomó en el asiento junto al mío, pero era obvio que ella todavía estaba en la tierra La de Ryan porque ella se perdió totalmente el incidente de la puerta con Pedro, y continúo con su historia, donde la había dejado. Unos minutos después vi como Pedro caminaba y tomaba asiento en el frente del autobús.

Después de media hora de chismorreo sobre Ryan y la planificación de su cita mañana en la noche, finalmente estábamos cerca de la escuela. Mi teléfono celular sonó en mi bolsillo por lo que extraje el mismo preguntándome de quien sería el mensaje; cuando leí el nombre, inmediatamente sentí mi rostro caliente. Era de Pedro.

“Tengo que llevar a Carolina a su casa. Te buscó en tu casa a las 4?”

Mi corazón brincó con la idea de verlo. Estaba tan emocionada que casi no podía estar en mi asiento. Espera, a las 4? Él había dicho que deseaba hacer algo esta noche, yo esperaba tener tiempo para una ducha y arreglarme el cabello, hacerme ver más digna de su atención. Pero no podía decirle no, si me buscaba a las 4, entonces tendría tiempo adicional con él algo de lo cual ciertamente no me quejaría.

“Estás ansioso, pensé que nos reuniríamos esta noche” le envíe mensaje de vuelta.

Amy me miraba curiosa. No sabía que decir. Deseo decirle. Sé que ella estaría loca de contenta por mí. , pero necesitaba verificar con Pedro si él estaba de acuerdo. Él diría que debe pretender que nada ha pasado y que esta conversación no podría tenerla con ella con todos los demás estudiantes alrededor.

“Es mi mamá”, mentí, encogiéndome de hombros y deseando que mi rostro ruborizado no me delatara.

Mi celular sonó con su respuesta por lo que abrí con entusiasmo.

“Definitivamente ansioso! Esta bien a las 4?”

Suspiré de manera soñadora y miré la hora en mi teléfono; era justo después de las 3, por lo menos tenía un poco de tiempo para cambiarme en algo bonito que no fueran unos vaqueros holgados y una camiseta, que fue lo que vestí para Paintball.

“Claro, te veo luego” le envíe de vuelta, apenas podía escribir con mis temblorosas manos ya que estaba muy entusiasmada.

Llegamos a la escuela y Pedro bajó primero, de pie al lado del autobús verificando que todos salieran. Nico estaba esperando por nosotras justo fuera de la puerta con una eufórica sonrisa en su rostro de Yo-pude-dispararle-a-ustedes-con-pintura, como el resto de los chicos que fueron.

Salí con ellos entusiasmada hacia el auto de Amy; estaba literalmente haciendo cuenta regresiva hasta las 4:00pm cuando volvería a ver nuevamente a Pedro. Sentía como si estuviese en una especie de sueño donde no tenía control de mi misma o mis acciones, estaba moviéndome como si estuviese en una especie de trance, dichosamente feliz.

Amy se detuvo fuera de mi casa y me miró suplicante.

“¿Vas a venir mañana a ayudarme a escoger el vestuario?” preguntó ella, mordiéndose el labio por los nervios o entusiasmo, probablemente una mezcla de los dos.

Asentí.

“Definitivamente, no me perdería la oportunidad de ponerte deslumbrante para Ryan, por nada en el mundo!” Bromee, abrazándola para salir del auto, diciéndole adiós mientras ella conducía por la carretera.

Giré y prácticamente corrí hacia mi casa. Mis padres me miraron de forma extraña mientras pasaba por su lado a máxima velocidad, dirigiéndome a mi cuarto.

“Hola mamá, Hola papá!” salude mientras pasaba como un celaje cerca de ellos.

“Eh, cielo. Te divertiste?” dijo mi padre a mis espaldas mientras subía las escaleras.

“Mucho!” grité desde la parte superior de las escaleras, quitándome la ropa mientras podría tener unos preciados segundos adicionales en la ducha.

Me duché tan rápido como era posible, siendo cuidadosa de no mojar mi cabello, luego me dirigí a mi cuarto, escogiendo unos vaqueros ajustados que sabía que le gustarían a Pedro ya que la última ocasión que los utilice, apenas pudo mantener sus manos fuera de mi trasero. Escogí una camiseta negra y un jersey gris para colocarme sobre la camiseta. Me cepille mi cabello y me maquille pero para ser honesta no necesitaba mucho. Mi rostro ya estaba iluminado por el entusiasmo, mis ojos brillaban. Suspiré contenta y bajé las escaleras para notificarles a mis padres que iba a salir fuera.

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Aquí el capitulo 32!!
Espero que les guste!!
Gracias por leer y comentar!! ♥

viernes, 18 de octubre de 2013

Capitulo 31




¿El me ama?¿De verdad me ama?

No sabía que decir. Apenas podía respirar. ¿ De verdad acababa de decirme que estaba enamorado de mi? La esperanza y la felicidad estaban tratando de arrollarme pero no las dejé. Antes me había hecho ilusiones alguna vez... pero ¿y si, ésta era sólo otra de aquellas veces? qué pasaba si, de repente, el cambiaba de idea y retiraba lo dicho?

Yo no era bastante buena para él, el era increíble y tan especial que el merecía algo mucho mejor que yo, lo merecía todo. El merecía alguien como la Señorita Teller que era perfecta, y elegante, y no era una tonta colegiala que apenas podía mirarlo sin sonrojarse.

Me miraba con curiosidad. En realidad parecía un poco asustado y yo quería tranquilizarlo. Yo quería gritar que lo amaba también y que lo quería tanto, pero nada salía de mi boca.

Su cara bajó más aún con mi silencio.

“Lo siento, no debería haberlo dicho. Lo siento tanto.” dijo mirándome dolido y triste. “ No debería haberte dicho eso, soy tu profesor, debería ser responsable y esforzarme más. Dejaré mi trabajo o algo así para poder mantenerme lejos de ti.” dijo, atrancándose con sus palabras porque habló tan rápido.

¿Está pensando en dejar su trabajo? Agarré el lateral de su mono cuando fue a apartarse de mi.

“¿De verdad me amas?” susurré, no confiando en mi voz para hablar adecuadamente.

Tragó saliva y asintió con la cabeza. “Sí, pero no debería habértelo dicho, tengo que guardármelo y ocuparme de ello como he estado haciendo las últimas semanas.”

Sonreí. No podía luchar más contra el sentimiento, todo mi cuerpo en carne de gallina. Sentí mis ojos llenándose de lágrimas de felicidad otra vez cuando me di cuenta de que no podría no intentar estar con él si el me quería. Probablemente me arrancaría otra vez el corazón cuando él cambiase de opinión, pero no ayudaría sino a avivar mis esperanzas.

“Yo también te amo, pedro,” repliqué sinceramente.

Todo su cuerpo pareció tensarse. Sus ojos se ensancharon de golpe antes de que una desgarradora sonrisa se extendiese por su cara.

“¿De verdad?” susurró, apretándome contra la dura roca.

Mordí mi labio y asentí. Pero es obvio que estoy perdidamente enamorada de él; tenía que saberlo antes de que yo se lo dijese. ¿Cómo demonios podía él no haberlo entendido? Seguramente no podría haber sido aún más obvio si hubiese escrito ‘Amo a Pedro Alfonso’ en mi frente.

El suspiró, para después agarrar mi cintura.

“Pensaba que había echado a perder mi oportunidad, sinceramente pensé que te había perdido, paula. Me asustaba a muerte. Había estado tan triste sin ti las últimas semanas.”

No podía hablarle más; necesitaba sus labios contra los míos. Mi cuerpo estaba casi desesperado por él.

“Shh, es hora de dejar de hablar.” susurré, repitiendo las palabras que le había dicho una vez antes.

Subí mis manos por su pecho, rodeando su cuello, enredando una mano en el pelo de su nuca. El gimió en el fondo de su garganta, y mi cuerpo pareció incendiarse.

Su boca avanzaba hacía la mía tan lentamente que parecía que la expectación me mataría, pero el momento era tan perfecto, privado y romántico que quería que durara para siempre. Finalmente su boca tomó la mía, sus labios presionando contra los míos suavemente y me pareció que no podría volver a respirar.

¡Oh Dios, lo estoy besando otra vez! Había olvidado qué se sentía cuando me besaba, lo increíble que era. Todo mi cuerpo ardía de pasión, y no podía acercarme lo suficiente a él, el parecía sentirlo también mientras me apretaba contra la roca, sus manos bajando por mi espalda haciendo cosquillear el pelo de mi nuca.

Su lengua se deslizaba sobre mi labio.. así que deseosa de más, abrí mi boca. Su lengua entró en mi boca, masajeando la mía suavemente. Gemí en su boca cuando su increíble sabor estalló en mis papilas gustativas. Me besó profundamente mientras yo ceñía fuertemente su cuello con mis brazos no dejándolo alejarse, no es que él lo intentase, pero yo necesitaba asegurarme.

Interrumpió el beso justo cuando me estaba mareando ligeramente. Pensé que se estaba apartando, pero no lo hizo, en cambio besó mi cuello, mordisqueando la piel suavemente, haciéndome flaquear las rodillas. Gemí ahogadamente cuando besó desde mi cuello hasta mi oreja.

“ Te amo, linda” susurró.

Sonreí feliz y enredé mi mano en su pelo. “ Yo también te amo.” balbuceé, apenas capaz de hablar a través del torrente de sentimientos y sensaciones que pulsaban en mi cuerpo.
Se apartó, sonriendo de oreja a oreja mientras retiraba el pelo de mi cara suavemente.

“Siento tanto haberte herido, pero prometo que estaba tratando de hacer lo que era mejor para ambos. Casi me mató decir que no podíamos estar juntos. La mirada de dolor que había en tu cara, juro que ha estado persiguiéndome. Lo siento tanto, linda, ¿puedes perdonarme y darme otra oportunidad? Nunca volveré a hacerte daño, lo juro. ¿Por favor?” suplicó, apoyando su frente en la mía. Sus ojos clavados en los míos mostrando su pena y su arrepentimiento.

Sonreí y apreté mis labios contra los suyos otra vez por un par de segundos.

“Sin duda” confirmé, riendo tontamente y enrojeciendo. Era tan feliz que hasta me sentía un poco mareada.

Sonrió e hizo que sonase como un gruñido de victoria, mientras envolvía sus brazos ciñendo mi cintura y me levantaba limpiamente del suelo, girando en círculo haciéndome reír como loca. Rió y me dejó bajar lentamente rozando su cuerpo hasta que mis pies volvieron a tocar el suelo. El reía como loco chocando sus labios con los míos otra vez; besándome tan apasionadamente que era casi demasiado dulce de aguantar. Cuando se apartó, no pude quitar la sonrisa feliz de mi cara. Este increíble chico me quería; me amaba y quería estar conmigo.

“Pedro, por favor no me vuelvas a hacer daño” supliqué contra sus labios.

El jadeó y negó con la cabeza fieramente. “No lo haré, lo prometo. Sinceramente pensé que tu me olvidarías. No pensé que hubiese forma de que tu pudieras sentir por mi lo que yo siento por ti. Pensaba que tu serías capaz de seguir adelante y ser feliz. Lo esperaba porque tu mereces ser feliz. Pero cuando intentaste seguir adelante, no pude parar los celos que sentía y te trataba fatal por ello. Lo siento tanto, linda. Debería ser capaz de apagar este sentimiento e ignorarlo, alejarme de ti, pero no puedo. Ni siquiera me está permitido hablarte así, pero sin embargo me parece imposible mantenerme lejos de ti. Simplemente mereces a alguien mejor que yo.”

Fruncí el ceño. “Para mi no hay nadie mejor que tu.”

Me sonrió con gratitud antes de presionar otra vez sus labios contra los míos, terminando la conversación. Yo estaba enganchada con el beso, todo mi cuerpo vibraba por la necesidad de más, pero él no hizo ningún otro movimiento para tocarme más que masajear suavemente mi espalda arriba y abajo con su mano. Un fuerte, sonido agudo atravesó el aire, haciéndome chillar del susto. Pedro se alejó de mi de un salto como si hubiese estallado una bomba.

Miré entorno asustada, y el empezó a reír.

“Juego terminado.” explicó, moviendo la cabeza todavía divertido.

Oh, ¿ese era el final del juego de Paintball? Había olvidado que eso era para lo que estábamos aquí. Estaba tan enganchada con ese beso que podría haber habido un terremoto, y no me habría dado cuenta hasta que los suaves labios de Pedro no hubiesen dejado los míos.

Lo miré frustrada, aún no quería marchar, todavía teníamos mucho de que hablar. Me tendió una mano, sonriendo feliz. Hice una mueca y deslicé mi mano en la suya, suspirando con satisfacción por lo bien que se sentía. De alguna manera se sentía como en casa. El agarró ambas armas y ambos cascos con su otra mano y me dio un pequeño tirón hacia la entrada del peñasco. Me apreté contra su costado mientras caminábamos y no podía quitar la feliz sonrisa de mi cara. Soltó mi mano, pasando su brazo por mi cintura, acercándome más a él mientras me besaba tiernamente en la cabeza.

“¿Quieres hacer algo conmigo esta noche?” preguntó.

Sonreí y asentí. “Claro. ¿Qué tienes pensado?” Pregunté, luchando contra el impulso de saltar junto a él.

Se encogió de hombros. “Lo que quieras, pero creo que deberíamos hablar más. Hay muchas cosas que necesitamos tratar.” Frunció el ceño pensativamente.

Asentí lentamente. “Sí, supongo.”

Me hizo parar. No había nadie alrededor, pero teníamos que estar cerca , porque los árboles se veían un poco dispersos.

“Necesitamos actuar normal hoy, linda. Hablaremos algo más tarde y resolveremos que vamos a hacer, pero por ahora fingimos que nada sucedió allí atrás, ¿de acuerdo?” ordenó, mirándome esperanzado.

Asentí de acuerdo. Ese modo de decir sin decir. El sonrió feliz y señaló el sendero con la cabeza. Sonreí de oreja a oreja y me alejé; cuando me volvía algo golpeó mi culo haciéndome chillar de dolor. pedro se reía malvadamente. Me giré para ver que él todavía me estaba apuntando con su arma.

Lo miré con incredulidad. Me había disparado en el trasero por segunda vez en el día.

“¿Qué demonios?” Grité, haciendo que él se riera más fuerte.

Dio un paso hacia mi y me agarro del brazo. Sus ojos estaban fijos en los míos cuando quitó mi último brazalete de mi brazo, metiéndolo en su bolsillo.

“Te dije que tomaría tu última vida,” susurró eróticamente.


Presionó sus labios contra los míos otra vez, haciéndome olvidar el pequeño escozor donde me había disparado a corto alcance. Con discreción froté mi dedo en la pintura fresca, cogiendo una gota la yema de mi dedo.

Cuando el se retiró, rápidamente lo limpié en su mejilla, riendo.

“Ahora, eso es sexy.” musité, riendo por su estupefacta expresión.

Rió y me rodeó fuertemente con sus brazos. “Tu eres sexy” contestó, picoteándome en los labios otra vez suavemente. Me sonrojé como loca, y su sonrisa se amplió mientras movía sus dedos en mi mejilla ardiente.

“Me encanta cuando te sonrojas por mi, es precioso.”

Puse los ojos en blanco y lo empujé. Necesitábamos ir y reunirnos con todos los demás antes de que empezasen a preguntarse donde estábamos.

“Venga.. vamos. Puedes hacerme sonrojar más tarde” sugerí, agarrando mi arma y mi casco de su mano e indicando hacia el sendero. No confiaba en que él no me disparase otra vez si caminaba delante suyo.

“Oh, sin duda te haré sonrojar más tarde.” Me gritó arrogantemente haciendo que mis mejillas ardieran otra vez aunque intentaba que no lo hicieran. Sólo él tenía ese efecto sobre mí así que yo no podía evitarlo mientras él estaba cerca, y él lo sabía malditamente bien.

Me guiñó el ojo y se dirigió al sendero. Igualé mi paso al suyo y podía no ayudar pero le eché pequeñas miradas de reojo mientras caminábamos. El mantenía rozando el dorso de su mano contra la mía a propósito, mientras íbamos hacia el claro, su dedo pulgar rodeando el mío ligeramente haciendo ir a toda prisa a mi corazón.

Llegamos al claro y noté a Amy y Nico allí de pies con Ryan, charlando alegremente. Sonreí por lo feliz que parecía Amy; yo estaba inmensamente feliz por ella porque por fin había hablado con Ryan.

“ Hablaré contigo más tarde, encanto” susurró Pedro cuando él caminó en dirección contraria a la mía.

Le miré alejarse mientras luchaba con mi deseo de ponerme a bailar. El me amaba, realmente me amaba. Nada importaba más que esas tres palabras. La cuestión de la estudiante y el profesor, la cuestión de la menor, ya nada de eso importaba, yo sabía que tendríamos que tratar sobre ello. Sería duro, pero lo superaríamos juntos.


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Bueno.. espero que les haya gustado el capitulo.. se confesaron su amor.. están juntos y contentos.. algo más?? ahora falta que hablen...
 mañana el capitulo 32..!
gracias por leer y comentar!! ♥♥



jueves, 17 de octubre de 2013

Capitulo 30




Pegué un grito, pero una mano me tapó la boca.

"Shh, monada" Pedro siseo en mi oído.

Mi corazón empezó a latir desbocadamente mientras sentía como mi espalda se apretaba contra el duro tórax de Pedro, un tórax que mis manos y boca habían recorrido incontables veces. Escuché un par de voces dirigirse hacía otra dirección. Después de un minuto de silencio, él me soltó, y noté como un sonrojo me cubría la cara.

Me dí la vuelta para mirarlo. Él también se había quitado el casco, y lo llevaba despreocupadamente colgando del brazo. Su pelo estaba en desorden, aplastado y sudoroso por llevar el casco protector. Desde luego, como siempre, se lo veía guapo. Inmediatamente me preguntaba como estaría mi pelo al estar llevando el mío. Ladeé mi cabeza, confundida al comprobar que no tenía intención de dispararme, siendo obvio que me capturó.

"¿Que estás haciendo?. ¿Has olvidado que estamos en diferentes equipos? " pregunté, mirándole como si se hubiese vuelto loco.

Él sonrió, y movió la cabeza. "No, no se me ha olvidado, pero vi que te quedaba tu última vida. Pensé que todavía no querrías estar fuera. " Encogiéndose de hombros.

Miré a ver si sólo tenía una banda amarilla en mi brazo, indicando que me quedaba una vida.

"Oh, bien.... gracias." Sonreí agradecida.

"De nada. ¿Dónde está tu pareja? Tu equipo nos enfrenta en pares" inquirió él, escaneando con cautela los árboles.

"Ni idea" admiti. "Nico se fue corriendo hace unos diez minutos y no soy capaz de encontrarlo. " Me senté sobre un árbol caído, soltando el casco y la pistola en el suelo junto a mis pies. "¿Bueno y cuales son los planes de tu equipo? Atraer a tus oponentes a una falsa sensación de seguridad, para luego dispararlos cuando menos se lo esperen? " pregunté riendo.

El sonrió avergonzado. "No, nosotros también estábamos emparejados pero le di esquinazo a Carolina. "

¿Quién es Carolina?

"¿Quién es? " pregunté, frunciendo el ceño.

"Carolina... Miss Teller para ti " aclaró él, poniendo los ojos en blanco.

Noté la línea de frunce en mi frente. ¿Además fue emparejado con ella? Apuesto que él lo solicitó para poder protegerla y evitar que le salpicase pintura en su perfecto pelo. Estúpida, caprichosa mujer.

"¿Que pasa con esa cara? " pregunto él, mirándome con curiosidad.

Oh mierda! "¿Qué cara? " pregunté, fingiendo no saber de lo que estaba hablando, aunque era obvio que estaba enviando pensamientos de odio a la profesora de teatro.

"Esa cara" moviendo la mano delante de mi cara "La enfadada".

Me encogí de hombros sin comprometerme.

"¿Por qué la dejas sola? ¿No deberían los dos trabajar juntos? " pregunté, intentando distraer su atención sobre mis celos.

"Me vuelve loco, coqueteando conmigo todo el tiempo. " Pedro se encogió de hombros.

Yo me reí y sacudí la cabeza. Él si que es raro.

"Pensé que su objetivo era el de flirtear contigo todo el tiempo, cuando salíamos juntos nunca te importo coquetear. "

Me sonrió con satisfacción, sus preciosos ojos mieles perforando los míos.

"Lo nuestro fue algo distinto, en primer lugar estábamos saliendo, por lo tanto quería que coquetearas conmigo" respondió él.

La forma en que me miraba hizo que mi cuerpo se estremeciese. La mirada era dulce e intima, muy parecida a la de antes

"¿Bien, y por que es diferente con ella? No desearías que ella también flirtease contigo? " pregunté, intentando sin éxito apartar mi mirada de su cara.

Él sacudió la cabeza. "No me gusta por que no estoy interesado en ella." Su cara reflejaba aflicción; sus ojos un poco herméticos.

¿No estaba interesado en ella? ¡Vaya! La usaba para el sexo, que bonito. Así que estaba de vuelta a sus juegos, utilizando a la guapa rubia profesora. ¡Estoy segura que utilizar y tener citas con una compañera no le explotaría en la cara!

"¿Si no estas interesada en ella porque estas saliendo con ella? " pregunté.

Una parte de mi estaba furiosa que se estuviese aprovechando de alguien, pero otra parte de mi se sentía aliviada que no quisiera nada con ella. Sabía que con el tiempo sentaría cabeza con alguien, pero deseaba fervientemente que pasara cuando estuviese en la universidad y no refregándome-lo en la cara.

"¿Saliendo con ella? Yo no estoy saliendo con ella" indicó él, mirándome como si fuese estúpida.

¿No estaba saliendo con ella? ¿Qué narices?
"¿En serio? Todo el colegio lo sabe. ustedes dos son la nueva pareja de moda y en este momento, el objeto del mayor cotilleo. " Le observé mientras que su cara se transformaba de la confusión a la conmoción.

"No estoy saliendo con Carolina, no estoy saliendo con nadie" insistió frunciendo el ceño. "No estoy interesado en nadie más" añadió, mirándome intensamente, como si quisiera decirme algo.

"¿Entonces, sólo te acuestas con ella? " le pregunté.

Cada palabra me quemaba la garganta mientras las pronunciaba. En realidad no quería que me respondiera a la pregunta, pero por alguna razón, necesitaba que lo hiciera.

Frunció el entrecejo y me miró como si le hubiese sugerido batear focas o algo así.

"¿En serio?. Maldita sea de donde sale esto? Tampoco me estoy acostando con ella. "

"van juntos a casa y vuelven juntos por la mañana" murmuré, un poco confusa sobre lo que estaba pasando.

Durante el último mes había visto y oído sobre su pequeño romance, y ahora lo negaba... Estaría Amy en lo cierto, y todo el mundo interpretaba algo que era algo inocente? No quería acunar esperanzas, pero a pesar de mi sano juicio, podía sentir que ya estaba sucediendo.

"Paula, Carolina vive calle abajo de mi casa. La llevo en mi coche al colegio y de vuelta porque ella no tiene coche. ¡No estoy interesado en ella! " Movió su cabeza , dando la impresión de estar enfadado.

Yo sonreí. Tenía razón Amy. Sentía celos y quise ver algo que no existía; después de todo no se estaba acostando con la caliente profesora de teatro. Sentí que me relajaba. Sólo me quedaban otros nueve meses y terminaría el año escolar. Me iría a la Universidad y lo dejaría atrás en la escuela. Con un poco de suerte permanecería ‘no estoy interesado en nadie’ hasta entonces, y para nada lo tendré que ver.

Su enfadada expresión se esfumó y el también sonrió. Su mano se extendió hacía mi cara. Mi aliento se quedó atrapado en mi garganta al pensar que me iba a tocar; sin embargo me quito una hoja de mi pelo, tirándola al suelo.

De pronto, a nuestra izquierda, algo grujió entre los árboles. Pedro se levantó de un salto, me agarró y me giró, un brazo envolviéndome mientras que me apretaba contra su cuerpo.

"Ay, mierda" siseó, mientras escuchaba a alguien reírse.

"¿Sr. Alfonso, por que la ha movido? ¡Tenía un tiro perfecto! " alguien gimió. Pedro me soltó y yo me aparté de su duro cuerpo, mirando confusa a todos los lados. Ahí parado estaba Jimmy un poco desilusionado.

"Ya esta fuera, no tiene sentido dejarse tirotear. Le acabo de arrebatar su última vida" respondió Pedro, encogiéndose de hombros.

"Ah, vale, bueno nos vamos a llevar a cabo nuestro golpe. ¿Vienes? " pregunto Jimmy , empezando a correr a través del bosque sin esperar respuesta.

Confusa lo miré a Pedro. "¿Qué ha pasado? "

Pedro se dio la vuelta, dándome la espalda, que estaba cubierta de pintura azul.

"Me lleve uno por ti. Me lo debes, monada. " Me sonrió satisfecho.

¿Se dejó disparar por mi? Santo Díos, que dulce!

"¿Por qué hiciste eso? " pregunté, conmovida.

Se encogió de hombros. "Quería tomar tu última vida, ese culo se ve demasiado limpio" respondió él, levantando una ceja.

"¿Me esta mirando el culo, Sr. Alfonso? " bromeé, obligándome a no sonrojarme mientras lo decía.

"Sabes que debo de decir que no a esa pregunta, Srita Chaves. " dijo suspirando.
"De todas formas te doy un minuto de ventaja, así que empieza a correr. " El agitó las cejas, inclinando la cabeza hacia un lado.

"¿En serio?. No es posible que quieras perseguirme a través del bosque para poderme disparar, o si? "

"Cincuenta y cuatro segundos. "

"¿Me estas tomando el pelo? Se supone que tenemos que recoger la bandera" dije nerviosa.

"Cuarenta y seis segundos. "

¡Díos bendito, lo dice en serio! Agarré mi pistola y el casco, me di la vuelta y salí corriendo a través del bosque, riendo como una loca.

"¡Se acabó el tiempo! " le oí gritar.

Reí tontamente y seguí corriendo. Más adelante vi una enorme roca y corrí hasta esconderme detrás de ella. Miré nerviosamente a todos los lados pero no le veía por ninguna parte. Me di cuenta que al lado de la roca donde estaba situada había otro anexada a ella haciendo la forma de una V. Me deslicé entremedio de las dos rocas, adentrándome de tal forma que me cubría por todos los lados excepto de frente. Lo podía oír correr así como el grujido de las hojas secas. Con cautela baje mi pistola y me tapé la boca para no reírme.

"Sal, sal de donde estés." cantaba él, riendo.

Me reí tontamente contra la mano y me aplasté más prietamente contra la dura roca. Estaba cerca, podía escuchar su respiración.... posiblemente al otro lado de la roca.

"Paula " llamó con guasa. Me mordí el labio, intentando desesperadamente en no descubrirme. Quería terminar en el día de hoy con una vida; Amy había apostado que sería la primera expulsada, y deseaba por todos los medios ganar esta apuesta.

Respiré aliviada al escucharlo correr en la dirección opuesta. Me arrastré hasta el borde de la grieta y eché una ojeadita a mí alrededor, comprobando que no había moros en la costa. Mientras daba un paso vacilante hasta afuera, el saltó desde detrás de las roca . Un grito involuntario, provocado por el susto, salió de entre mis labios.

"¡Te encontré! Date la vuelta. " Sonrió con satisfacción, levantando su pistola, apuntando mi entrepierna, queriendo obviamente dispararme en el trasero.

Reí y retrocedí a la grieta.

"De ninguna manera, me tendrás que obligar" bromeé.

El se rió y dio un paso adelante. Mientras que el daba un paso adelante yo daba un paso atrás introduciendo más en la grieta. Emparejé mi pisada con la suya, observando el júbilo en su cara mientras que lo atraía mas adentro, caminando a donde dejé la pistola.

"Te voy a disparar en el culo" insistía él, levantado un ceja bromeando.

Mi pie toco mi casco y rápidamente me incline y recogí mi pistola del suelo, enamorándolo. Al mismo tiempo el salto hacía adelante, envolviéndome con una mano y sujetándome contra la roca. Su mano agarró mi pistola y la desplazó de tal forma que dejaba de apuntarle. Su duro cuerpo se apretaba con firmeza contra el mío. Estaba sujeta contra la pared sin poder moverme aunque quisiera. Sus ojos se clavaron en los míos, su cara sólo a una pulgada de la mía, podía sentir su aliento sobre mi boca. Él no se movió, simplemente se me quedó mirando con una ligera expresión de dolor. Mi corazón se volvió loco, sólo podía pensar en lo cerca que estaba de mi.

Levante mi mano, agarrando un lado de su mono y acercándole aún más. Todo su cuerpo se apretaba contra el mío.

"Paula " gimió él, me miro suplicante. Por una décima de segundo sus ojos se posaron sobre mis labios.

Oh, Pedro por favor, bésame por favor. Por favor no te retires como hiciste la otra vez. Ahora no hay nadie que nos pueda interrumpir, por favor sólo bésame antes de que espontáneamente me abrase.

"Bésame" susurré suplicando.

Él cerró los ojos, y su expresión era como si le hubiese clavado un cuchillo en el estómago. Daba la sensación como si lo estuviese torturando. Él abrió los ojos y tragó con fuerza.

"Cierra los ojos" susurró él.

Inmediatamente hice lo que me pedía; estaba tan excitada que apenas podía respirar. Sentí como su mano tocó un lado de mi cara, acariciando mi mejilla, moviéndose despacio por la línea de mi mandíbula. Su dedo pulgar trazó mi labio inferior, obligándome a separar mis labios y gemir entrecortadamente. Todo mi cuerpo vibraba excitado. Era erótico y sexy, demasiado dulce de soportar.

Su mano bajo por un lado de mi cuello, rodeándolo suavemente. Su peso se desplomó contra el mío y, entonces sus suaves labios presionaron contra mi frente. Me sujete más firmemente a él, levantando la cabeza, esperando que su boca se posara sobre la mía.

Dio un ligero paso atrás, dejó caer su mano de mi cuello. Abrí mis ojos y pude ver como me observaba con su mandíbula contraída. Sus ojos brillaban excitados, pero su cara estaba endurecida. Aproxime mi cara a la suya, necesitaba sentir sus labios contra los míos.

Él negó con la cabeza. "No puedo" susurró él, pidiendo disculpas con la mirada.

¡Me estas tomando el pelo! Seguía estando apretado contra de mi y me sentía caliente y preocupada. Ignoré su protesta y volví a acercar mi boca a la suya.

"Por favor, Paula no puedo hacer esto. Eres una menor, por favor, no me obligues hacerlo" suplicó él.

Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

"No te estoy obligando a nada. " Estaba tan cerca, más cerca de lo que ha estado en estas ultimas seis semanas, pero seguía siendo demasiado lejos.

"Paula, posiblemente piensas que no estas haciendo nada, pero créeme, es bastante duro para mi en un día normal, pero esto es una tortura. No quiero sentirme todo el tiempo un pedófilo, pero cuando estoy cerca de ti, no lo puedo evitar. " Su mano se desplazó suavemente por mi costado, haciéndome temblar.

"pedro, tu no eres un pedófilo" protesté.

Inclinó la cabeza y besó las lágrimas mientras caían por mis mejillas.

"Técnicamente lo soy, porque no debería de mirarte de la forma en que te miro. No debería querer besarte y abrazarte. No debería desear estar cerca de ti, y de ser a la última persona que vieras al dormirte. No debería, pero no puedo parar. En serio, lo he intentado, lo he intentado con todas mis fuerzas, pero no puedo evitarlo. " Frunció el ceño y apretó fuertemente su mandíbula.

¿Seguía mirándome de esa forma? ¿Aún me deseaba? Oh, Díos mío, ¿lo dice en serio? ¿Amy estaba en lo cierto y yo me sentía tan dolorida que no pude ver que aún le gustaba?

"¿Es verdad que todavía te gusto? " pregunté. Esperanza crecía dentro de mí.

Negó fieramente con la cabeza, y sentía que mi corazón se rompía, otra vez, en mil pedazos.

"No me gustas, linda. Estoy locamente enamorado de ti" respondió suavemente, sintiéndose casi avergonzado al admitirlo.

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Hola!! Acá están los 3 capítulos prometidos para hoy..
espero que les guste... mañana el capitulo 31.. muy lindo! ♥

Gracias por leer y comentar... son lo más!! ♥

 

Capitulo 29




Sintiéndome algo indispuesta por los nervios, bajé del carruaje siguiendo a Amy y Nico. ¿Y si me cayese en medio del bosque, me lastimara y nadie se diera cuenta? ¿Y si permaneciese, durante horas, tirada ahí, pidiendo auxilio? Sabia que estaba siendo algo patética, pero eran los tipos de cosas que me pasaban.

Mientras íbamos bajando nos llevaron a los monos que estaban ahí apilados. Agarre uno de mi talla y me lo puse, sintiendo como mi corazón se hundía a cada segundo. Esto no era mi plan ideal para pasar una tarde de sábado.

Por favor, por favor, por favor que salga de esto ilesa.

Nos entregaron a cada uno de nosotros, un casco, una pistola y un paquete de pelotas de pintura de repuesto. El instructor empezó a enumerar las reglas, como recargar la pistola, donde estaban posicionadas las banderas, que hacer si resultabas herido, y un sin fín de cosas en las que no estaba muy interesada. En estos momentos preferiría estar en cualquier otro lugar que aquí, especialmente cuando al levantar la vista veía a Pedro y a Miss Teller justo de pié delante de ella, escuchando al tipo. Se los veía como la pareja perfecta, se los veía tan bien juntos y, eso me hacía sentir aún peor.

Me encontraba ahí de pié, observando discretamente a Miss Teller como ponía su mano sobre el brazo de él, sonriendo seductoramente. Dentro de mi, me sentí morir. Ella se reía sobre algo que él había dicho, bueno a decir la verdad, se reía tontamente.

Inmediatamente me visioné a mi misma yendo hacía donde estaban ellos, agarrarla de su perfecto pelo rubio natural, y hundir su bonita cara en el charco embarrado a sus pies. Suspiré. ¿Por qué estaba aquí? Debería de haber dicho que no. En el transcurso del día acabaré dañada, entonces por que me prestaba a esto, sabiendo que la pareja mas reciente y caliente también estaría hoy aquí, juntos. Una cosa era escuchar en el colegio sobre la relación y tener conocimiento de lo que estaba pasando, pero verlo en persona me estaba destrozando el corazón.

¿Por qué no era capaz de olvidarlo? ¿De todas forma, que tenía de especial? De acuerdo era extremadamente ardiente, pero no estaba muy interesada en eso. Él era inteligente y gracioso, dulce y considerado.... pero era un profesor! Debería dejar de mirarlo de esta forma. Lo que necesito es echar mano a cualquier otro y besarlo hasta la inconsciencia y esperar sentir mariposas en el estomago como las sentí al besar a Pedro. Quizás Oliver no fuese la persona adecuada, si quizás lo intentase con otro entonces sentiría algo, alguna cosa, solo para que  se fuera el dolor y hacerme sentir mejor.

Durante las últimas dos semanas Pedro y yo nos llevábamos tan bien que se me olvido el hecho de que estaba cortejando a otra, pero verlo era una tortura. Habían pasado más de seis semanas desde que rompimos, pero seguía sin poder olvidarlo. Posiblemente rayaba a la obsesión. Quizás debería ir a terapia o algo parecido.

Miss Teller echó su largo, perfectos rizos sobre el hombro y riendo dio a Pedro una palmada en el brazo. Él sonrió y movió su cabeza. Yo fruncí el ceño. ¿Que le estará diciendo para hacerlo reír de esa manera? No es tan malditamente gracioso! Ambos se giraron y miraron al tipo que estaba delante del grupo, yo miraba mientras que ella se aproximaba a él un poco mas, provocando que inconscientemente se apretasen mis puños. Necesitaba desesperadamente darle un puñetazo a alguien, alguien rubio.

"Aterriza,Paula." Amy rió, dándome suavemente un codazo en las costillas.

Me sobresalté y la miré. "¿Qué? " pregunté, sonrojándome. Díos, si la gente supiese en lo que estaba pensando!

"Te encontrabas de nuevo en tu pequeño mundo. El instructor ha dicho que comprobemos nuestras pistolas. Sólo aprieta el gatillo y si sientes que esta demasiado fuerte al apretarlo te lo ajustan antes de que empiece el juego" explicó ella, poniendo los ojos en blanco, bombeando el gatillo.

Sin lugar a dudas ella sabía que estaba otra vez soñando despierta con Pedro, siempre lo sabía, maldita mejor amiga psíquica.

"Vale" murmuré. Alcé la pistola y apreté el gatillo. En vez de piñonear como lo estaba haciendo Amy, mi pistola de alguna forma dio un tirón en mi mano.

“Ouch! ¿Qué demonios?” gritó Pedro delante de mí.

Levanté la vista y pude ver que tenía sobre el hombro una gran salpicadura de pintura naranja. Oh, Díos mío, lo había hecho yo? Me quedé mirando estupefacta la salpicadura.

"Deberías haber puesto el seguro! " El instructor gritó enfadado, mirándome con ferocidad.

¿Qué? Poner el seguro, ¿Y dónde diablos está eso?

"Nadie me dijo nada de poner el seguro! Simplemente lo apreté! " Di un grito ahogado, aún conmocionada de haberle disparado a pedro en el brazo. Aunque intentaban disimular, pude oír a todo el mundo alrededor mío riéndose suavemente.

Miré a Pedro, pidiéndole disculpas con la mirada. Miss Teller estaba pululando sobre él con aparente preocupación, pero él me estaba mirando directamente con una pequeña sonrisa tirando de la comisura de su boca.

"Lo siento, salió disparado sin querer. No sabía que tenía que poner el seguro" me disculpé, terriblemente sonrojada.

Él movió la cabeza y puso los ojos en blanco. "No sé preocupe, los accidentes ocurren. "

Me giré de nuevo hacía el tipo que estaba delante del grupo y que ya había dejado de mirarme con ferocidad, como si fuese un asesino en serie. Estábamos discutiendo y tramando que hacer cuando nos apoderábamos de la bandera del oponente y también como proceder cuando nos disparaban. Teníamos tres bandas amarillas atadas en nuestro brazo, y cuando te disparaban te quitabas una banda antes de continuar con el juego.

Aparentemente al llegar al lugar, ya nos habían dividido en dos equipos, por eso algunos de nosotros llevaba monos negros y los otros verde. Miré a mi alrededor para ver quien estaba en mi equipo; por suerte mía; tenía conmigo a Amy y Nico. Me di cuenta que Pedro y Miss Teller estaban en el equipo negro. Hice un mohín. ¿Por qué no los había separado el tipo estúpido?

Cuando finalmente acabamos, Nico y Amy fueron a que le apretasen un poco más el gatillo, por lo tanto recogí mi casco, girándolo entre mis manos mientras que me encaminaba hacía la posición de salida. Mientras caminaba algo me golpeo fuertemente en el culo. Al sentir el repentino dolor pegué un grito y me di la vuelta rápidamente para ver lo que me había golpeado. Me froté la zona lastimada con una mueca de dolor. Algo mojado resbalaba entre mis dedos. Fruncí el ceño y me miré el trasero, percatándome que me cubría, pintura azul cielo, el culo y mi mano.

Una risita suave me llamó la atención, así qué levanté la vista y vi a Pedro con una sonrisa de satisfacción en su cara.

"Perdón, se me disparó. " Se rió a carcajadas, encogiéndose de hombros.

Oh, Díos bendito,¿me acaba de disparar a propósito?

"Eres un maldito niño! " grité, riendo.

Se me acerco y me sonrió con esa sonrisa de niño que me gustaba tanto. Todos los demás ya se dispersaron, se escondieron o iban camino al punto de salida, por lo tanto estábamos solos.

"¿Te la debía? " susurró en mi oído, haciéndome temblar un poco.

"Te sientes satisfecho! Yo lo hice sin querer" respondí entrecortadamente.

Podía oler su perfume y su champú. Díos mío, hoy huele extraordinariamente bien. Se me había olvidado lo embriagador que resultaba ser cuando estaba tan cerca. Mi corazón se desbocaba dentro de mi pecho; estaba latiendo tan fuerte que me resultaba extraño que no lo oyese.

"Oh, tu te lo buscaste, monada" él retó, riendo mientras se retiraba y corría hacía el bosque dejándome sola.

¿Que demonios estaba haciendo? Él estaba con otra persona, sin embargo elige hoy para llamarme de nuevo monada? No me ha vuelto a llamar así desde hace un mes y de pronto lo dice como si nada?

Me encaminé al punto de salida, encontrando a mi equipo reunido y planificando.

"¿Dónde estabas? " preguntó Nico. Sus ojos se posaron en mi culo. "¿Ya has sido disparada? Si ni siguiera hemos comenzado! " Se rió, moviendo la cabeza.

"Lo sé, lo sé. Soy un peso muerto para el equipo, así que no contés conmigo para ayudar o para cualquier otra cosa" dije poniendo los ojos en blanco.

Presté atención a sus planes. Nos repartiríamos en parejas e intentaremos acercarnos a la bandera lo más cerca posible. Cuando lleguemos , uno de los dos disparará y cubrirá al otro, y así poder permitirle correr y capturar la bandera. Escuchar a los chicos hablar sobre la estrategia, sonaba increíblemente sencillo, pero sabía que en realidad no era así.

"Bien, Paula tu vas conmigo. " Sonrió Nico.

Oh no, eso significaba que me haría correr y jugar en serio, y poner todo en el asador y cosas así! ¿Porqué no podía estar emparejada con otro chica que no se tomara este juego tan en serio?

" ¿Por qué no puedo esta emparejada con Amy? " Gemí cuando me agarró del mono y me acercó a él.

Sonrió y apuntó con la cabeza en dirección a Amy. Ella estaba hablando con Ryan, coqueteando descaradamente, y visto lo visto, lo estaba haciendo muy bien.

Definitivamente él estaba muy interesado. "Porque, bajo petición de Amy, esta emparejada con Ryan" explicó Nico, agitando las cejas. "¿Te resulta tan malo estar emparejada conmigo? " Bromeo guasón.

Sonreí y asentí con la cabeza. " ¡Jo, si, me vas a hacer correr y otras cosas, ya sabes lo que pasa cuando intento jugar. Me lastimo! " Me estremecí y le mostré mi cara de perro degollado.

"Muy bien, lo tomaremos con calma, y te dejo que me cubras cuando tengamos que recoger la bandera, ¿qué te parece? " se ofreció.

Sonreí agradecida y estaba por abrir la boca para darle las gracias, cuando un agudo sonido de una bocina estalló en el aire, comunicando el comienzo del juego.

Nico agarró mi mano y salimos corriendo a través del bosque, ambos derrapando con nuestros pesados cascos. Realmente era divertido esconderse detrás de los árboles, saliendo de detrás de ellos e intentando disparar a la gente. Aunque no era muy buena. Gasté dos de mis tres vidas en una hora. A Nico no le dispararon ni una sola vez. Hice una mueca de dolor y me froté el estómago, donde, escasos diez minutos antes, la última bala me golpeo.

De pronto Nico se detuvo, provocando que me chocara contra él.

"Oh, maldita sea" murmuré, mientras que mi nariz se estrelló contra la parte interior del casco cuando me estrellé contra su espalda.

"Shh, alguien viene. Escóndete" siseó. De repente echó a correr, adentrándose en el bosque, dejándome ahí sola.

¿Mierda, que demonios? Me agaché y miré ansiosamente a los árboles mientras dos tipos pasaron de largo. Oh, Díos, en vez de estar aquí agachada debería de haber corrido detrás de él. Estaba harta de este juego!.

"Juro que he escuchado algo" dijo uno de los dos tipos, subiéndose el casco y mirando alrededor, con cautela.

"¡No escuchaste nada! .Vamos, no están ni siquiera cerca de aquí" descartó el otro.

Aguanté la respiración mientras que pasaban por mi lado. No quería perder mi última vida, porque sino tendría que regresar a la cabaña y tener que esperar otra hora hasta que terminase. Resultaría muy aburrido, ya que seguramente sería la única que estaría fuera del juego.

Pasados un par de minutos, me volví a levantar. Nada me disparó, por lo tanto me dirigí, para encontrar a Nico, por donde se marcho corriendo y decirle que estábamos a salvo. Después de buscarlo durante un par de minutos, no le pude encontrar.

"¡Nico! " susurré gritando, mirando con cautela a mi alrededor mientras que me quitaba el casco para poder ver mejor.

Lo busqué durante diez minutos pero de hecho no encontré a nadie. ¡Maldita sea, estúpidas pelotas de pintura! Por qué la gente no podía haber votado por la otra maldita opción, seguramente que las otras dos opciones eran mejores que esta. ¡Jo! Incluso arrancarme las uñas con un alicate oxidado sería mejor que esto.

Gruñí, y decidí renunciar; de todas formas no sería capaz de continuar por mi misma. De repente de la nada alguien me agarro desde atrás y me arrastró detrás de un enorme árbol.


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